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De Viaje
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| Año V. / | |||||
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Avignon Avignon, ciudad de los Papas, ciudad de la cultura,
ciudad de la más bella Provenza, la Provenza de la lavanda y
el poeta Petrarca. Durante el mes de Julio se ha producido una edición renovada, tras la anulación de la del año anterior, debido a la huelga de los "intermitents". El nuevo dúo directivo Baudviller/Archambault ha tenido la genial idea de asociar a un artista de renombrada calidad internacional a cada edición del Festival, permitiendo dar un color más marcado al evento. Con Thomas Ostermeier, el elegido, la programación 2004 se deja en su parte más bella a los autores de Europa del Norte y netamente alemanes. Así en esta "zona In" del festival, la parte oficial, encontramos obras de Bucher, Henry Visen, Brecht . Directores de escena como Patrick Pintan, el suizo Christopher Marthaler, el belga Jan Fabre, y como no Ostermeier. Pero Fuera de este festival "oficial", de este Festival en teatros convencionales, existe otro, el "Festival Off". Este Festival que recorre las calles de Avignon, calles donde encontramos a sus actores y directores "vendiendo" su espectáculo, en la más pura línea de los antiguos comediantes. Actuando por la ciudad intra-muros te encuentras infinidad de carteles y citas de los 667 espectáculos, que se representan por diferentes sitios de la ciudad, ya sea en pubs, colegios, restaurantes o en un simple apartamento, pues el que suscribe tuvo la oportunidad de presenciar una obra para solo 15 espectadores, el aforo del piso no daba para más. 539 compañías de 24 países se encargan de estas representaciones. Dentro de este Festival Off, se encuentra la demostración de fuerza del arte escénico en la calle. Todas las disciplinas del espectáculo viviente, están representadas, desde el teatro a la danza, de la música al circo, del mimo a las marionetas, de la poesía al café-teatro. Avignon bulle de arte, pero también de historia y de bellos rincones, desde el Palacio de los Papas al Pont de Saint- Benezet, desde la Place de L'Horloge a la Rue de la République, y todo ello flanqueado por un gran señor, el Rodano. Y como no, los alrededores de Avignon, la belleza de La Fontaine de Vaucluse, el bello pueblo de L'Isle sur le Morgue, con sus canales y su mercado dominical. La subida a Mont Ventoux, lugar de grandes gestas para los ciclistas del Tour. La Abadía de Senanque y sus campos de Lavanda, que con su color rodea de romanticismo y misticismo al monasterio. En definitiva, un viaje, un tiempo para descansar, para desenganchar con el trabajo, para hacer una inmersión en el arte, el teatro, el turismo, los paisajes, la gente y por supuesto la gastronomía y el vino. Panda |