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Manifiesto del Surrealismo Adaptación libre
basada en la relación necesaria del surrealismo con la 4ª
Internacional. Declaración Universal de los Derechos
humanos 2. Toda persona tiene derecho a la protección de los intereses morales y materiales que le correspondan por razón de las producciones científicas, literarias o artísticas de que sea autora.
Interrumpimos esta misa de difuntos para hacer sonar 13 campanadas de beligerancia que cambien la suerte de la Cultura, La Poesía, el Arte y la libertad de expresión toda: 1) Pretendemos combatir, sin dogmas, con autocrítica permanente, cuanto pensamiento y obra suministra la enfermedad y decadencia del capitalismo que, en su crisis, devastará a los que estén distraídos, desinformados y desorganizados. 2) La palabra Surrealismo está unida a la Revolución Permanente para luchar contra toda burocracia aun camuflada de "demócrata", "progre" o "humanista". 3) Nada, o poco, tenemos que ver con el "arte". Pero seremos, en caso necesario, muy capaces de servirnos de él, lo mismo que todos. 4) No haremos una maquinaria de expresión más "fácil", "linda", "divertida", tampoco una metafísica de la poesía. Haremos un arma, literalmente, para la liberación total del espíritu y de todo lo que pueda oponérsele. 5) Estamos completamente decididos a hacer la Revolución. Eso quiere decir contribuir con la revolución de los obreros y los campesinos. 6) Lanzamos contra la burguesía esta advertencia beligerante. Que ponga atención en cada uno de sus pasos porque no se librará de nosotros. 7) No hay un sólo medio de acción que no queramos emplear. Eso incluye el amor, la poesía, la palabra y los puños. 8) Somos enemigos a muerte de la muerte. Mejor la vida, pero no humillados, no hambrientos, no ignorantes, no explotados. 9) Tenemos derechos revolucionarios plenos para defendernos de los intereses bancarios, la plusvalía, las burocracias, los monopolios, las "buenas conciencias", los redentores, las sectas y los represores. 10) Denunciamos la barbarie que nos acorrala con sus noticieros, prestamos internacionales usureros, decretos presidenciales, rebajas salariales Denunciamos el genocidio en los hospitales sin medicamentos, sin gasas, sin platos, sin solidaridad. Denunciamos la miseria en las escuelas públicas, las universidades públicas, los institutos de investigación. Denunciamos el crimen organizado en los recibos de teléfono, luz, agua, gas Denunciamos a una sociedad que convierte en puentes de muerte lo que deberían ser puentes de libertad. 11) Con la alquimia de la revolución, y su poesía, transformaremos toda nuestra furia en alegría, humor, amor y lucha para darles su merecido mientras tomamos lo que merecemos. Salvaremos sólo lo que es salvable. 12) Queda el tiempo necesario. Y eso no es mucho. 13) La humanidad es reo de la miseria, entre otras cosas, porque estamos desorganizados. ¿Exageramos? Hace falta unidad para debatir y construir abiertamente sin excluir los paradigmas que faltaron en muchas discusiones, pensar en conjunto, incluir lo que antes no pudimos, por ignorancia, prejuicio o atraso. ¿Será esta la hora? Veremos : La realidad no es cosa del otro mundo. "Los hombres hacen su propia historia, pero no la hacen a su libre arbitrio, bajo circunstancias elegidas por ellos mismos, sino bajo aquellas circunstancias con que se encuentran directamente, que existen y les han sido legadas por el pasado. La tradición de todas las generaciones muertas oprime como una pesadilla el cerebro de los vivos. Y cuando éstos aparentan dedicarse precisamente a transformarse y a transformar las cosas, a crear algo nunca visto, en estas épocas de crisis revolucionaria es precisamente cuando conjuran temerosos en su exilio los espíritus del pasado, toman prestados sus nombres, sus consignas de guerra, su ropaje, para, con este disfraz de vejez venerable y este lenguaje prestado, representar la nueva escena de la historia universal ". (Marx 18 brumario). Considerando: Considerando: Considerando: Considerando: Considerando: ¿Cómo derrumbaremos ésta miseria? Pongamos nuestras manos sobre las piedras que estallarán contra los cristales de la farsa. Pongamos nuestras manos a que levanten las vidas y las casas nuevas para que las mismas piedras nos hagan nuevos. Este documento es exclusivo de todos. Declaramos: Declaramos: Declaramos: Declaramos: Organizarse no es amontonarse. Antecedentes Aparece en un momento en que el imperialismo neo-nazi avanza, los gobiernos aplican políticas de superexplotación en todas partes. Las dos tercias partes del mundo son colonias. Los rebeldes sobreviven perseguidos, calumniados, encarcelados, o exiliados. Hoy más que nunca es importante agruparnos contra las amenazas y los enemigos: la prostitución imperialista del "mercado global", la guerra ideológica en los misiles y en los mass media, la persecución de los lebreles neoliberales en fábricas, aulas, oficinas, calles... realidad donde el arte, la ciencia, la creación, la inteligencia podrían servir a la Revolución con independencia y libertad relativas, contra toda imposición . Organizarnos incluso para ganar espacios en la formación poética y política individual y social, hacia la transformación y resignificación del concepto poesía y su práctica rumbo a la liberación definitiva de la poesía de las connotaciones literarias que la restringen a menudo. Tarea que logrará identificar la poesía en la ciencia como en las artes, en el arado como en el microscopio. Tarea para quebrar todo exclusivismo de la poesía. Tarea y lucha que desde un campo específico busca ampliarse y tejerse con la lucha totalizante contra la explotación. Tarea y lucha en el campo técnico y en el campo ideológico. La poesía debe ser hecha por todos. Nuestra beligerancia poética y revolucionaria abreva la certeza de lo mejor, la certeza de que es posible cambiar al mundo sobre la base de un plan mundial construido por el espíritu de una humanidad dispuesta a sacudirse la explotación, organizada de una vez por todas. Certeza del salto cualitativo que la conciencia da, dialécticamente, hacia un estadio superior, certeza que se moviliza, desde y hacia, programas del dicho al hecho. La certeza de Trotsky y Breton, certeza de poesía como estrategia de vida que escampa horizontes, revela territorios, expande el deseo. Poesía siempre sin ataduras. Esa poesía revolucionaria no es poesía fabricada para el culto de la vanidad salivosa. No es engendro vomitado a destajo en trances de prostitución o cursilería negociables. No es palabrería santificada entre genitales insatisfechos ni resurrección de calenturas patrioteras. No retruécanos para esclavizar amoríos eyaculatorios de caballeros o niñas sensibleros, se llamen como se llamen, publiquen lo que publiquen o se premien como se premien. La devoción por la poesía revolucionaria se profesa en categorías rigurosas. La ética como estética del futuro, la libertad como sentido central, lo maravilloso como conquista dialéctica... es decir, poesía necesaria, la poesía arma-herramienta de lucha y liberación capaz de iluminar con sus fulgores las zonas más intrincadas del la vida, de los universos interiores y exteriores, luz multi direccional, luz centrífuga y centrípeta hacedora de formas nuevas, venidas de la materia, del tiempo y el movimiento en la producción emocional de todos, la magnificencia misma de la humanidad estremecida con poesía para la poesía revolucionaria. Luz de metralla escalofriante, luz de repetición y turbulencia que agita corazones y espasmos. La belleza convulsiva. Luz magnética que atrae magnificencias al terreno de los hechos. Poesía lumínica que transforme al mundo... que transforme la vida. El FMI tiene los más bajos intereses. Sabemos que hay riesgos como nunca en las circunstancias presentes. Es imposible revitalizar el mundo en que vivimos, es inútil aferrarse a él, es preciso atreverse a cambiarlo desde sus logros mejores. Y eso tiene costos que son hoy por hoy ineludibles. La revolución poética conducirá a la humanidad a sus fuentes verdaderas. Pondrá a trabajar incluso los miedos todos en la construcción solidaria del futuro. Una vez que hayamos asumido un estado de visión semejante ya no será posible, como antes, confundir la mentira con la verdad. Habremos visto lo que poesía y revolución son juntas, de dónde proceden y ya no habrá dudas. No consideramos a la poesía revolucionaria como un medio para acceder a un mundo "ideal", "perfecto" dogma de sectarios, sino para salir de uno falso. A condición de pensar una revolución poética permanente nos proponemos una revolución aplicable a todos los estados del espíritu, a todos los géneros de la actividad humana, a todos los estados del mundo, a todos los hechos de moral establecida, a todos los órdenes del espíritu. Esta revolución apunta a una transformación general de los valores, apunta a la ruptura y la descalificación de la lógica explotadora a la que perseguiremos hasta la extirpación de todos sus reductos . Apunta a la reclasificación espontánea de las cosas según un orden más profundo y más preciso e imposible de dilucidar mediante la razón de la miseria. Apunta a un orden, organización, sensible e inteligente. Entre el mundo burgués y nosotros, la ruptura está claramente establecida. Nosotros no hablamos de hacernos comprender bajo las maneras ordinarias, hablamos de explorar lenguajes nuevos no exclusivos ni excluyentes, con el filo de nuestra obstinación revolucionaria encarnizada, para que conmocionemos, desequilibraremos el pensamiento hegemónico. Y, sin negar los mejores logros, avanzar desde donde estamos. Nada legitima la pretensión de fijar para la poesía definiciones terminales. Su límite se fija contradictoriamente entre la necesidad filosófica de ensayar proposiciones y la "naturaleza" de un fenómeno, en muchos sentidos, inaprensible, indeterminable, misterioso y complejo hasta nuestros días. Ya hay una tradición larga, hija del ensayo y el error, que ha intentado establecer plataformas, puntos de observación, miradores... armados con telescopios metodológicos, ideológicos y científicos variopintos. La suma de las partes sigue lejos del todo para tranquilidad de muchos y desesperación de otros. Desiguales y combinadas. Verdades profundas que saben lo que aprende a saber la poesía revolucionaria. "La
mano que maneja la pluma vale tanto como la que conduce el arado"
No nos cabe la menor duda de que esta revolución poética se opone a la continuidad absoluta de la miseria que, entre otras calamidades, frena toda forma de desarrollo. No nos cabe la menor duda de que estamos contra la muerte impuesta impunemente por la decisión de los patrones y sus intereses. Estamos hablando de terminar con la propiedad privada y el Estado, con la miseria, el hambre, la ignorancia y la enfermedad. Terminar con la usurpación de las fuerzas y talentos expresivos y su sometimiento a la dictadura del "raiting" se camuflen como se camuflen. Terminar con la destrucción de las fuerzas productivas el espíritu, del intelecto. Contra la muerte. Unidad no es uniformidad. En nuestros días es necesario sembrar la poesía revolucionaria por todas partes, impulsar términos nuevos hasta que el espíritu alcance la idea absoluta de la necesidad revolucionaria, en el sístole y el diástole, donde se pondrá en marcha la unidad, no uniforme, de todas las categorías poéticas. Esta revolución debe ser hecha por todos, no por uno, lo mejor es agruparse, no amontonarse, pero no para hacer triunfar pequeños intereses individuales, sino para cambiar la vida, las estructuras sociales y la realidad del individuo. En la revolución poética, la realidad exterior no es indiferente ni distinta a la interior. Uno sabe que la conciencia revolucionaria se adquiere gracias al contacto con muchas experiencias concretas, que no es la conciencia la que hace a la realidad sino la realidad la que hace a la conciencia, y que así es como el desdoblamiento de la personalidad poética y el de la personalidad militante se efectúan simultáneamente. Es este sentido es necesaria una revolución total de las armas obreras y una revolución sobre nuestra concepción de ellas . No serán los poetas quienes hagan la revolución, serán los obreros y los campesinos organizados bajo un programa en el que no estará ausente una táctica y estrategia poéticas aportadas por revolucionarios poetas llamados a sumarse en la lucha como un guerrero más, bajo crítica y autocrítica permanente, acompañante de los protagonistas y protagonista a su vez.
Cuanto debería servirnos para impulsar el desarrollo
humano es usado para frenarlo y someternos. Los grandes logros convertidos
en armas para el atraso. La Cultura secuestrada para detener su desarrollo
nuestro desarrollo. A estas alturas de su crisis el capitalismo que
supo desarrollar formas de Cultura importantísimas para su
beneficio es hoy por hoy obstáculo para cualquier forma de
desarrollo incluido el Cultural. El problema de la Cultura es también
un problema de clase. Nada de lo que le pasa a la Cultura es distinto
a lo que le pasa a las sociedades en su totalidad. Es Cultura la producción
artesanal y es Cultura la producción industrial, es Cultura
la producción para la panza y es Cultura la producción
para el espíritu. La Cultura es producción y fuerza
de producción. Es decir la Cultura es trabajo. Trabajo sometido
a las mismas calamidades y contradicciones a que es sometida toda
forma del trabajo. Incluida la explotación, incluida la marginación,
incluida la ignorancia, la miseria y la usurpación. No soñemos una política Cultural plena en una sociedad enferma. Soñemos la transformación de la sociedad y además la transformación de su Cultura. Nuestro método particular es totalizador.
Nuestro método totalizador es particular. No se puede (o debe) pensar la Cultura al margen del estado que guarda objetivamente el desarrollo de las fuerzas productivas. Ella mismo lo es. Cultura es todo lo que produce el trabajo, alienado o no . No se debe pensar el trabajo (incluido el de la Cultura) sin los trabajadores, sus circunstancias, las calamidades que los marcan y las potencialidades liberadoras posibles. Para eso hay que confrontar críticamente a los nacionalismos cerrados, localismos, regionalismos, chauvinismos e individualismos que se agazapan tras ciertas "buenas voluntades" que quieren crear y difundir Cultura bajo un modo de producción vertical, sectaria, iluminista y enciclopédica. Detrás de muchos discursos pro-Cultura, pro-identidad hay componentes reaccionarios, consevaduristas y burgueses que se oponen a otra producción cultural animada esta vez por un proyecto revolucionario. Ya hemos visto que a la Cultura se la usa como Caballo de Troya . En las escuelas, los espectáculos, los círculos intelectuales y científicos para desembarcar ejércitos ideológicos y doctrinas domesticadoras que "elevan" al espíritu de los pueblos y lo alejan de esos de hábitos "ignorantes" que afean el decorado burgués. Ya hemos visto, bajo todas sus variantes, el ataque modelizador de conductas que se visten con lentejuelas "cultas" para esconder discursos donde sólo los valores dominantes tienen cabida. Ya hemos visto el circo oligárquico de los empresarios que ven en la Cultura ese toque de "gran estilo" que hace pasar por "culto" cualquier ardid para llenar teatros, hoteles, aviones destinos turísticos. Ya hemos visto lo que las burocracias son capaces de hacer con la Cultura para hermosear, con dadivas tramposas, el ejercicio de su poder y de sus presupuestos. Desde el capitalismo hasta el stalinismo. No hay tesis coherente sobre Cultura, si se omiten las condiciones concretas donde se produce y de quienes la producen. Aunque en la concepción burguesa de Cultura se den cita enunciados con apariencia pluralista, democrática e incluso "revolucionaria" es necesario establecer que en una sociedad dividida en clases el debate sobre la Cultura es ineludiblemente un debate de clase. La Cultura no es un acontecer abstracto que puede despegarse de las condiciones concretas y las necesidades colectivas. No son (aunque lo crean) los artistas, los científicos ni los intelectuales dueños o hacedores únicos de la Cultura . Lo que hasta hoy conocemos como Cultura sigue siendo forma prehistórica que reproduce ampliadamente, en hechos, la conciencia (ideología) hegemónica. La Cultura sólo se desarrollará sobre sus mejores conquistas, dialéctica y colectivamente, cuando la sociedad logre su emancipación definitiva. Y permanezca armada para defenderse. Mientras tanto los logros impulsados desde las ciencias, artes o tecnologías, hasta hoy privilegio de pocos, son sólo índices de un grado importantísimo pero parcial del desarrollo humano total. Si un programa político de Cultura no se pone por eje modificar semejante encrucijada, simplemente es extensión de lo mismo que ya nos ha mostrado su incapacidad para impulsar el desarrollo de las fuerzas productivas bajo un plan distinto que sea hecho desde una humanidad en sí y para sí. En general el esmero, detalle, pulcritud y palabrería con que se elaboran los planes y plataformas Culturales desde los gobiernos al servicio de la burguesía, son púlpitos para un clientelismo disfrazado de erudición que extorsiona a los pueblos con la jugarreta de un saber burocrático concentrado en su vanidad de poder . No les faltan especialistas, títulos ni argumentos de clase, son impecables en la logística de las prebendas y canonjías. Son suficientemente escolásticos y eclécticos, y, sobre todo, son eficientemente demagógicos. Rinden informes detallados, hacen pasar por riqueza Cultural una red miserable de auto-proclamaciones llenas de aplausos para un rey tuerto que gusta de tragar ojos de súbditos. Algunos ganan premios internacionales. Muchos intelectuales hoy convertidos en sepultureros de utopías, proclaman sin rubor el paraíso terrenal de las economías de mercado y festejan la libre competencia mercantil de la Cultura. El discurso neoliberal que apetece gobiernos "ahorrativos" y "esbeltos", mantiene en la más vergonzosa miseria a la producción Cultural que no le es funcional incluyendo a la educación. Terrorismo oficialista de la ignorancia. Los yupies intelectuales aplauden. Somos testigos, protagonistas y víctimas de una guerra ideológica virulenta empeñada en imponer los valores éticos, estéticos y morales burgueses más nocivos y aberrantes. Padecemos el gran embrollo de las reorganizaciones mercantiles trasnacionales que, en sus rebatingas, se esmeran para adoctrinar a las sociedades con moralejas empiriocriticistas, pragmatistas y tecnocráticas. Se asesina al espíritu rebelde, sus creaciones, enseñanzas y comunicaciones a cambio de criterios post modernos neoliberales que entienden al Estado como hoobie gerencial. En América Latina los recortes presupuestales más violentos son en materia de gasto social, Cultura y educación salud. Recursos fiscales malversados. Existe una escalada terrorista gubernamental empeñada en devastar el trabajo intelectual o artístico populares, desde la investigación científico-tecnológica, hasta los salarios de los docentes. Hay cada vez menos recursos económicos asignados para equipar escuelas, universidades, institutos y museos si no son complacientes con el aplauso a la indiferencia y a saqueo. Se publican sólo libros de autores conniventes con el sistema, se crean sólo centros Culturales para desplantes individualistas y mafias intelectuales y se fortalece cierta satanización ideológica que tilda de aburrido todo lo que es, invoca y sostiene críticas. Los niños, adolescentes, jóvenes y adultos escriben y leen menos y peor. Hoy domina la idea de que todo proyecto Cultural debe ser "rentable" y se le somete a leyes de comercialización desleales. Hay que ver los estragos ocasionados por la televisión, la radio, el cine y los medios impresos burgueses. Específicamente por ese modo de producir mensajes domesticadores para el consumismo como filosofía central de toda razón de existir en cualquier ámbito y concepto. Hay que ver la vulgaridad, mediocridad, tergiversación y manipulación impunes de las industrias massmediáticas y el "cuarto poder" que se cree propietario de la opinión pública. Cultura de la miseria. Retrato de una Cultura occidental judeocristiana en crisis que declina en paralelo con la crisis general del capitalismo. Cada cambio Cultural del estado burgués, cada ajuste, es maquillaje disimulador de estertores agónicos. Crisis que se convierte en arremetidas calculadas para precipitar el domesticamiento grupal con proyectos cada vez más represivos. La Cultura se ha convertido en herramienta de seguridad nacional en una guerra ideológica de intensidad variable que se regula según los imperativos de control de conciencias más urgentes y caros al régimen de explotación. Es impensable una transformación Cultural sin una transformación social profunda. Es necesario un programa de transición Cultural atado a un programa de transición general que tenga por ejes principales la lucha antiimperialista y la destrucción del capitalismo. La emergencia de una Cultura nueva supone la emergencia de condiciones sociales concretas donde estén saldadas primero las deudas históricas en materia de alimentación, hábitat y salud... Eso sólo es posible con una revolución obrera y campesina. En todos sus significados la producción de una Cultura no alienada supone la existencia del trabajo no alienado y la posibilidad de participar libremente que en cada momento. Supone un pie de igualdad en las condiciones de producción Cultural, un acceso irrestricto a las herramientas de producción y la construcción de espacios, medios y modos para la exhibición libre de las propuestas y logros. Pero especialmente supone conciencia de las necesidades Culturales puesta en programas legitimados colectivamente para una praxis no sectaria, no iluminista y no burocrática de la creación y recreación de la Cultura. En circunstancias así la división del trabajo Cultural debe desaparecer y debe desaparecer todo halo fetichista. Un trabajador de las artes, las ciencias o la educación es un trabajador más, igual que todos, sus posibilidades de desarrollo están determinadas por el desarrollo de todos y sus producciones, incluso con las peculiaridades más innovadoras, deberían ser contribución al desarrollo general de los seres humanos liberados de la explotación. Fernando Buen Abad Domínguez |