MP3

 

 

Los especiales de LQSomos
Creative Commons License
Envía esta página
Escribe el e-mail:

Año V. /

 

Realmente lo que deseamos ver es nuestra mirada en la mirada de ella, de él, de los otros...

Muy temprano, hoy sábado, he estado releyendo fragmentos de diversas obras de Isaac Bashevis Singer *. Los textos leídos me confirman lo que llevo tiempo sospechando: la vida personal y colectiva, tanto en Valencia como en cualquier parte del Universo, no obedece a ninguna regla ni ley "humana". Las invisibles normas que todo lo controlan, fluyen y hacen posible la vida, siendo imposible ser trasladadas a un lenguaje o pronunciadas en algún idioma.

Todo, en nuestra vida real, funciona en base a la emoción y a los sentimientos que deseamos o no compartir con algunas personas. Puede resultar grotesco o arriesgado afirmar que nunca somos verdaderamente seres racionales, totalmente lógicos y objetivos. Nos inventamos la excusa de la Ley y los mandamientos religiosos, para castigar a los que menospreciamos y premiar a los que nos adulan o agradan. Pero si miramos fijamente dentro de nuestras sentencias, afirmaciones, declaraciones y reproches, podremos observar que todo, absolutamente todo es una gran farsa, una gran mentira, una impostura que consentimos y aceptamos de buen grado. Y todos jugamos sin rechistar a ese gran juego, a esa puesta en escena, injusta y realmente despreciable.

Nuestros motivos para alabar o condenar algo o alguien, son tan absurdo y banales como nuestra propia existencia cotidiana. Nos alegran o nos entristecen ciertas personas por el mero hecho de que nos transmiten apasionadamente unas emociones y sentimientos que necesitamos urgentemente... Ellos nos recuerdan que estamos vivos y que hay algunas "razones" para seguir respirando, amando, sonriendo, llorando...

Total, que la lógica y toda la ciencia y filosofía (¡qué enorme cuento chino toda nuestra cultura!), son vulgares inventos y construcciones circunstanciales, para adornar nuestros DESEOS REALES, para justificar honorablemente nuestros DESEOS, NUESTRAS PASIONES TERRENALES Y HUMANOS.

Yo mismo, sujeto pensante, sujeto que pretende o dice aspirar a seguir unas pautas lógicas, veo que en muchas ocasiones, gran parte de mis actitudes y comportamientos vitales, son fruto de que exista algún nivel de simpatía, de afinidad con otro ser... Soy tan igual a cualquiera, que todos mis conocimientos únicamente sirven para ocultar que también siento y necesito lo mismo que todos: crearme una propia ficción amable, que eluda o palie el dolor.

Y esa afinidad, ese nivel de simpatía con ese otro ser, con ese semejante, no pretende ni aspira a lograr una reciprocidad, un trato simultáneo y bidireccional. A veces, muchas veces, somos amables con otras personas por la simple razón de que nos vemos reflejados en ellos y necesitamos escuchar nuestra propia voz en la boca de otra persona. Queremos ver nuestra mirada en la mirada de ella, de él, de los otros... Y nos importa muy poco que nos respondan o nos miren.

Ahora el problema básico es saber si podemos expresar a nuestros seres queridos, todo aquello que necesitamos diariamente para vivir, para no ahogarnos ante tanta hojarasca y tanto farsa, calificada de racional, lógica...

Despojarse, desprenderse de ciertas poses oficiales, abandonar ese lenguaje que dice lo contrario de lo que uno siente, sabiendo que no somos realmente nada, es el primer paso para aceptar y no morir de un ataque de risa y felicidad... Es imperdonable tomarse en serio nuestra vida y nuestras relaciones, tanto amorosas, familiares o amistosas, pues todo es fruto de la arbitrariedad y de un azar que tiene un orden diferente al "humano".

Mi pasión necesaria, mi deseo ahora mismo es dejar de hacerme tantas y preguntas y aceptar que no debo esperar nada de nadie, procurando dar cuerpo y cadena a los mundos que me habitan, a las vidas vividas, a los seres que me sueñan.

LQSomos. Antonio Marín Segovia. Marzo de 2007
Más Artículos del Autor

* Amor y exilio.
Isaac Bashevis Singer

* Shosha
Isaac Bashevis Singer