| Año V. / | |||||
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Uno nunca sabe quien es... y ni puñetera falta que hace Realmente hay que tener cuidado con aquellos que lo tienen todo claro y saben lo que quieren. Sobre todo hay que tener mucho ojo, pero que mucho ojo y cautela con aquellas personas que te lo dicen en la cara, pues obviamente, carecen de la seguridad y firmeza que tiene la gente sabia, dado que los que viven y sienten lo esencial, lo necesario... nunca lo dicen ni lo comparten con nadie. La gente que realmente te quiere, te aprecia, te estima, te ama... nunca te pide explicaciones ni te exige pruebas... Procurar ser uno la prioridad absoluta de su existencia privada y colectiva, es la mejor manera de no acabar siendo herido ni traicionado. Pero para lograr esa PAZ, hace falta caerse muchas veces, romperse huesos, quedarse sordo o ciego durante el camino... Vale la pena equivocarse. Vale la pena saber cerrar las puertas y abrir otras. Un verdadero amigo sabe entender todo lo que te pasa sin pedir explicaciones ni soltarte discursos. Una mujer que ama mal, una mujer que no es entera, necesita que le expliques y le recuerdes constantemente (y se puede hablar sin palabras y con distancias enormes) lo mucho que la quieres, lo mucho que la deseas, lo mucho que la necesitas... Olvida y abandona urgentemente a los que te piden explicaciones y te hacen preguntas absurdas. Ni son tus amigos ni quieren conocer realmente esa verdad personal, esa realidad privada que no pertenece al pasado ni al presente de nadie... Vivir merece la pena siempre y cuando tú tengas el control y seas plenamente consciente de que nadie conoce a nadie y que todos, por necesidad, por dignidad, tenemos el derecho y la obligación de vivir y de callar. El único deber y la única necesidad real tangible e intransferible, es seguir respirando y mantenerse de pie a pesar de uno mismo, a pesar de todo el mundo, a pesar de las palabras, los silencios y las grandes mentiras secretas y oficiales que todos decimos... LQSomos. Antonio Marín Segovia. Octubre de 2007 Todos estamos (hasta los que viven dentro del sistema, dentro de las normas) siempre en la dirección opuesta http://maruska.soria.org/bernhard.htm Uno nunca sabe quién es. Son los demás los que le dicen a uno quién y qué es ¿no? Y como esto uno lo oye millones de veces en su vida, por poco que ésta sea larga, acaba por no saber en absoluto quién es. Todos dicen algo distinto. |