|
Presentación del autorretrato de Pablo Neruda
En los tiempos actuales hay saturación de homenajes y celebraciones por doquier. Por eso no me suele agradar incorporarme a ese coro de aduladores circunstanciales, de comerciantes oportunistas, de escritores y articulistas adictos a la loa fácil y no sentida... Una enorme legión de perfectos desconocidos, y algunos otros conocidos, han tenido a bien recordar la obra y vida de un hombre comprometido con la vida, de un hombre que ha utilizado la palabra como un instrumento preciso y eficaz para sembrar semillas de libertad, para sembrar y despertar hondas y vibrantes emociones... Pablo Neruda ha llenado el cielo de nuestras calles, de nuestros hogares, de nuestros cuerpos de sutiles ternuras, de rabias razonables, de posibles y tangibles esperanzas, impregnadas de alegrías, de sueños, de vida y pasiones interminables e inagotables...
Pablo Neruda es también algo más que un simple ciudadano del mundo. Sus palabras han quedado fijadas, pero al repetirlas con nuestra voz, se tiñen de esa fuerza, de ese coraje que tanta falta nos hace en nuestros tiempos, tan indolentes y veloces... Son alimento y sentido sus versos, ahora recordados a los 100 años de su nacimiento...
Lamentablemente no vivimos ya comprometidos, creando solidaridad a través del sosegado cultivo de la amistad... Pues amar, compartir y disfrutar del trato entre iguales, es un esfuerzo enorme y requiere atención, dedicación, comprensión, tolerancia, aceptación de las diferencias... Vamos demasiado rápidos y esperamos demasiado de los otros, olvidando que no hace falta pedir nada de los que son realmente nuestros amigos y compañeros...
Ya no tenemos caminos que recorrer. Hay demasiadas autopistas y poco interés por disfrutar del paisaje, de los constrastes climáticos que un buen periplo nos depara.
Pablo Neruda puede ayudarnos, ahora y siempre, a sentir la fuerza del verano, del otoño, del invierno... puede ayudarnos a vencer esa indiferencia que rompe tantos sueños...
Cuidar la palabra y vivir reconociendo nuestras tristezas, nuestras miserias... Vivir abrazando lo que nos quema y nos aprisiona, es el primer paso para que nuestra morada se habite con las sonrisas marítimas, tanto presentes como futuras...
Miremos sin miedo a los ojos de los que saben nuestro nombre...
Miremos a los ojos a los que siempre comparten nuestros sueños...
Olvidar las palabras y los silencios es una urgencia si queremos conocer el rostro exacto del fuego...
No demos tregua a los que se ocultan en las palabras...
No demos nuestra mano y nuestro pan a los que nunca han vivido de pie...
LQSomos. Antonio Marín. Mayo de 2007
Más Artículos del Autor
Ciudadano igual de tonto que todos los tontos... ¿y qué?
Autorretrato de Pablo Neruda
¿Cómo arreglarmelas para parecer mal y quedar bien? Es como cuando uno se mira al espejo (o al retrato) buscándose el ángulo bello (sin que nadie lo observe) para constatar que sigue siendo uno mismo siempre.
Algunos se plantan de soslayo, otros imprimirán la verdad de lo que quisieron ser, otros se preguntarán: ¿Cómo soy?
Pero la verdad es que todos vivímos anotándonos, acechándonos a nosotros mismos, declarando sólo lo más visible, escondiendo la irregularidad del aprendizaje y el tiempo.
Pero vamos al grano.
Por mi parte, soy o creo ser duro de nariz, mínimo de ojos, escaso de pelos en la cabeza, creciente de abdomen, largo de piernas, ancho de suelas, amarillo de tez, generoso de amores, imposible de cálculos, confuso de palabras, tierno de manos, lento de andar, inoxidable de corazón, aficionado a las estrellas, mareas, maremotos, administrador de escarabajos, caminante de arenas, torpe de instituciones, chileno a perpetuidad, amigo de mis amigos, mudo de enemigos, entrometido entre pájaros, mal educado en casa, tímido en los salones, arrepentido sin objeto, horrendo administrador, navegante de boca, y yerbatero de la tinta, discreto entre los animales, afortunado de nubarrones, investigador en mercados, oscuro en las bibliotecas, melancólico en las cordilleras, incansable en los bosques, lentísimo de contestaciones, ocurrente años después, vulgar durante todo el año, resplandeciente con mi cuaderno, monumental de apetito, tigre para dormir, sosegado en la alegría, inspector del cielo nocturno, trabajador invisible, desordenado, persistente, valiente por necesidad, cobarde sin pecado, soñoliento de vocación, amable de mujeres, activo por padecimiento, poeta por maldición y tonto de capirote.
Pablo Neruda |