El Palabro
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Año V. /

 

 

Batíburrillo de poemas III

 

No olvidemos

En estos tiempos

oximorónicos, marrulleros, lábiles,

endebles, enquilombados y contradictorios,

se vienen las fiestas.

Gente de poca fé nosotros,

gente de familias caóticas nosotros,

gente de mínimos ritos nosotros.

Y sin embargo…

allí estaremos.

Esperando nadas de enclenques arbolitos,

armando pesebres menesterosos,

pensando que tal vez

el gordo cocacola, o alguno más arriba

se acuerde de que sí, allí estamos,

con lo que nos queda,

con lo que podemos,

con lo que queremos.

Con un brindis, una lágrima, un pensamiento

para el futuro

de todo lo pasado,

para cuando seamos chicos.

Con los que quedan, con los que pueden, con los que quieren,

pero también

por los que no pueden,

por los que no quedan.

Menos, claro está, con los que no quieren.

A esos: ni justicia.

Felicidades, claro.

Gustavo E. Gordillo


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  Borrar mi nombre

Profeta, en verdad, de verdad, ausente de la vida.
Rebelde, amaestrado, sin sentido, sin cintura. Son
por fuerza, una estrecha lista...
Apuntad mi nombre para cerrarla, oblicuo artefacto.
La cerradura comprende y nunca habla; su acertijo
para la llave de hierro fundido, es un homenaje
al que va y viene. Bien esta la vista.
La vida hilada, pierde el hilo; compra en el mar
digital, navegando sin estrellas, una memoria
con sus accesorios y sus panfletos esclavos.
Mi voz ahogada; que no interesa casi nada,
a casi nadie, nos hace iguales. Pienso, libertina digestión,
de mi mente enajenada.

Francisco Javier Rodríguez Amorín

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  Noche de Paz

  "Anhelando que la paz mundial no sea  sólo por una noche sino por lo que le queda de existencia a la humanidad.

Las guerras proseguirán porque será imposible contenerlas.

Pero nuestros empeños para que las naciones sigan viviendo en paz se mantendrán firmes e imbatibles."

  Manuel Lasso

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Demanda  ilusionada

Y la poesía también sirve

para molestar al rey.

Rayo que nos lacera el corazón,

cigarrillo de lenta ceniza meditada,

desvelo por la sombra que acecha

en la ventana de la aurora,

cada tanto, también,

la poesía refulge tornasoles presuntuosos.

Sí. Y alquimias para conmemorar, ‘señoras y señores,

‘que las mariposas son díscolas flores desertoras,

o un grácil surrealismo de angelitos pintores'.

¿Qué se dice de tanto palabraje

que humilla nuestra urgencia,

- desgarrada, raída, sueño hilachas de trapo-

y cruentos lagrimones del fracaso

que nos clava las uñas, costillas bien adentro?

¿De qué van los versitos incoloros si cada

dos segundos se muere un pibe de hambre en el planeta?

¿Verso a hechura de un dios que ignora su tarea?

La poesía repite seguir creciendo al hombre.

Poemas mano a mano sin soledad tan sola.

El unísono grito de remeros constantes,

extenuados de capitanear este naufragio de

errátiles gorriones, entre vendavales y tormenta.

Eduardo Pérsico

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  Cansadas las ropas nos miran y nos gritan  

Cansadas las manos nunca saciadas de acariciar las almas
 
Niños son nuestros deseos 
Y niños somos cuando amamos 
 
Sin prisas somos los hijos cansados de la noche 
Sin ruidos nos abrazamos mientras andamos por las calles viejas  
 
Y las ciudades desconocen el color de nuestros sueños 
Y los gritos no pueden romper nuestro deseo de amor  
 

Y no puedo escribir tu nombre con mis ojos 
Ni puedo cansarme al mirar tu ropa en el suelo  
Al lado de mi cuerpo  
Al lado de las noches que hemos robado al mar
 
.-.-.-.- 
   
Para amar siempre hay que morir miles de veces lejos
de las palabras y las oficinas
 
Para amar siempre 
Hay que morir miles de veces lejos 
Lejos de las palabras y las oficinas 
Y caminar abrazados a un sueño  
Desnudos y perezosos 
 
Y sin nombre 
Y muy desnudos caminar 
Confundidos en la tarde furiosa 
De esos veranos que tienen los pies cansados 
Y ninguna pregunta que hacer 
 
Los pájaros, las caricias y las estrellas 
Se despiertan cuando vivimos desnudos 
Dentro 
Muy dentro de los ojos del mar 
   
Y hoy somos 
Somos los dos 
Un poco más libres 
Igual que son los hijos 
Que no tienen nombres ni sombras 
Cuando se atreven a soñar  
  
 
Es el verano el que nos dibuja  
Sin los miedos cansados del futuro  

     
Antonio Marín Segovia
 

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  Semillas

Presas. Van a encarcelarnos.

 A ellas y a mí.

Ellas. Las miles más miles de almas esbeltas

que conmigo son contrabandistas.

De valores. De utopías posibles. De Arte…

Arte. Negación de la finitud humana.

Vivir sin máscara es un deseo de belleza.

Es mi sueño de siempre vigilia por los sueños.

 

Es sed de manos abiertas.

Esta sed mía grande tanto ya que ahoga.

 

Quiero que cada ventana alumbre un violín un piano un arpa.

Que en todas las avenidas del mundo

esculturas de Giacometti miren en deleite a La Piedad.

Quiero que en todas las sedes de los gobiernos todos

un Cristo de Velázquez aborte el horror.

Esta sed.

Sed bendita que agosta y reverdece el alma.

Vida ésta prodigiosa que alarga el deseo de asirla toda.

Y la tregua que viene con pasos demorados.

 

Quiero que Fran Angélico escape de El Prado

Y su Anunciación recorra al mundo en Luz.

Quiero que Redon y Mantegna, Ucello, Leonardo y Monet

sean huella Faro. Y deroguen verdugos para que Nunca Más.

Quiero que sepamos de una vez por Dios ya es hora 

 que en amor la entrega absoluta es certidumbre de libertad.

 

Que por las mañanas en lugar de noticias de almas sin ángeles

Bach, Poulenc, Mahler, Debussy, Schubert y Chopin

estallen sobre un Río de la Plata que se transmute en mar.

Mar azul de amor que en noche arrulle almohadas

con madrigales, adagios y claros de luna.

 

Quiero.

Quiero y siembro. Quiero.

Que enseñemos bondad con bondad.

Que el cielo esté siempre pecoso de estrellas.

Quiero adultos con risa virgen

y ángeles que retraten en niños.

Que los impiadosos respiren a Blake.

Que Rilke exorcice la obviedad.

Que los viejitos vivan en honor.

Que el País el Continente el Mundo el Universo

sean para iguales y sin discriminación. Quiero.

 

Quiero que Eluard, Desnos y Rimbaud, Quasimodo, Yeats,

Lorca, Kavafis y Celan dancen en poesía sobre todas las almas.

Y que entonces la Canción de la Alegría de Schiller

La Oda a la Libertad la Novena de Beethoven

sean el Himno de todos los Justos de la Tierra.

 

Para vivir con sed sagrada sed.

Para amanecer en víspera.

Para sembrar arte y amor.

Para no ver ya.

Máscaras.

Sólo luz, sólo verdad. 

Cristina Castello

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Batí burrillo de poemas II
http://www.loquesomos.org/elpalabro/poesia/Batiburrillo1.htm