Candilejas |
| Año V. / | |||||
| Bravo Drexler
¿Quién no ha soñado alguna vez con tener una dulce venganza? Poder multar al guardia que te ha multado, ser jefe del peor de tus jefes, ver resbalar a esa vecina tan cursi ante un batallón de legionarios... cosas simples que por extrañas razones nos insuflan ánimo al corazón y nos llenan de gozo. Jorge Drexler lo hizo el domingo por todos nosotros, su bofetada sin manos a la tontera hollywoodiense me supo a gloria. Llevo unos meses enganchada literalmente al último disco de este buen chico uruguayo, Eco, son once canciones sin desperdicio, amables y desenfadadas. Lejos del típico cantautor pretencioso, Jorge Drexler protesta sin que se note, sin aspavientos ni arrebatos, con la calma que parece tener la gente que habita en un país pequeño o como él canta: un país con el nombre de un río, un edén olvidado, un campo al costado del mar. La compañía perfecta para estos días de lluvia y frío. Todos sus trabajos, al menos los que yo he tenido la suerte de conocer, están marcados por una característica: la sencillez. Esta sencillez, que también parece impregnar su vida, hizo que en días atrás me sintiera enfadada con él por no haberle dicho a la Academia de Cine Norteamericana que se metiera su nominación a los Óscar por donde amargan los pepinos. Su canción "al otro lado del río" estaba nominada pero Jorge Drexler no es una gran star americana así que los productores del evento decidieron que no era lo suficientemente bueno para cantar su canción en el escenario del pomposo Teatro Kodak y optaron por el latino comodín de Hollywood Antonio Banderas. Su actuación debió dejar sin aliento a propios y extraños y al propio Antonio a juzgar por los gallos que dejó escapar, sin embargo cualquier cosa mejor que dedicarle dos minutos de audiencia televisiva millonaria a un tipo que... ¿de dónde decís qué es? Ahhh, suramericano, latino, igual da Antonio Banderas es latino y como de la familia, quedará bien. Pero los hados del universo confabularon para que esto no quedara así y contra pronóstico, se escuchó el nombre de Jorge Drexler después de... "y el Óscar es para..." y de nuevo este buen chico haciendo gala de su categoría personal, en lugar de agradecerle el premio a la Academia, dedicárselo a su mamá y a la Virgen de Fátima, ladeó su cabeza para llegar al micro y cantó una pequeña estrofa de su canción, dijo, ciao y gracias. Al día siguiente toda la prensa especializada y la que se especializa para cubrir el bodrio más aburrido y caro de la televisión, se dedicó a sacar a Jorge acá y acullá y a su gesto sublime que nos llenó a todos de gozo. Quizás este cantautor que sólo precisa dos cosas: mi guitarra y vos, se convierta en un tipo popular y puede que eso sea hasta bueno, a ver si por este lado del río alcanzamos a comprender que hay vida más allá de David Bisbal. Jorge, ciao y gracias por el magnífico momento. Aixaferra |