El Palabro |
| Año V. / | |||||
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No olvidemos En estos tiempos oximorónicos, marrulleros, lábiles, endebles, enquilombados y contradictorios, se vienen las fiestas. Gente de poca fé nosotros, gente de familias caóticas nosotros, gente de mínimos ritos nosotros. Y sin embargo… allí estaremos. Esperando nadas de enclenques arbolitos, armando pesebres menesterosos, pensando que tal vez el gordo cocacola, o alguno más arriba se acuerde de que sí, allí estamos, con lo que nos queda, con lo que podemos, con lo que queremos. Con un brindis, una lágrima, un pensamiento para el futuro de todo lo pasado, para cuando seamos chicos. Con los que quedan, con los que pueden, con los que quieren, pero también por los que no pueden, por los que no quedan. Menos, claro está, con los que no quieren. A esos: ni justicia. Felicidades, claro. Gustavo E. Gordillo
Profeta, en verdad, de verdad, ausente de la vida. Francisco Javier Rodríguez Amorín
Las guerras proseguirán porque será imposible contenerlas. Pero nuestros empeños para que las naciones sigan viviendo en paz se mantendrán firmes e imbatibles."
Demanda ilusionada Y la poesía también sirve para molestar al rey. Rayo que nos lacera el corazón, cigarrillo de lenta ceniza meditada, desvelo por la sombra que acecha en la ventana de la aurora, cada tanto, también, la poesía refulge tornasoles presuntuosos. Sí. Y alquimias para conmemorar, ‘señoras y señores, ‘que las mariposas son díscolas flores desertoras, o un grácil surrealismo de angelitos pintores'. ¿Qué se dice de tanto palabraje que humilla nuestra urgencia, - desgarrada, raída, sueño hilachas de trapo- y cruentos lagrimones del fracaso que nos clava las uñas, costillas bien adentro? ¿De qué van los versitos incoloros si cada dos segundos se muere un pibe de hambre en el planeta? ¿Verso a hechura de un dios que ignora su tarea? La poesía repite seguir creciendo al hombre. Poemas mano a mano sin soledad tan sola. El unísono grito de remeros constantes, extenuados de capitanear este naufragio de errátiles gorriones, entre vendavales y tormenta. .-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Cansadas las manos nunca saciadas de acariciar las almas Y no puedo escribir tu nombre con mis ojos
Presas. Van a encarcelarnos. A ellas y a mí. Ellas. Las miles más miles de almas esbeltas que conmigo son contrabandistas. De valores. De utopías posibles. De Arte… Arte. Negación de la finitud humana. Vivir sin máscara es un deseo de belleza. Es mi sueño de siempre vigilia por los sueños. Es sed de manos abiertas. Esta sed mía grande tanto ya que ahoga. Quiero que cada ventana alumbre un violín un piano un arpa. Que en todas las avenidas del mundo esculturas de Giacometti miren en deleite a La Piedad. Quiero que en todas las sedes de los gobiernos todos un Cristo de Velázquez aborte el horror. Esta sed. Sed bendita que agosta y reverdece el alma. Vida ésta prodigiosa que alarga el deseo de asirla toda. Y la tregua que viene con pasos demorados. Quiero que Fran Angélico escape de El Prado Y su Anunciación recorra al mundo en Luz. Quiero que Redon y Mantegna, Ucello, Leonardo y Monet sean huella Faro. Y deroguen verdugos para que Nunca Más. Quiero que sepamos de una vez por Dios ya es hora que en amor la entrega absoluta es certidumbre de libertad. Que por las mañanas en lugar de noticias de almas sin ángeles Bach, Poulenc, Mahler, Debussy, Schubert y Chopin estallen sobre un Río de la Plata que se transmute en mar. Mar azul de amor que en noche arrulle almohadas con madrigales, adagios y claros de luna. Quiero. Quiero y siembro. Quiero. Que enseñemos bondad con bondad. Que el cielo esté siempre pecoso de estrellas. Quiero adultos con risa virgen y ángeles que retraten en niños. Que los impiadosos respiren a Blake. Que Rilke exorcice la obviedad. Que los viejitos vivan en honor. Que el País el Continente el Mundo el Universo sean para iguales y sin discriminación. Quiero. Quiero que Eluard, Desnos y Rimbaud, Quasimodo, Yeats, Lorca, Kavafis y Celan dancen en poesía sobre todas las almas. Y que entonces la Canción de la Alegría de Schiller La Oda a la Libertad la Novena de Beethoven sean el Himno de todos los Justos de la Tierra. Para vivir con sed sagrada sed. Para amanecer en víspera. Para sembrar arte y amor. Para no ver ya. Máscaras. Sólo luz, sólo verdad. .-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.- http://www.loquesomos.org/elpalabro/poesia/Batiburrillo1.htm |