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Año IV /

 

De solitarios sueños y utopías truncas
Ariel Nuñez, Miguel A. Di Fino y Leonardo Maldonado

"Quizás lo mas sensato resulte encomendarse a la significación no devaluada del mentado ´traduttore/traditore´ del que hacen uso los que saben traducir e interpretar los significados de las palabras que vienen y van y, a pesar de las inevitables pequeñas traiciones que conforman una memoria particular que, por imperio de los hechos, se vincula con otra con otra y otra... y así, nos abren un pequeño atajo, que buscará ser camino recorrido y memoria colectiva que refleje acontecimientos que se han querido borrar "de prepo"" pero que vuelven, siguen estando para dar cuenta de nuestra historia reciente".

(Miguel A. Di Fino: De solitarios sueños y utopías truncas)

Según Tolstoi si "pintas tu aldea pintarás al mundo". En ese sentido ha sido elaborada la obra de Ariel Núñez, Miguel A. Di Fino y Leonardo Maldonado, con el soporte de un exhaustivo trabajo heurístico -que consta no sólo de la profusa consulta bibliográfica, de periódicos y publicaciones, y de entrevistas a vecinos de las localidades de Zárate y Campana- y que se continua en un exhaustivo trabajo hermenéutico, con el resultado de este ensayo de recuperación de la memoria del "Pago Chico".
Es imposible no involucrarse, no meterse y sentir a las personas mencionadas en la obra ya que son como las que conozco, las del barrio, y las historias contienen ese aire de familia que le confiere el hecho de compartir esta misma tierra, que padeció la pesadilla de sentirse en territorio ocupado y saqueado durante el último gobierno militar (1976-1983).

El análisis está centrado en dos localidades: Campana y Zárate. Campana nació del reparto de tierras realizado por Juan de Garay luego de fundar la ciudad de la Santísima Trinidad en el puerto de Santa María de los Buenos Aires (1580), en las inmediaciones del arroyo del Socorro, nombre con el que se conocía por entonces a la Cañada de la Cruz, hoy uno de los límites del partido. En enero de 1680 existía la "Estancia de Campana", en cuyas tierras fuera creada la cabecera del mismo nombre del Pueblo por iniciativa de los hermanos Luis y Eduardo Costa. Posteriormente, de estas tierras se desgajaría una parte que constituiría, más tarde, el partido de Zárate, concretamente aludiendo a la propiedad de Francisco Pérez de Burgos, que fue adquirida a sus descendientes y sucesores en 1689, por don Gonzalo de Zárate. En 1825, los hermanos Anta venden a Rafael Pividal una considerable extensión con frente sobre el río Paraná, con el expreso fin de establecer el pueblo denominado Zárate que, para 1884 contaba con la fábrica La Argentina, que en pocos años estaría en disposición de producir 25 mil kgs. diarios de papel de diferentes clases, entre ellos, de periódico. Importantes diarios como La Nación, El Diario, El Nacional, La Tribuna y Sudamérica, entre otros, utilizaron de esta producción nacional. En 1966, el por entonces presidente Arturo Illia anunciaba la construcción del puente Zárate-Brazo Largo. El Complejo Ferrovial Zárate - Brazo Largo es la principal vía de comunicación entre el sur de la provincia de Entre Ríos y el norte de la de Buenos Aires, mediante dos puentes que se encuentran a unos 30 kilómetros de distancia entre sí, y que cruzan los ríos Paraná de las Palmas y Paraná Guazú.

Campana contaba con un buen puerto natural sobre el Paraná de las Palmas, en cuyas adyacencias se instalaría una grasería. Dentro de la jurisdicción de Fabricaciones Militares que fue la base de sustentación y nacimiento de muchas industrias básicas, fue inaugurada en 1946 una fábrica de tolueno sintético. A impulsos del Segundo Plan Quinquenal durante el gobierno de Perón, el polo de desarrollo de lo que sería el puntapié inicial de la industria pesada, fue ubicado en San Nicolás, sobre el río Paraná, donde una compañía francesa instaló un puerto de aguas profundas y hacia 1954 se compraría una planta de laminación de chapas, haciéndose tratativas en Estados Unidos para adquirir la provisión de un alto horno para producción de arrabio. El crédito para estas operaciones será concedido por el Banco de Exportación e Importación en 1955, pero el golpe militar de aquel aciago año interrumpió la puesta en marcha del complejo. No obstante, en 1954, se instalaría la Empresa Dálmine SAFTA. A partir de allí se radicaron importantes industrias, como la Destilería Esso S.A.P.A., Cometarsa, Carborundum, Pasa, Rhasa, etc.


Esta breve descripción de los lugares donde se realiza la tarea de reconstrucción histórica de Nuñez, Maldonado y Di Fino, destaca por la actividad fabril, con su correlato de una comunidad de trabajadores vinculados a las mismas.

Maldonado se ocupa de analizar minuciosamente notas, editoriales, incluso publicidades del periódico "La Auténtica Defensa" de la localidad de Campana, y desnuda las actitudes complacientes, cómplices, de los columnistas que, por acción o por omisión, convalidan los actos del gobierno militar cuando no se derriten en exaltar, glorificar y cantar loas hacia los conductores del gobierno local de facto. Maldonado le saca la careta a los mensajes, a los discursos y a las mentiras.

Núñez, desde la visión zaratina, explica los hechos políticos que van desde el regreso de Perón y los hechos de Ezeiza preanunciando la violencia in crescendo y -tal como, tragicómicamente retratara Osvaldo Soriano en "No habrá mas penas ni olvidos"- muestra a"a escala" la violencia, producto del enfrentamiento entre los sectores de izquierda y de derecha del peronismo. No olvida ni la incidencia del plan económico implementado por José Alfredo Martínez de Hoz, ni la violencia y los secuestros de los Grupos de Tareas, la existencia de lo que denomina "las dos iglesias" una sorda-ciega-muda constituida en cómplice de los genocidas y ayudando a consolidar el individualismo del "por algo será", "no te metas" y "sálvate solo", y la otra cercana a la gente y su dolor. Destaca la notoria ignorancia y la primitiva miopía con que se manejaron -y aun conservadoramente atesoran-, que sólo les permito ver "comunistas" en luchadores sociales, trabajadores o simples ciudadanos, y "delitos" en el hecho mal llamado "hacer política" sin dimensionar la herencia griega, la "polis" (ciudad) de donde deviene que todo acto de la polis constituye un acto político sin mas vueltas.

Destaco, sin desmerecer ninguno de los demás casos, el del Dr. Juan C. Deghi, un "crédulo de la justicia". Este abogado-cooperativista que sembró su vida de acciones fraternas que le ganaron el respeto de la comunidad de Zárate, pero que despertaron la suspicacia de los "dueños del poder y la verdad" de aquellos años, y que lo hicieron víctima varios allanamientos, cárcel y, finalmente, trasladado al penal de Olmos, desde donde su liberación se produjo por la noche para posibilitar que los Grupos de Tareas lo secuestraran, nuevamente, para darle infame muerte.

No queda fuera del análisis de Ariel Núñez la presencia del E.R.P. (Ejército Revolucionario del Pueblo) en esta zona fabril, la educación funcional al proceso que, a su vez, resultaba funcional al liberalismo y el conservadurismo inaugurado por entonces y que cobraría particular fuerza con la llegada de Margaret Thatcher y Ronald Reagan respectivamente, como máximos dirigentes -y también a nivel internacional-, en Inglaterra y Estados Unidos.

Finalmente, Di Fino analiza, partiendo del hecho del regreso emblemático de Perón en 1973 y la conflictiva espera de Ezeiza que ponen un marco histórico a su relato, hechos de la comunidad de Campana, como el conflicto suscitado en la Normal, donde la por entonces directora Puenzo ejercitó, al mejor estilo macartista, su gestión educativa. Pero, además, en un puntual análisis sociológico, se preocupa por la ciudad de Campana tal como se había formado hasta esa década, y preconiza la reconstrucción de la memoria colectiva, la recuperación del "quiénes somos", vinculado indefectiblemente al "de dónde somos" para forjar un "seremos" en común. Si la conciencia es el resultado de la acción y la experiencia que provocan un enriquecimiento a partir de hechos, personas, lugares, cosas entre las que crecemos, creemos, convivimos y por las cuales generamos un lazo, un compromiso, una identificación; la desaparición progresiva de cada una de ellas nos va dejando baches, nos va truncando la memoria, nos va vaciando culturalmente.

El autodenominado Proceso de Reorganización nacional no sólo hizo desaparecer personas, también intento borrar de esas vidas su paso por Camapana, pero además intentó hacerle trampa a la conciencia, confundirla, cambiando los lugares comunes, a los que la comunidad en el transcurso de los años había ido nombrando. El caso testigo es el cambio de nombres de las calles, como por ejemplo, el de la Calle Real, nombre nacido de una construcción colectiva local, patrimonio de esa comunidad.

Sembrando el olvido, la amnesia, se desvincula la memoria, como introduciendo una dilatada sinapsis
, en búsqueda de lograr que se esfumen los puntos de referencia, de evitar el arraigo pues genera compromiso, el cual sirve para crecer.. Se regaba con sal la tierra para que nada creciera.
Es inevitable la mención que se hace del cierre de la Universidad Nacional de Luján (el 8 de enero de 1980) por la honda repercusión que tiene todo cierre de un centro educativo de tanta importancia, pero fundamentalmente, por la honda significación que tiene, en medio del silencio impuesto a la cultura, a la educación, a los medios, a la gente: el silencio de los cementerios.

También recorre las instancias de los conflictos gremiales y presenta a los mas destacados dirigentes combativos, jugados del lado de las bases, que luego correrían, en su mayoría, la peor suerte: la desaparición en manos de los comandos de la Triple A creada y regenteada por José López Rega.
La inclusión y análisis de los testimonios de entrevistados que relatan historias locales, nos acercan, nos hermanan, porque no difieren de las miles de historias padecidas por tantos argentinos durante esos mismos años, y refieren a una época de pesadilla, pero que se constituyen en un merecido homenaje contra el olvido que quisieron sembrar sobre tantos compañeros de utopías, aunque queda claro que los sueños... los sueños nunca fueron solitarios sino compartidos.

Rará temporum falicitate ubi sentire que velis et qua sentias dicere licet. Tácito.

LQS. Mónica Oporto.Febrero 2.006