El Palabro |
| Año V. / | |||||
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El baile lento y el abrazo son formas necesarias de hacerse amor El baile lento y el abrazo son formas necesarias de hacerse amor con otro ser, de obtener ese lugar donde apoyarse para aceptar el dolor. Llevo varios días recordando y visualizando mentalmente la escena del baile que acontece en la película "El hombre que susurraba a los cabellos". No he visto una escena tan impregnada de erotismo en mi vida... bueno, yo he vivido personalmente alguna situación similar, pero la forma de mostrar, el estilo sosegado del director, la interpretación amable de ambos protagonistas, me conmueve y me llena de felicidad. Creo que ser feliz es poder bailar y abrazarse lentamente, dejándose arrastrar por las emociones y por la necesidad de no racionalizar ni interpretar nuestros deseos, nuestros actos, nuestros anhelos... Demasiados convivencias e historias de amor se dañan y quiebran por el obsesivo,innecesario mandato de convertir a todo lo que nos pasa en algo lógico, racional... También recuerdo que Lezama Lima comentaba en Paradiso, que la mejor manera de vencer a la muerte y vivir una particular e infinita eternidad, era bailando lentamente, en la dulce y tibia penumbra, abrazado con la persona que sabe mirarte, que ha renunciado a hacer preguntas cada vez que te despiertas... Qué alegría poder hacerse movimiento, para recuperar y ser amor en cada instante de nuestras existencias. Es una forma incuestionable y precisa de ser idéntico al Hacedor, de ser igual que Dios... LQSomos. Antonio Marín Segovia. Marzo de 2007 6 poemas que caminan en nuestros silencios 1 Caminan todas las piedras Dentro de nuestros silencios Para que el mar Escuche nuestro corazón Y el agua limpie Nuestra última mirada 2 Aunque no podamos Abrazarnos al caer la noche Encontraremos las sonrisas Que alimentan al árbol Y que cuidan al niño Que juega con nuestro corazón 3 El vuelo de un pájaro Conoce bien los secretos Que nos permiten seguir respirando Y nos mantiene vivos Dentro de una piedra O en el furor de una ola 4 Mi casa no tiene ventanas Ni hay puertas en mis manos Pero la luna y la lluvia estival Pueden acompañarme Cuando olvido mirarte 5 Soy el enemigo de la muerte El desconocido compañero del bosque Y puedo sentir en mi boca A los montes y ríos Que corren en mis sueños 6 Es un puñado de arena nuestro cuerpo Y no hay laberintos en el sol Que permitan creer que el llanto Es tan necesario como la alegría LQSomos. Antonio Marín Segovia |