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No puede haber Soberanía Alimentaria sin Reforma Agraria

Conferencia Internacional en Porto Alegre, Brasil

Dolores Marengo (APM)

Recuperando una discusión que quedó olvidada a fines de los ’70 se realiza, desde hoy, en Porto Alegre la II Conferencia Internacional sobre la Reforma Agraria y el Desarrollo Rural.

“Una reforma agraria genuina, integral y participativa” es la posición que reclama la Vía Campesina, movimiento internacional de campesinos, pequeños y medianos productores, comunidades indígenas, gente sin tierra y trabajadores agrícolas de todo el mundo, ante la II Conferencia Internacional sobre Reforma Agraria y Desarrollo Rural, organizada por el Fondo de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), que comienza hoy en Porto Alegre, Brasil.

Más de 80 países miembros del organismo y diversas organizaciones sociales se darán cita para reavivar una discusión que quedó olvidada en la agenda oficial de la FAO. Desde 1979, cuando se realizó la Primera Conferencia sobre Reforma Agraria, que no se convocaba a debatir sobre el tema.

Paralelamente, en un foro organizado por miles campesinos se debatirán propuestas alternativas para exigir al evento oficial. Las organizaciones convocantes, la Vía Campesina y Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra de Brasil (MST), rechazan en ese sentido las iniciativas del Banco Mundial (BM) porque “excluye la cuestión social de la reforma agraria y la transforma en una cuestión de mercado, de producción de bienes. Sólo quien tenga dinero tendrá acceso a la tierra.”

En muchos países programas de reformas promovidas por el BM dieron como resultado la privatización de tierras y demás recursos naturales. Basada en la venta de tierras de pequeños productores a latifundistas, la “Reforma Agraria de Mercado”, deja como resultado campesinos endeudados y expulsados a la miseria.

Por otro lado, la Reforma Agraria no es sólo una discusión para el reparto de tierras. El concepto de reforma agraria tiene una amplia vinculación con el desarrollo humano, la generación de empleos y la producción campesina de alimentos a nivel local.

Para la FAO, el mundo produce suficientes alimentos como para abastecer a todos sus habitantes y existe también conocimiento técnico necesario para mejorar la nutrición e incrementar el acceso a los alimentos.

Sin embargo, existen más de 2.000 millones de personas en todo el mundo que sufren de malnutrición por graves carencias alimentarias y más de 840 millones directamente sufren hambre todos los días.

No puede haber Soberanía Alimentaria sin Reforma Agraria. La Soberanía Alimentaria considera a la alimentación como un derecho humano. Significa que los pueblos tienen derecho a producir su comida en su territorio y para ello se requiere de auténticos procesos de Reforma Agraria y de gran alcance.

La Soberanía Alimentaria favorece a la soberanía política, económica y cultural de los pueblos, reconociendo la multiplicidad de etnias y los pueblos originarios. Postula una agricultura con campesinos, comunidades indígenas y pesqueras, orientadas a satisfacer a los mercados locales y nacionales.

El presidente brasileño Luiz Ignacio Da Silva estará ausente. El vicepresidente José Alencar, lo remplazará mientras el primer mandatario cumpla una gira por Inglaterra que comenzó esta semana.

Mientras tanto, el MST será un protagonista importante entre las organizaciones sociales, que desde sus inicios, hace 22 años, han dado una fuerte batalla por una redistribución equitativa de tierras.

Brasil no sólo será sede de la discusión para una reforma agraria, también será sede de la Tercera Reunión de las Partes del Protocolo de Cartagena de Bioseguridad (MOP3) y la Octava Conferencia de las Partes de la Convención sobre Diversidad Biológica (COP8), a realizarse en Curitiba, del 13 a 31 de marzo.

En esa oportunidad se debatirá, entre otras cosas, la aceptación o el rechazo de los cultivos “terminator” (semillas estériles que no sirven para la reproducción), con las que las empresas biotecnológicas intentan controlar la producción de alimentos.