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Año V. /

 

El olvidado de Belem
Vida y obra de Ramón Carrillo
Por Daniel Chiarenza. Editado por Adrifer libros, Argentina

Una frase define la acción del doctor Ramón Carrillo:
"Frente a las enfermedades que genera la miseria, frente a la tristeza, la angustia y el infortunio social de los pueblos, los microbios, como causa de enfermedad, son unas pobres cosas"

Daniel Chiarenza, autor del libro, que además de docente (profesor de historia) ya colaboró con una gran cantidad de publicaciones, cuando se encontró, en esa intersección no casual sino causal con la obra de este santiagueño (Carrillo era oriundo de la provincia de Santiago del Estero), quedó prendado y comprometido, si cupiera la expresión, "desde el mas allá", por reivindicar la memoria de este verdadero "olvidado" de la historia argentina que murió en la pobreza, dejado de lado (se repite la historia de otro grande el Dr Salvador Mazza, exiliado y pobre, murió en México).

Los estudios de Carrillo, realizados en Argentina y en diversas universidades europeas, lo llevaron a crear la jefatura en el Servicio de Neurocirugía del Hospital Militar Central. Fue un brillante neurólogo y sanitarista que escribió la Teoría del Hospital por la cual aplicaba el concepto griego de salud: la prevención que permite el hospital vacío, coronando su concepción de que la salud se debe cuidar con prevención para evitar la enfermedad.

Contribuyó mucho a la labor de terminar con el paludismo en Argentina. Es el creador de la Escuela de Enfermería.

En una carta dirigida a su amigo Ponzio Godoy dijo, profetizando: "Si yo desaparezco, queda mi obra y queda la verdad sobre mi gigantesco esfuerzo donde dejé mi vida".

Sufrió un accidente cerebro-vascular como consecuencia de su hipertensión que había descuidado durante la permanencia en Belem do Pará (Brasil), justo él que había preconizado la medicina preventiva y había privilegiado al prójimo.

Falleció un 20 de diciembre de 1956, los periódicos ignoraron en su casi totalidad la penosa noticia, o escuetamente publicaron una breve referencia. Los restos fueron repatriados.

Cabe para su vida la erudita pluma de Sor Juana Inés de la Cruz, pues lo retrata de cuerpo entero:

"En perseguirme, mundo, ¿qué interesas?
¿en qué te ofendo, cuando sólo intento
poner bellezas en mi entendimiento
y no mi entendimiento en las bellezas?
Yo no estimo tesoros ni riquezas;
y así, siempre me causa más contento
poner riquezas en mi pensamiento
que no mi pensamiento en las riquezas.
Y no estimo hermosura que, vencida
es despojo civil de las edades
ni riqueza me agrada fementida
teniendo por mejor, en mis verdades,
consumir vanidades de la vida
que consumir la vida en vanidades".

Así fue Ramón Carrillo.

LQS Palabro. Enero de 2006