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Los especiales de LQSomos
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Año V. /

 

Besar el cielo

 Recomiendo leer los poemas y reflexiones de mi amigo y compañero Olivier. Todo un mundo original y fresco, donde las emociones se ven y se sienten tan cerca, tan dentro de nosotros.

 Un magnífico descubrimiento es conocer y deleitarse con la obra poética de Olivier, así como aceptar que la vida es algo más que palabras o actitudes pasivas. La lucha y la reflexión permanente conforman nuestro universo peraonal y colectivo, siendo inseparable el compromiso político de la emoción y del cultivo de la belleza a través del arte, a través de la cultura.

 En los tiempos actuales, donde impera de forma tiránica y absoluta la superficialidad, la vulgaridad o el culto a lo esporádico y ocasional, conviene detenerse en una obra poética singular, que es totalmente capaz de elevarnos, de situarnos más allá del cielo, para que así  todos podamos besar el cielo a diario...

 Besar el cielo siendo mortales, pero viviendo como ángeles terrestres. Besar la tierra como ángeles sin paraíso y sin alas, para crecer como personas...

 Puede que sea algo lejano, pero conviene creer y sentir que la palabra ayuda a que las emociones sean algo más que meros elementos biológicos o reacciones bioquímicas puntuales y automáticas.

 La poesía nos acerca a lo que tenemos todos de divino. Pero si no nos atrevemos a cultivar, a cuidar, a comprometernos con la belleza de una forma cotidiana, es realmente complicado, por no decir imposible, lograr ser algo más que un simple bulto, una simple sombra que tiene un corazón prestado y unos ojos secos, untados con las modas últimas del gran zoco que es nuestra sociedad actual.

La política es inseparable de la vida igual que sin normas no podemos relacionarnos de forma agradable y armónica.

El que reniega de la política padece un grave ataque de estupidez, pues la política es el arte que condiciona y ordena nuestra vida en todos los ámbitos.

 Una cosa son los políticos (representantes elegidos por nosotros) y otra la política (el arte de gobernar la convivencia y las relaciones personales de forma colectiva y privada en las ciudades, en los países, en las regiones, en los pueblos...)

Es evidente que los políticos son el reflejo de la gran mediocridad, estupidez y pasotismo general que reina en toda nuestra sociedad. Los políticos no son ni mejores ni peores que el resto de la sociedad; simplemente son el reflejo directo de nuestra banalidad y falta de rigor y respeto hacia nosotros mismo.

 La sociedad no es un ente abstracto y lejano. Los problemas que hay en la sociedad reflejan nuestra falta de entereza y de sentido lógico a la hora de reflexionar, analizar y comprometernos.

 Si tenemos una clase política miserable es por la sencilla razón de que nosotros somos miserables, indignos y sumamente pasivos y con un gran afán por el bla, bla, bla.

 Vivimos para el chisme, la vulgaridad, el cotilleo y el morbo. No nos interesa nada de nada cambiar o intentar mejorar nuestra propia existencia personal y colectiva. Por eso no paramos de hablar como cotorras intoxicadas y hacemos lo contrario de lo que sentimos y pensamos.

 Nuestra intensa y feroz contradicción nos produce una enorme felicidad y dicha, pues no queremos realmente cambiar nada, dado que elogiamos y alabamos al político corrupto, al inepto, al que miente, estafa y vive del cuento.

Es intolerable que Gil y Gil estuviese tantos años tomando el pelo a jueces, políticos, empresarios... Gil y Gil y otros miles de tipos como ese impresentable hacen lo que hacen en los ayuntamientos y en las instituciones por la sencilla razón de que hay un pueblo anestesiado, embrutecido, vulgar, ignorante, pasivo e irreflexivo que aplaude al golfo, al jeta, al chuloputas de turno, mientras maldice, injuria, calumnia y amenaza al ciudadano honesto que denuncia lo injusto y lo innecesario.

 La sociedad española tiene lo que se merece y quiere: políticos corruptos, todas las mafias del narcotráfico, trata de blancas, tráfico de armas... por la sencilla razón de que la gran masa de españolitos viven encantados y maravillados.

 Algunos sabemos que el bienestar actual tiene los días contados y que la gran masa de emigrantes ha logrado empobrecer a todos los españoles, pues al haber mano de obra barata, todos tenemos que competir y rebajar nuestras pretensiones salariales. Vivimos en una selva donde cada vez tenemos menos beneficios y derechos sociales gracias a que nos importa un pito luchar y mantener nuestro bienestar. Ni siquiera somos un poco dignos y egoístas a la hora de defender conquistas sociales de carácter histórico. Somos un pueblo sin memoria y sin valores cívicos estables. Vivimos pendientes de la moda y queremos disiparnos para evitar tomar decisiones vinculantes y que den un giro positivo en nuestra existencia.

 Por lo tanto, si no hay poesía ni amor en nuestras vidas es por la sencilla razón de que nos importa un rabano lograr y cultivar nuestra propia "dicha" o "felicidad". Que nadie se lamente si tiene relaciones personales o amorosas que son tan efímeras y vulgares, que son tan ocasionales y miserables como las de un vulgar chulo de esquina o una puta de carretera... Que nadie se lamente si tiene un trabajo precario o vive en un barrio sin escuelas, bibliotecas, guarderías, parques, centros sociales, residencias para ancianos, ludótecas.

 Olivier y otros ciudadanos, intentamos de una manera escéptica (son muchos años soportando y viendo como nos rompen la cara nuestros propios convecinos, que por pagar una hipoteca se piensan iguales o superiores al Rey, al Borbón), aportar algunas dosis de saludable utopía y de compromiso directo y tangible al presente mundo, sin tener ningún tipo de expectativa. Lanzamos palabras, reflexiones, versos y algo de música como aquel que lanza una botella al mar.

 No esperamos cosechar fruto alguno, pues la velocidad y el gran cinismo lo invaden todo. Las grandes palabras han sido violadas por los bancos, las multinacionales. Miles de ONGs contribuyen día a día a crear mayores injusticias y desigualdades en todo el mundo.

 El tercer mundo no es África, Yo vivo en el Cuarto Mundo, rodeado de todo tipo de miserias, mentiras, servilismos. Estoy harto, completamente harto de las ONGs, pues desde que existen se han incrementado de forma alarmante las desigualdades y los conflictos en todas las partes del mundo, incluso en nuestros propios barrios, no vislumbrándose ninguna posibilidad de mejora en la convivencia diaria.

 ¿Para que sirve realmente una ONG si únicamente crea y extiende los problemas?

 El Estado, los gobiernos son lo que tiene la llave y las respuestas para resolver radicalmente los conflictos y los problemas.

 Las ONGs lavan la mala conciencia de millones de imbéciles, incapaces de ser solidarios con ellos mismos y con sus seres queridos día a día. Así nos va y vamos a peor, pues nadie quiere reconocer que es un vulgar hipócrita, un señor o señora que hace el juego al mentiroso de turno para presumir de lo "bueno" que es.

 Miedo me dan los "buenos" y las "buenas" ciudadanas, pues el infierno se encuentra repleto de semejantes cínicos, de los tipos que enseñan su inscripción a una ONG para proclamarse santo y bendito, mientras pasa de ayudar a su hijo, mientras pasa de atender a su propia familia, amigos, vecinos...

 El arte y la cultura tienen una función, pero dudo mucho que a los políticos de España les interese cultivar y extender el amor por la poesía, el amor por la vida, pues el único Dios que tienen hoy en día nuestros representantes es vivir muy bien gracias a sus sueldos desproporciados.

 Es indecente que cobren esas pensiones de privilegio, mientras la mayor parte de los españolitos de a pie a duras penas llegamos a final de mes y vivimos en viviendas tercermundistas, gracias a la voracidad de unos pocos constructores y especuladores inmobiliarios.

 Al menos nos queda la poesía de Olivier, para consolarnos ante tanta idioteza, maldad y miseria, pues si los políticos son unos corruptos es por la sencilla razón de que la sociedad española la componen ciudadanos corruptos, amorales, indecentes, jetas y perversos. Es la ley del reflejo: elegimos a los que se nos parecen.

 LQSomos. Antonio Marín Segovia. Julio de 2007
VALENCIA AMABLE”

De olivier Herrera: