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De Viaje
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| Año V. / | |||||
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Huellas de un pasado de esplendor A sólo 68 kilómetros al oeste de Trípoli, se encuentra Sabratha, cuyos primeros habitantes fueron los mercaderes fenicios que la edificaron en el 146 a.C. Todavía se pueden apreciar los restos de un antiquísimo mausoleo triangular de dicha cultura, con pilares en forma de leones y perros. Sin embargo, las ruinas más importantes corresponden al momento de esplendor de las colonias magrebíes del Imperio Romano. Templos, basílicas y baños se ubican a orillas del mar, donde, sin duda, se encuentran más vestigios de la antigüedad todavía inexplorados. La construcción más importante de Sabratha es un teatro de piedra rosada, muy bien conservado, con 108 columnas de mármol y excepcionales bajorrelieves en la escena. Pero la estrella indiscutible del peso que tuvieron la presencia y la cultura romana en Africa es Leptis Magna, una ciudad de origen cartaginés que se convirtió en un importantísimo enclave romano, llegó a tener 100.000 habitantes y rivalizó en esplendor con la propia capital de los césares. Buena parte de esta grandeza se debió a que el emperador Séptimio Severo (193-211), nacido en esta ciudad, puso especial empeño en embellecerla. Los restos romanos ocupan una extensa superficie junto a la ciudad actual, a unos 120 kilómetros al este de la capital. Estas construcciones se hicieron con mármoles traídos de los distintos lugares del imperio, para combinar los diferentes colores: rosa de Aswan (Egipto), verde de Argelia, gris-rosado de Asia y blanco de Italia. Entre los edificios que aún se conservan, se puede apreciar el imponente arco de triunfo construido en honor del emperador cuando éste visitó su ciudad natal en el año 203. Muy cerca de allí, las termas de Hadriaric, enteramente cubiertas de mármol y granito y con enormes piscinas, son las más importantes construidas fuera de Roma. Un poco más lejos, está el santuario llamado nymphaeum, foros impresionantes parecidos al foro romano, la basílica y el teatro extraordinariamente decorados y un circo parcialmente excavado que se tenía por uno de los mayores de todo el Imperio. Segundo sitio arqueológico después de Leptis Magna, Cirene formó parte de las Cirenáicas helénicas, las cinco ciudades griegas que formaban Pentápolis, y es la que mejor se ha conservado de ellas. Las ruinas se encuentran junto a la moderna Shahat, a 220 kilómetros al este de Benghazi. Creada en el siglo VI a.C. como una réplica de la insular Delfos y, aunque sólo ha sido parcialmente desenterrada, Cirene muestra importantes templos, tumbas, el ágora, un gimnasio, el teatro y una enorme necrópolis. Bien conservada y sin reconstrucciones que le hagan perder su sabor auténtico, tiene además la magia de poseer todavía mosaicos y estatuas ocultos que irán apareciendo a medida que avancen los trabajos de los especialistas. Panda |