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El Palabro
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| Año V. / | |||||
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Objetivo: Matar al Pueblo Sí, matar al pueblo, a su memoria, a su libertad, a la posibilidad de que se erija en librepensador y a su historia. Matar la esencia del pueblo y convertir a los ciudadanos en borregos sometidos. Ese parece ser el objetivo del fascismo, del nacional-catolicismo, del franquismo y de la ultraderecha; que podrá ser tildada de cualquier cosa, menos de democrática. En este país existió un golpe de estado militar que derrocó del poder a un gobierno libremente elegido en las urnas por el pueblo. Ello llevó a una cruenta guerra y, cómo los golpistas fueron los vencedores, a una brutal y asesina represión sin parangón en la historia reciente. Pinochet y los dictadores argentinos con sus miles de decenas de desaparecidos y sus atrocidades, no fueron más que unos aficionados del terror si los comparamos con Franco y sus secuaces. De estos hechos, la iglesia católica –en nuestro caso española-, fue no sólo cómplice, sino aliada directa y abierta. Durante cuarenta años, las calles, plazas y rincones de nuestro país, cambiaron sus nombres por los nombres de los vencedores y a la honra y memoria de sus caídos; los únicos que podían ser considerados "víctimas", esto es: "Los caídos por Dios y por la Patria" Su dios moloch ávido de sangre, y su patria irreal y artificiosa; naturalmente. Los demás muertos, los que defendieron la legalidad, la democracia, la soberanía del pueblo y la república, nunca tuvieron para ellos el honor de ser "victimas". Simplemente eran para ellos los asesinos y monstruos de "su pequeña y ridícula patria" y de su "dios moloch". Y la iglesia española llevó al dictador bajo palio y bendijo sus monumentos de desmemoria, con gran regocijo, por todo lo ancho y largo de la piel de toro. ¿Cuántos años tendrán que pasar, para que en España la verdad pueda abrirse paso sin violencias y sin intentos ominosos de sepultarla de nuevo? ¿Cuántos años tendrán que pasar para podamos pensar libremente todas y todos los ciudadanos, sin que las ideas sean perseguidas? ¿Cuántos años tendrán que pasar para que la religión pase a ser un privilegio, derecho y ejercicio privado del ser humano y deje de interferir y querer regir los destinos de los pueblos? ¿Cuántos siglos tendrán que pasar para que los pueblos puedan ser realmente soberanos en sus decisiones y en el ejercicio de sus libertades? No conozco las respuestas, pero pondré todo mi empeño de ciudadana para que la espera sea lo más corta posible. Y ahora les dejo con este bello y justo artículo de Rosa Regás, a tenor de un libro que les recomiendo leer. LQS Hannah. Julio 2006 |