Carlos Martín. LQSomos. Julio 2017

“La valla es lo único que llega, pero aquí están pasando un motón de cosas”

A mediados de julio más de 100 organizaciones que forman parte de la Caravana Abriendo Fronteras se han puesto en ruta para visibilizar la libertad de movimiento de las personas. El 14 de julio partieron de Euskal Herria, Castilla y León, Cataluña y de la Comunidad Valenciana hasta Madrid para marchar juntos hacia Melilla y juntarse con participantes de Andalucía. A su paso, la caravana ha ido realizando diversas actividades reivindicativas. Esta red que nació en 2016, en la llamada caravana a Grecia para denunciar las deportaciones en caliente y los campos de refugiados, ha vuelto a emprender acciones similares en nuestras fronteras. No hay que irse fuera de España para ser testigos de realidades parejas. Quienes intentan cruzar las fronteras terrestres de Ceuta y Melilla, o alcanzar tierra en nuestro país a través del estrecho de Gibraltar padecen los mismos maltratos. El objetivo de esta travesía es sensibilizar a una sociedad que todavía no termina por dirigir la mirada a los problemas humanos que se están dando en nuestras fronteras. Las prácticas ilegales en tierra de nadie donde no hay protección internacional provocan devoluciones en caliente e impide un ejercicio de asilo sensato. En este sentido la Caravana Abriendo Fronteras trabaja por el cumplimiento de los derechos humanos y de los acuerdos internacionales en materia de refugio e inmigración.

Unas 500 personas procedentes de varios puntos de nuestra geografía participan de estas jornadas de lucha. Comenzaron en la demostración de apoyo en Madrid, pasando por Sevilla, tras unirse a la marcha los colectivos de la capital hispalense, luego fueron a Algeciras donde denunciaron las inhumanas condiciones de vida de los internos e internas del CIE “cuyas condiciones ruinosas han sido denunciadas por la jueza encargada de su control, por el Defensor del Pueblo Español y por numerosos colectivos y organizaciones sociales”. En estos momentos se encontraran ya en Melilla interactuando con la población casi al final de la convocatoria y por último finalizarán su viaje el 22 de julio en Almería para denunciar la situación que viven las trabajadoras y trabajadores migrantes en los invernaderos. A estas alturas de la campaña podemos hacer una valoración. Preguntamos a Nagore de Ahotsa.info para que nos trasmita su experiencia. Nagore es participante de esta convocatoria además de una de las personas encargadas de comunicar e informar las experiencias que surgen.

Carlos Martín: Que tal Nagore, ¿qué te motivó y cuál es tu participación en la campaña?
Nagore Gabilondo: Lo que me ha traído a participar en esta campaña viene motivado en parte a que también compartí similar experiencia en la caravana que se hizo a Grecia el año pasado… y que queríamos venir y estaba animada (risas). Entonces el foco mediático estaba en Grecia. Estaba muy bien denunciar el agravio a los derechos humanos en Europa pero nos queda muy lejos. Esta vez hemos decidido ver los casos que hay en las fronteras del Estado español y barrer primero en propia casa. Parte de esa motivación es visibilizar la vulneración de derechos y estar informando. Por eso vengo también como reportera de Ahotsa.info con otro compañero. Un inciso (corrigiéndome). Los 4 autobuses de Euskal Herria, hicimos la primera parada de la Caravana en el polígono de tiro de Bárdenas (Navarra). Creemos que denunciar lo que se hace allí es importante porque es un campo de entrenamiento para hacer la guerra en otros países, causante de desplazamientos migratorios forzosos.

C.M.: ¿Podrías hacernos una síntesis de las motivaciones colectivas y en que se está notando la huella de las reivindicaciones?
N.G.: La motivación colectiva se traduce más que nada en el porqué de nuestra travesía. Venimos a denunciar la situación de las mujeres en las fronteras, los menores, los mena (Menores Extranjeros No Acompañados) que aún tutelados por el Estado español, están abandonados en las calles, y cómo no, lo que acontece en las vallas fronterizas. Lo de la valla es lo único que llega, pero aquí están pasando un montón de cosas. Notamos la peculiaridad de la realidad que pasa, que en resumen no sabes lo que sucede hasta que no llegas aquí. Desde nuestro paso por Madrid hasta ahora que estamos en Melilla se han sucedido actos y manifestaciones que han tenido buena acogida. Se ha denunciado los CIE’s en Algeciras y en Tarifa y cuando lleguemos a Almería haremos lo propio por los invernaderos donde se explotan a los inmigrantes. Somos 450 o 500 que cuando llegamos a los sitios se nota. Sí que salen temas de conversación entre la gente cuando nos ve y eso es positivo, el objetivo de visibilizarlo se está consiguiendo, pero las reivindicaciones son prácticamente con la gente de la caravana, aunque se sume alguien esporádicamente. Como vamos tanta gente, pero no vamos todos juntos (risas), vamos en grupos de 10 o 15 y la gente ve que pasa algo y se acerca a preguntar. Hoy estamos de mani en Melilla y suponemos que se acercará más gente.

C.M.: Esta campaña pretende poner el foco en el debate público. ¿Cómo definirías ese trabajo?
N.G.: Se está intentando visibilizar una realidad que esta invisibilizada. Hemos planteado diferentes acciones con diferentes temáticas: los centros de internamiento, las condiciones laborales y se está haciendo un trabajo comunicativo bastante interesante y con cierta incidencia en los medios. Encima que es verano y parece que no pasa nada en el mundo hay repercusión, con lo cual se está cumpliendo con las expectativas. Cierto es que todo el alcance no lo puedo saber porque estoy aquí. Ayer tuve también una entrevista con el GARA por teléfono. Hay un grupo que sigue las descargas del contenido y se ve que se están volcando los link. Estamos consiguiendo que se hable de esto y que se hable de Melilla. Cuando volvamos es probablemente cuando más hablemos, porque tienes ganas de contar lo que pasa aquí. Va a ser la parte dos con más trabajo comunicativo. Es parte de la comunicación el durante y el después.

C.M.: Se podría decir que la experiencia os ha cargado las pilas, ¿cómo aprecias la continuidad reivindicativa a posteriori y en cada espacio social?
N.G.: Yo creo que sí, es la segunda caravana. La de Grecia fue la primera y hubo mucha gente. Mucha de esa gente está aquí también participando y hay gente nueva. De hecho somos el doble y se aprecia una continuidad. Organizar esto no es fácil. Imagínate, hacer una asamblea con 400, es caótico, te desesperas (risas), pero se ve a la gente motivada, con ganas y además se ve que en muchos territorios se han unido para dar continuidad al grupo de caravana. A posteriori, sí que se sigue. Al final la gente está tan tocada de lo que vivió que cuando vuelve sigue esa continuidad sino es para denunciar esto, lo otro, es para implicarse en aquello. Realmente hay una red que se creó el año pasado de colectivos y personas y se ve que este año está más fuerte.

C.M.: ¿Cómo os han tratado las autoridades? ¿Han respetado vuestra libertad de movimiento y de expresión?
N.G.: Pueeeeeees bien….buenooooo no nos podemos quejar. Hasta que hemos llegado a Melilla no hemos tenido inconvenientes. Hasta ayer que queríamos acercarnos al puesto fronterizo del barrio chino y nos hicieron un cordón policial para no dejarnos acercar. Nos han limitado un poco hasta donde podemos llegar, represión como tal no hemos tenido. Más bien nos limitan y controlan. Cuando no quieren que no veas algo, no te dejan que accedas a ese lugar. En Tarifa nos dijeron hasta donde podíamos llegar. Mismamente, la carretera que nos cortaron ayer era de libre circulación y no dejaron pasar a la caravana. No les interesa que veamos todo.

C.M.: ¿Qué tipo de acogida habéis recibido por parte de los vecinos a vuestro paso?
N.G.: Aquí en Melilla hay gente de todo tipo. Gente que te apoya y otra que no. Te dicen “qué hacéis aquí” y cosas así. En Melilla no están en contra de la valla, es otra realidad. Hay que ver con qué discurso vas donde la gente. No hemos venido aquí a tirar la valla, hemos venido a reclamar los derechos humanos; derechos de trabajo y de vida digna sin represión. Abundan los comentarios de algunas personas recriminando lo que hacemos, pero luego también hay gente que nos apoya “que bien que hayáis venido”. Curiosamente los taxistas están apoyando el tema. Ayer comentábamos su apoyo y que además son una buena fuente de información. Tienen una relación estrecha con las porteadoras. Nos animaban a denunciar esto o lo otro. Ayer en Melilla, en el puesto de Beni-Enzar se veía a las mujeres rifeñas porteadoras que pasan de un lado a otro con paquetes. Nos decían “gracias, gracias”. Abracé a una… eso fue muy emocionante.

La gente que ha organizado los actos y la infraestructura de cada sitio ¡chapó! En cada territorio nos acogían con un grato recibimiento, se encargaban de buscarnos sitio donde dormir, comida, etc. Hemos dormido en polideportivos. En Sevilla y en Tarifa en campos de futbol, en Madrid en un polideportivo también. Aquí en Melilla por ejemplo, mujeres y menores sobre todo, se están encargando del avituallamiento. En el camping, donde se aloja la caravana o cuando hay una acción o mani se ponen a cierta distancia a venderte agua y te traen comida, tienen detalles muy majos. Se compran unos tickets para ayudar a desempleados y gente sin ingresos, en vez de estar en bares y gastando por ahí. La iniciativa la ha planteado la gente de Melilla que trabaja más que nada con menores y mujeres de origen marroquí. Antes de venir se sabía que iba a ser así. Esto es un plus que tienen estos días. Y eso está siendo realmente bonito.

C.M.: ¿Impresionan las porteadoras de comercio atípico en la frontera de Melilla?
N.G.: Son sobre todo mujeres, también hay hombres. Ayer nos permitieron a cinco de nosotras acercarnos a un puesto fronterizo. No siendo una jornada real del todo porque estábamos escoltados por la Guardia Civil (GC), el comportamiento no era de un día normal en la frontera, aun así impresionaba mucho. Llevaban unos paquetes de 80 kilos a sus espaldas, mucho más de lo que pesan ellas. Veíamos a mujeres de todas las edades con la espalda ya encorvadas por el peso y el trato que les dan. Después nos acercamos a otro puesto fronterizo que bordea la valla y como no estábamos custodiados pillamos de sorpresa a la Policía Nacional (PN) dando algún porrazo que otro en la cola de entrada. Había PN controlando las filas y vimos que le daban unos porrazos a una señora que estaba en la acera. La PN al vernos nos espetó que circulásemos, pero un compañero abogado le pidió la documentación -que no llevaban- y estos a su vez a él el DNI. En el descuido producido la gente de la fila desesperada aprovechaba para colarse. Entonces la PN la emprendió a porrazos y porque sí cerraron el puesto para todo el día. En un momento dado cierran puertas después de todo el día en la cola desde las 5 de la mañana y se tienen que ir a casa. ¡Cómo les tratan! Aparte del demacre físico es también la humillación de ser tratado como ovejas. Los taxistas que son testigos de estas barbaridades nos contaban cosas muy heavy. No queremos que este comercio desaparezca porque esa gente vive de ello y porque forma parte de los usos y costumbres comerciales de la zona. A las mujeres se las paga una mierda y nos informan que las condiciones y el trato han empeorado en los últimos tiempos. Por eso tendría que buscarse una fórmula para hallar condiciones laborales más dignas y que puedan vivir y hacer el trabajo como tiene que hacerse.

C.M.: ¿En la caravana la presencia de las mujeres ha tomado protagonismo desde una perspectiva de género?
N.G.: Sí que es verdad que se está mirando todo bajo un filtro morado. Las mujeres que estamos aquí somos mayoría y el planteamiento de la campaña va ligado a visibilizar el cariz feminista para afrontar el fenómeno migratorio desde una perspectiva de género. Además de lo que hablábamos antes, las portadoras son en su mayoría mujeres. Se detalla en informes que el 100% que lograron pasar la frontera han sufrido agresiones sexuales… ¡el 100%!, son unas supervivientes. Si no ha sido a manos de sus compañeros de viaje ha sido por mafias. Por eso se quería dar esa importancia a las mujeres, porque al final los medios dan mucha importancia a las vallas y a las concertinas, pero sobre todos son hombres los que salen en las imágenes. A las mujeres les cuesta más llegar y llegan tras un largo viaje de humillaciones y agresiones.

Puedes seguir la campaña aquí, Caravana 2017 Melilla

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