Fidel Castro. Biografía a dos voces
De Ignacio Ramonet
Extracto de los recuerdos de Fidel sobre la guerra Civil española.
Cuando empieza la guerra civil de España, usted tiene unos diez años
No he cumplido los diez años. Yo nací el 13de agosto de 1926 y la guerra de España empieza el 18 de julio de1936. Yo tenía 9 años y once meses; ya sabía, por supuesto, leer y escribir.
Usted, por ejemplo ¿recuerda si su padre estaba preocupado por esa guerra o hablaba de la guerra civil española?
Allí, en Birán, había dos facciones, entre un grupo de doce o catorce españoles que trabajaban allí.
¿Españoles que se reunían con su padre, que venían a su casa?
Que trabajaban con él. Los otros eran obreros. Bueno allí había un asturiano que era el tenedor de libros y tenía cierta cultura. Decía él que hablaba siete idiomas y estoy por creerlo, porque él también, cuando llegó el radio a mi casa y difundía algo en inglés o hasta en alemán, lo traducía; sabía latín, tenía una letra gótica preciosa. Este asturianito –digo asturianito porque era mas bien bajito- sin duda era el que mas sabía allí, el que tenía mas cultura. Sabía de Grecia, citaba a Demóstenes; fue el primero a quien yo escuché hablar de Demóstenes, el gran orador, y cómo era Demóstenes que se ponía en la boca una piedrecita para arreglar el tartamudeo… fue este asturiano el que me habló de esas y otras cosas.
Este grupo y algunos más, cuando estalla la guerra eran partidarios de los rebeldes.
¿de los franquistas?
si. Y había otro grupo que eran republicanos. Eran peones y algunos no sabían leer ni escribir. Aunque entre ellos estaba también Valero, que era el jefe de la oficina telegráfica, del despacho de correos, era republicano, igual que un número importante de aquella gente. Entre ellos uno era cocinero, porque habiendo sido peón de ganado tuvo no se qué reuma, se quedó sin poder caminar y lo pasaron a cocinerote la casa, que, por cierto, con todo respeto a su memoria, y yo lo quería mucho, no era muy bien cocinero, o por lo menos en mi casa se quejaban muchísimo de eso. Se llamaba García, era totalmente analfabeto.
¿Analfabeto?
Si, de mi infancia puedo dar FEDE que, en Birán menos del 20 por ciento de los que estaban allí sabían leer y escribir con muchas dificultades. Muy pocos llegaban al sexto grado y conseguían terminar sus estudios de primaria. Ahí pude verlo que hoy me sirve para comprender lo que sufre un analfabeto. No se lo imagina nadie; porque hay algo que se llama autoestima… ¿Qué es un analfabeto? El que está en el último escalón allá abajo, que tiene que pedirle a un amigo que le redacte una carta para la novia. En Birán el que no sabía le pedía a los que sabían escribir que le redactaran una carta para la mujer que pretendía. Pero no es que le dictara una carta diciendo, por ejemplo, que soñó toda la noche con ella y que no come pensando en ella, digamos, si el campesino hubiese querido enviar ese mensaje. Sino que le decía al que sabía leer y escribir “No, no, escríbele tú lo que tú crees que debo escribirle”:Para conquistar a la novia! No exagero. Era humillante. Yo viví una época allí en que eso era así.
Usted, personalmente, ¿recuerda algo de las discusiones sobre la guerra civil española?
Yo, en 1936 estaba interno en una escuela de Santiago de Cuba, y aquel verano en que empezó esa guerra me hallaba de vacaciones en Birán; estaría yo, con diez años, no se si finalizando el tercer grado…
¿Qué ocurría” Cuando yo llegaba de Santiago de vacaciones a Birán, como sabía leer y escribir, Antonio García, el cocinero que cojeaba de un pie, muy trabajador y que en ese período vivía en una casita cerca del correo, se precipitaba para pedirme que le leyera el periódico. Era un republicano rabioso –para que sea lo que es el espíritu de clase, muchas veces me pregunto por qué era tan rabioso republicano y también muy anticlerical, hay que decir la verdad- y entonces le leía el periódico y le daba noticias de la guerra de España. Así me enteraba yo de esa guerra desde antes de cumplir diez años. Le leía distintos periódicos. A Birán llegaba uno que se llamaba –creo- Información y algún otro mas como El Mundo, El País y el Diario de Cuba ; pero el principal periódico que llegaba allí era el Diario de la Marina .
Que era un periódico de La Habana.
No, de La Habana, no, de toda la República. Era un periódico pro español desde la guerra de Independencia y el diario más derechista de los que existieron nunca en el país hasta el triunfo de la revolución. Tenía rotograbado también, que salía los domingos. Era muy famoso. Tenía muchas páginas de anuncios, muy grueso y llegaba a su casita de madera y yo a leerle al cocinero. Le leía todos: los “rebeldes”, le llamaban rebeldes…
A los de Franco
A los “nacionales” los llamaban también “rebeldes”. Los otros eran los “rojos”, los”rojillos” y de vez en cuando, amablemente, ese periódico los llamaba los “republicanos”.erael primer periódico que llegaba allí, el más notable, gordo, con muchas noticias y anuncios, y yo iba leyéndole. Aunque de vez en cuando aparecía algún otro periódico, el que mas noticias daba de la guerra de España era el Diario de la Marina. Recuerdo esa guerra, casi desde el principio. Recuerdo la toma de Teruel por las tropas republicanas.
¿El frente del Ebro?
Ya lo del Ebro fue mas adelante, casi al final.
¿La batalla de Madrid?
Si, Madrid sitiado. La paliza que les dieron posrepublicanos a los soldados de Mussolini en Guadalajara cuando avanzaban aquellos; y, como le dije, cuando posrepublicanos avanzan y toman Teruel. Y cuando viene la contraofensiva del general Mola y toda aquella gente, en Burgos, capital franquista ¿cómo se llamaba la fortaleza aquella donde estaban sitiados los franquistas?
El Alcázar de Toledo.
El Alcázar de Toledo. Le leía a García toda la batalla del Alcázar de Toledo y yo a favor del gallego. Y hasta lo consolaba. Le decía “Pero, mire, mire, la batalla de Teruel –recuerdo- está bien, mire lo que han hecho. Mire están peleando aquí y allá”. Cada buena noticia a favor de los republicanos que se podía dar, yo se la daba .esa era la situación había allí, exacta, como se lo estoy contando.
¿Su padre estaba a favor de uno de los bandos o se desinteresaba?
No, mi padre estaba contra la República.
¿Contra la República?
Si, sí, y otros mas, el asturiano, por cierto y algunos mas; mas o menos la mitad… creo que eran casi mayoría los españoles que estaban en Birán en la posición aquella, contra la República. Pero le hablo de otro grupo en el cual estaba Valero, el telegrafista, en le que todos eran republicanos a matarse. Y de vez en cuando jugaban al dominó entre ellos.
Hacían la guerra del dominó.
Estaban reunidos los simpatizantes y los adversarios de la República. Se enfrentaban en animadas partidas de dominó. Un poco a lo Don Camilo, como en la novela famosa de Guareschi, entre el curo y el comunista. De vacaciones, lo mismo fuera en verano que cuando llegaba la Nochebuena y las Navidades, yo estaba de lector allí quince días, y durante la Semana Santa también estaba de lector allí, no se quién le leería las noticias a García cuando yo estaba en la escuela.
Gracias a ese Antonio García ¿siguió usted muy de cerca la contienda española?
Si. Por eso me acuerdo bien de la guerra civil, en los preámbulos de la Segunda Guerra Mundial, en que se enfrentaron las ideas republicanas y las ideas “democráticas”· occidentales –yo podría ponerlas entre comillas- a las ideas genocidas, hegemónicas e imperialista del nazismos alemán. ¿qué pasó en España y por qué se cae la República española, y qué “no intervención” fue aquella frente a la intervención de Hitler y de Mussolini desde muy al principio? ¿Qué significó aquello? Eso contribuyó a dar paso a la guerra mundial.
Las primeras batallas se libraron precisamente allí, en España y allí estaban las izquierdas y las derechas; los llamados “nacionales” apoyados por Mussolini y por Hitler, y la República española, la izquierda mezclada dentro del “sistema democrático” pero era lo mas avanzado que se podía concebir en aquel momento, lo mas justo, lo mas popular, porque la República español defendía la idea de progreso, en una sociedad casi feudal, en una sociedad que no se había industrializado siquiera, que vivió de los ingresos coloniales durante mucho tiempo. Es un pueblo muy combativo ese pueblo español.
Ahí se enfrentaron y se fusilaron. Había sacerdotes que estaban con la República y sacerdotes –es posible que fuesen mayoritarios- que estaban con los rebeldes o “nacionales” o franquistas. En esa época, los profesores españoles de mi escuela, en Santiago, hablaban de esa guerra. Desde el punto de vista político eran “nacionales”, digamos mas sinceramente que eran franquistas, todos, sin excepción. Casi todos eran españoles y hablaban mucho de los horrores de la guerra, de los “nacionales” fusilados incluso de los religiosos fusilados. Pero no hablaban de los republicanos fusilados. Porque la guerra civil español fue muy sangrienta y por ambas partes hubo mano dura.
Me acuerdo de que, después de la guerra, uno de mis profesores me hacía cuentos largos de la cantidad de prisioneros republicanos que fusilaron en España cuando acabó la guerra civil. Yo estaba en el colegio de jesuitas de Belén, en La Habana, y el padre Llorente –él había sido sanitario durante esa guerra- me hacía la historia de cómo, después de la guerra, fusilaron a no se sabe cuántas decenas de miles de personas, y él iba de sanitario para saber si estaban vivos o muertos. Me contaba la historia de lo que había ocurrido allí y de los fusilamientos. Había católicos y cristianos que estaban con la República, no pocos
Me acuerdo de los principales combates y de los grandes acontecimientos. Claro que después uno ha leído muchos libros, pero le estoy contando las cosas que yo sabía entonces. Ya la batalla del Ebro viene a ser como en 1938. La última ofensiva republicana…. De eso han salido películas y millones de cosas. Pero yo, desde casi los diez años, leyendo la prensa sí vi cómo esa guerra se iba desarrollando.
¿Piensa usted que ese interés por la guerra de España siendo usted tan pequeño tuvo alguna influencia en su formación?
Si. La importancia de lo internacional. Pero a todos los muchachos les gustan los episodios de guerra. También me gustaban como a casi todas las películas del Oeste y además me las tomaba en serio.
RAMONET, IGNACIO: BIOGRAFIA A DOS VOCES. ED.DEBATE 2006
es copia fiel páginas 51 a 56 |