El Palabro
Los especiales de LQSomos
Creative Commons License
Envía esta página
Escribe el e-mail:

MP3
Año V. /

 

Miguel Hernández

Pasiones, cárcel y muerte de un poeta.
José Luis Ferris.
Temas de hoy (Biografías)

Apasionante libro sobre la vida y la obra de el "poeta del pueblo". Una de las biografías más completas que se han publicado a día de hoy. Y no es que haya mucho sobre su vida, si bastante más sobre su obra.

¿Porqué ese silencio sobre su vida? Este libro nos despejará muchas incognitas: su infancia en la beata Orihuela, sus estudios y vida en el campo, sus viajes a Madrid, su compromiso con el Frente Popular, su tortuosa peregrinación por las carceles de la dictadura fascista, su muerte; y al lado de todos los pasos de su vida, siempre su creación poética y humana. Queda mucho por decir de Miguel, pero este libro abre las puertas de par en par a una vida apasionada y comprometida.

A diferencia de otros, sigue siendo un poeta silenciado, que no entra en los actos oficiales, ni recita ningún político. Pero nadie le puede quitar el título de Poeta del Pueblo. Pocos escritores del verso pueden tener una relación tan fuerte entre su vida y obra, entre ilusiones y letras. Qué mejor para cerrar esta pequeña reseña que terminarlo con un poema:

Sobre la roja España blanca y roja, blanca y fosforescente, una historia de polvo se deshoja, irrumpe un sol unánime, batiente.

Es un pleno de abriles, una primaveral caballería, que inunda de galopes los perfiles de España: es el ejército del sol, de la alegría.

Desaparece la tristeza, el día devorador, el marchitado tallo, cuando, avasalladora llamarada, galopa la alegría en un caballo igual que una bandera desbocada. A su paso se paran los relojes, las abejas, los niños se alborotan, los vientres son más fértiles, más profusas las trojes, saltan las piedras, los lagartos trotan.

Se hacen las carreteras de diamantes, el horizonte lo perturban mieses y otras visiones relampagueantes, y se sienten felices los cipreses.

Avanza la alegría derrumbando montañas y las bocas avanzan como escudos. Se levanta la risa, se caen las telarañas ante el chorro potente de los dientes desnudos.

La alegría es un huerto del corazón con mares que a los hombres invaden de rugidos, que a las mujeres muerden los collares y a la piel de relámpagos transidos.

Alegraos por fin los carcomidos, los desplomados bajo la tristeza: salid de los vivientes ataúdes, sacad de entre las piernas la cabeza, caed en la alegria como gtrandes taludes.

Alegres animales, la cabra, el gamo, el potro, las yeguadas, se desposan delante de los hombres contentos.

Y paren las mujeres lanzando carcajadas, desplegando en su carne firmamentos. Todo son jubilosos juramentos.

Cigarras, viñas, gallos incendiados, los árboles del Sur: naranjos y nopales, higueras y palmeras y granados, y encima el mediodía curtiendo cereales.

Se despedaza el agua en los zarzales: las lágrimas no arrasan, no duelen las espinas ni las flechas.

Y se grita ¡Salud! a todos los que pasan con la boca anegada de cosechas. Tiene el mundo otra cara. Se acerca lo remoto en una muchedumbre de bocas y de brazos.

Se ve la muerte como un mueble roto, como una blanca silla hecha pedazos. Salí del llanto, me encontré en España, en una plaza de hombres de fuego imperativo.

Supe que la tristeza corrompe, enturbia, daña... Me alegré seriamente lo mismo que el olivo.

Juramento de la alegría de Viento del Pueblo,
publicado durante la guerra contra el levantamiento militar-fascista en España