El Palabro
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Año V. /

 

 

Batí burrillo de poemas IV

Cuarto vuelo de poemas que recibimos en nuestra redacción de forma desabotonada… prosas y versos que salen al ciberespacio de forma libre y abierta

Ella solamente Ella

Aún recuerdo aquel tiempo en que todo comenzaba.

Mi espera por algo, por alguien..., por nadie.

Por esperar solamente.

De repente, ¡su llegada!

¡Sorprendente! ¡Dos vidas! ¡Extrañas y apasionadas! Quedé conociendo a quien no me parecía tan desconocida.

¿Nos apretamos las manos? Puede que sí. No lo recuerdo.

Hablamos. Hablamos de casi todo, es verdad.

Procuré dejarla a sus anchas. Mientras tanto la observaba, atento.

Sus gestos. Su sonrisa. Su ternura. Sus misterios.

Ansiaba por novedades. Y me observaba, cada ve más.

Mientras ensayaba un miedo de poderla perder. Sin aún entenderla.

Quería conquistarla. Que eso fuese un hecho consumado. Un poquito. Por lo menos unos segundos.

Pero me contentaba con lo que ella quisiese. O con lo que me digiera que hiciera. Que yo lo haría.

Por supuesto, sin nada a exigir. Contando apenas con la espontaneidad.

Quería mucho para tan poco tiempo. Así lo pensaba.

Pero lo quería. De eso yo tenía absoluta certeza.

No sabía él por qué, en medio de tantas gentes en la calle.

En cualquier otro lugar solamente veía a ella. Solamente escuchaba a ella.

Después vino la primera separación. Así lo consideré.

Quedé solo. Reflexionando. Turbado por los colores de la ilusión.

Y también por los sueños. Cuidando para no perder la razón.

Surgieron así, sin colores la primera prosa, algunas rimas.

Muchas emociones. Muchas dificultades también.

Pero resolví insistir. Persistir.

A esas alturas ya nada más dependía de mí.

Tenía seguridad de eso. Por lo menos exclusivamente.

Pero mucho más de ella. O no necesariamente.

Casi que solamente de ella, digámoslo así.

Hasta hoy, nada consigo hacer sin su ayuda.

Amar, vivir, y hasta escribir. Las cosas del corazón, se tornan rutinarias insoportables, sin su estimado auxilio y cariño.

Solamente con su comprensión y bondad me viene la inspiración.

Zerimar Ilosit

Demuéstrame lo Contrario

 

Cuando me encuentro deprimido,

O cuando creo estar en completo olvido,

Procuro cerrar los ojos para estar dormido,

Y así, mitigar las penas que me han perseguido.

 

No claudico ante mis dolencias,

Tampoco lo recomiendo a las inocencias.

A los tropiezos se les encara,

No con la religiosa máscara,

Sino con los pies en la tierra,

Sabiendo que todo humano erra.

 

Puedo asegurar, con la razón en la mano,

Que puedo mencionar a Dios en vano,

Y nada se alterará en el plano,

Pero si temblará el creyente y el pagano,

Porque afirman conocer a ese fulano.

 

Me pregunto tanto y tanto sobre lo imposible.

¿Para qué tener miedo a lo invisible?

¿Para qué la cobardía de no dejarse ver,

Siendo omnipotente el afamado ser?

¿Para qué causar sufrimientos en esta vida,

Habiendo otra mejor que una envestida?

¿Para qué mentir en un libro contradictorio,

Si se aprende astronomía en el observatorio,

Y el huérfano requiere del orfanatorio?

¿Para que inventar el infierno,

Cuando el bondadoso es más tierno?

¿Para qué tanta prohibición infundada,

Si la luz del sol no se encuentra apagada?

¿Para qué orar,

Si el suelo se tiene que labrar,

Y el médico es el único que puede curar?

 

Quisiera que alguien me demuestre lo contrario.

Que sí existe ese Dios temerario,

Que la Biblia no es obra de algún post-cavernario,

Que la fe es más útil que el arte culinario.

 

Demuéstrame que la fe aporta más que la ciencia,

Que se funda en el razonamiento a conciencia,

Que tiene celestial interferencia,

Que la virgen de sagrada influencia,

Requiere patética penitencia.

 

Demuéstrame que Dios es más fiel que un can,

Que es capaz de salvar al niño del huracán,

Que puede alimentarnos con más que pan,

Y que el Edén no es idea de un charlatán.

 

Demuéstrame que el hombre sin Dios no es bueno,

Que sin él abunda el amante de lo ajeno,

Que solo él controla el mortal trueno

Walter Chisholm


No puedo morirme hoy, si no puedo llorar y gritar en silencio cuando respiro

  
Ya no tendré tus noches nunca más
 
Y el sol no podrá dormirse ya dentro de tus ojos
 
Si no siento ahora
 
Ahora mismo tu mirada...
 
 
Y no hay vida entera ni tampoco hay un pedazo de pan 
 
En tu mesa, en tu boca, en tu pecho... si no puedo escuchar 
 
Y sentir 
 
Y vivir todas tus risas, todas tus voces para poder correr, correr
 
Correr sin destino y sin freno en la palma de tus manos
 
De esas manos que no tienen ni necesitan dueño
 
Y que nunca, nunca nadie podrá romper y cerrar
 
 
No puedo ni debo seguir andando a tu lado
 
Si no me permites darte un suave abrazo al despertar
  
 
No puedo ni debo morirme hoy
 
Si no me concedes permiso para llorar y gritar en silencio
 
Cuando respiro
   
No. 
 
No tengo  ni tendré ya tus sueños ni tu boca
 
Pero sí conozco y seguiré sintiendo muy bien el sabor libre y limpio
 
Que te hace, que te hará respirar y convertirte en árbol y puente

Antonio Marín

Ama siempre con el fuego amable que tienen los niños
 
Las calles y los libros que no vamos a recorrer juntos
 
Saben bien tu nombre verdadero...
 
Y no tienen prisa en recordar tu voz
 
Cuando la lluvia cae en pleno mediodía
 
 
 
Los jardines y plazas de nuestra ciudad conocen bien tu futuro
 
Ese tiempo que no puede ser dibujado 
 
Con palabras
 
Con silencios
 
 
 
Los que saben amar y pueden besarse a pesar de las distancias
 
Y las mentiras necesarias
 
Viven siempre, viven muy dentro de ese futuro
 
De ese tiempo libre
 
Tan lleno de sol y mar
 
Y que cura todas, todas las heridas
 
 
 
No hay dolor ni tristeza nunca
 
Si podemos, si queremos ser hijos del árbol que nos mira
 
Que nos ve tan manchados de pena
 
  
 
Recuerda siempre que no hay miedo ni mentiras
 
Si en plena noche el sol nos limpia
 
Y nos abraza lentamente
 
Sin prisas
 
Con el fuego dulce
 
Que tienen los niños enamorados
Antonio Marín

Si no te olvido pronto nunca podré vivir en el corazón que tus ojos me regalan
  
Si no te miro ahora mismo
 
No podré encontrar la puerta
 
De la eternidad 
*****
Si no te olvido pronto
 
Nunca podré vivir en el corazón
 
En las manos de la lluvia
 
Que tus ojos me regalan
 
Antonio Marín

Te fuiste loc

Te fuiste al frigorífico perdido.

Las cosas que podías llevarte

te las olvidaste conmigo.
 

Tantas comedias literarias

que hasta hoy me sorprenden.

Muchas olvidadas y otras tantas

descansan en el sótano de mi mente.
 

Te llevaste contigo

largos viajes por una autopista sin sentido.

Consumiste sustancias poco legales

y tus gritos fueron agudos.

Mostraste valor a veces

y tus ocurrencias te dejaron desnudo.
 

Si no nos vemos en las calles

ni tampoco en los rascacielos

te espero tranquilo en mis sueños

y cuando nadie nos vea

y cuando se abran las rejas

reiremos juntos

en la azotea de mi cabeza.

Facundo Nívolo
AGENCIA DE COMUNICACIÓN  RODOLFO WALSH
“No Todo es Verso”agenciawalsh@yahoo.com.ar


Tienen Miedo

 Tienen miedo,

de los niños, por el futuro,

de los jóvenes, por el presente,

de los viejos, por la memoria,

de las abuelas,

de las madres,

de los hijos,

de los vivos,

de los muertos,

de los desaparecidos,

de las tumbas,

de los que ya no están,

de los que aún están,

de los obreros,

de los empleados,

de los desocupados,

de los estudiantes,

de los intelectuales,

de los escritores,

de los poetas,

de los músicos,

de los artistas,

de los cantantes,

de los actores,

de la ciencia,

de la alegría,

de la tristeza,

de la luz,

de la sombra/

del día,

de la noche,

de la lluvia,

del sol,

de la verdad,

de la mentira,

de estar,

de no estar,

de salir,

de entrar,

de andar por las calles,

de la gente que los mira,

de la gente que los conoce,

de la gente que los señala,

de la gente que los ignora,

de la gente,

de la injusta justicia,

de la impunidad,

de los indultos,

de la debida obediencia,

de sus jueces corruptos,

de sus cómplices jueces,

de sus soldados,

de sus espías,

de sus sicarios,

de sus asesinos,

de sus amigos viejos,

de sus viejos amigos,

de sus guardias,

de los que hablaron,

de los que callaron,

de los pactos que juramentaron,

de los pactos que no cumplen,

de sus iguales,

de sus diferentes,

de sus unos,

de sus otros,

 de ellos,

de nosotros,

de la libertad,

de los que vivieron por el hombre nuevo,

de los que murieron por el hombre nuevo,

de los que lucharon por el hombre nuevo,

de los que luchamos por el hombre nuevo.

Entonces,

¿por qué todavía les tienen miedo?

 

Jorge A. Rámirez
Rosario

AGENCIA DE COMUNICACIÓN  RODOLFO WALSH
“No Todo es Verso”agenciawalsh@yahoo.com.ar