Iñaki Alrui*. LQSomos. Julio 2017

Estamos en la “Terra Alta” de Tarragona, un espacio que vivió hace 79 años una de las batallas más cruentas de la guerra civil, en un frente que abarcaba unos 65 kilómetros entre Mequinenza y Amposta.

Tierra de vides y olivos, campos labrados en los valles y altos montes, sierras que cambiaron las encinas y los robles por el pino carrasco. Pueblos deshabitados a la fuerza, en los que por cada tres metros cuadrados caía una bomba.

Corbera d’Ebre
Iniciamos nuestra ruta en el Centro de Interpretación 115 días (los que duró la batalla). Según entramos nos da la bienvenida un frontal de imágenes en movimiento al trasluz, sobre una pared, con el inconfundible ¡Ay Carmela! Repartidos por toda la sala tenemos diversos paneles interactivos, con los movimientos de tropas, tomas de posiciones, ofensivas y contraofensivas, recreaciones de la vida en el frente, símbolos, banderas, detalles de la población, documentos, fotos y todo lo necesario para aprender y comprender dónde estamos y el por qué de este centro. La visita termina con un documental, donde hablan supervivientes de la zona rememorando sus recuerdos vividos.

Arriba, en la terraza del edificio, hay un excelente mirador, desde donde se puede contemplar el entorno natural actual, donde se libró la batalla con las explicaciones oportunas.

Desde el C.I.115 días, salimos después de unas tres horas de visita con toda la información para visitar los “espacios”.

Sin salir de Corbera d’Ebre, en la parte alta del pueblo se encuentra como testigo mudo de la historia y de los brutales bombardeos “El Poble Vell” (Pueblo viejo), que fue destruido completamente. El silencio y la desolación de sus calles hablan por si solos, conservándose así desde su destrucción en 1938. Desde El Poble Vell tenemos una magnífica vista de la Sierra de Cavalls y de Pàndols. Paseando por sus calles nos vamos encontrando con el abecedario de la libertad, veintiocho letras, obras de diversos artistas que coincidiendo con el 60 aniversario del inicio del golpe militar y sublevación fascista, quisieron plasmar parte de su obra en forma de las letras del abecedario como un homenaje a la paz, repartidas con poesías o palabras enlazadas en el recuerdo (1).

También junto a la impresionante y bombardeada plaza de la Iglesia de Sant Pere (con su torre y arcadas en pie) se encuentra un monumento a las Brigadas Internacionales, inaugurado en octubre del 2000 y obra del artista José Luis Terraza. Así pues, las ruinas del pueblo se convirtieron en el símbolo del episodio más trágico de esta comarca.

Antes de partir, hacemos una comida al aire libre en un bonito espacio rodeado de una gran pinada, en el que se levanta la ermita a la Santa Madrona, con su fuente de agua clara y fresca, pequeños caminos que salen de la ermita nos permiten otra vista del entorno en el que nos encontramos.

La Fatarella

Salimos hacia la demarcación de La Fatarella, por la carretera N-420 en dirección Móra d’Ebre hasta el cruce con la C-12B, que tomamos en dirección a Ascó. A 500 metros se encuentra el acceso al Memorial de les Camposines, donde se rinde homenaje a tod@s los que lucharon en esta sangrienta batalla (2). Estamos ante un cruce de caminos que desde la época medieval fue estratégico, donde está ubicada la antigua ermita de Sant Bertomeu, se ha construido un Monumento-Osario.

“Durante la Batalla del Ebro, les Camposines no perdieron su valor estratégico como nudo central de comunicaciones y fue el objetivo de la mayoría de ofensivas franquistas para retornar a las fuerzas republicanas al otro lado del río”.

Desde el Memorial, desandamos por la carretera el camino y a 300 metros a la derecha nos encontramos con el cruce de la carretera de la Fatarella TV-7331. Seguimos en esa dirección y a unos diez kilómetros vemos el indicativo de la ruta (toda está señalizada). Después de una ascensión, a la derecha sale una pequeña pista forestal que nos sitúa en el Espacio Histórico de les Devees.

“La posición de les Devees forma parte de la red de protección de la población de la Fatarella. El refugio que aún se conserva es obra de los soldados de la posición y lo utilizan como habitáculo para dormir y para resguardarse. Encima del refugio se puede observar parte de la línea de trincheras, de la cual es destacable su forma en zig-zag que permite reducir el efecto de los obuses enemigos y facilita la defensa”.

Fuera de la zona rehabilitada se puede seguir toda la línea defensiva a través del bosque en la que se siguen encontrando trincheras y refugios. Antes de seguir el camino de los “Espacios de la batalla del Ebro”, es interesante acercarse a la bella población de La Fatarella, para lo cual seguimos la carretera que dejamos -la TV-7331- en dirección a esta localidad, con singulares construcciones de piedra seca y varias rutas para caminar y conocer. Un de esas rutas es la “Ruta de la paz”: canales de agua, fuentes en bóveda… y unos singulares agujeros que utilizaron los habitantes de la población como refugio durante los enfrentamientos de la batalla del Ebro, todo un ingenio para la supervivencia.

Villalba dels Arcs

Volvemos a desandar el camino por la carretera TV-7331, hasta un cruce que dejamos a la izquierda en nuestro camino a La Fatarella, un cruce de caminos de los que tienen esos monolitos dedicados a los caídos por “Dios y España” (2).

Ahora a la derecha, cogemos la carretera de Vilalba dels Arcs (TV-7333), por la que continuamos hasta el nuevo cruce dels Quatre Camins, donde encontraremos la carretera TV-7231 que seguiremos en dirección a Vilalba dels Arcs, atravesando el núcleo urbano y continuando por la misma carretera en dirección a la Pobla de Massaluca. Después de recorrer 2,4 kilómetros encontramos a nuestra derecha el acceso a la pista forestal que conduce hasta el Espacio Histórico dels Barrancs, unos dos kilómetros de pista firme.

“De las obras de fortificación realizadas por la unidades republicanas se conservan cerca de 700 metros de trincheras con distintos elementos: pozos de tirador, refugios y chabolas y líneas de evacuación. La trinchera es una zanja de entre 150 y 180 centímetros de profundidad que cuenta con un parapeto de piedra o de sacos terreros que proporciona protección a los combatientes que la ocupan y, a su vez, una posición dominante desde la que poder disparar. De las líneas de trinchera, en posición avanzada, nacen los pozos de tirador, donde los soldados con armas automáticas y granadas de mano, cubrían el frente y dificultaban los ataques del enemigo. Hacia la retaguardia de la trinchera principal partían las trincheras de evacuación, lugar por el que se producía el relevo de tropas, la llegada de suministros y la evacuación de los heridos…”

Estamos ante kilómetros de fortificaciones que cubrían todo lo alto de la sierra desde Vilalba dels Arcs hasta la Pobla de Massaluca, como en les Devees se puede seguir andando y encontrando fortificaciones por toda la línea de defensa, apreciando desde las diferentes posiciones el control que se podía hacer de la zona. Hoy esas maravillosas vistas son solamente panorámicas, teniendo en cuenta que los pinos que vemos son de reforestación posterior.

Sierra de Pàndols: cota 705

Volvemos andado hasta el cruce de dels Quatre Camins, esta vez cogemos dirección Gandesa por la carretera TV-7231, donde podemos visitar el Centro de Estudios de la Batalla del Ebro, con el tiempo en los talones lo dejamos para otra ocasión y seguimos en dirección hacia Tortosa por la C-43. A poco más de 2 Km. de la salida de Gandesa nos encontramos con el desvío que conduce hasta la Fontcalda, recorriendo el camino asfaltado durante 2 km. más, hasta el cruce con el camino que nos lleva hasta la cima de la sierra de Pàndols, por donde tendremos que transitar unos 2,5 km sobre una pista forestal.

“La cota 705, también conocida como la Punta Alta, se convierte en un espacio clave de la batalla. Desde su privilegiada situación se podían controlar y batir el resto de cotas que la rodean. Su ubicación, en las estribaciones de la sierra, posibilita el control del valle donde se encuentra el Pinell de Brai y de parte de la sierra de Cavalls, con el vértice Sant Marc como cima más cercana…”

Allí se encuentra el Monumento a la Paz que erigieron los supervivientes de la ‘Quinta del biberón’. Y es lugar de encuentros y homenajes

Pinell de Brai

Regresamos a la carretera C-43, por donde continuaremos, en dirección a Tortosa, unos diez kilómetros, llegando hasta a la población del Pinell de Brai. En esta población se encuentra el Centro de Interpretación “Les Veus del Front” donde nos explican el papel que la prensa y la propaganda de ambos bandos jugó durante la Batalla del Ebro.

“Sus contenidos se plantean a través de cinco ámbitos expositivos que permitirán al visitante entender cual fue la influencia de los medios de prensa y propaganda de ambos bandos, así como los instrumentos utilizados y los mensajes ideológicos que se pretendían transmitir. Los cinco ámbitos diseñados son: en el interior del frente, entre los frentes enemigos, entre el frente y la retaguardia, en las retaguardias y entre el extranjero y la batalla”.

En el casco urbano se encuentran Les Cases Caigudes, otro recuerdo de cómo quedó esta población sometida a bombardeos durante cuatro meses por la fuerza de la sin razón del golpe fascista de 1936. Un mirador nos vuelve a permitir contemplar las sierras aledañas: Pandóls, Cavalls…

“Uno de los puntos escogidos por las fuerzas republicanas para cruzar el río Ebro la noche del 25 de Julio de 1.938 se sitúa en las proximidades de Miravet. Después de ocupar esta población, el grueso de las fuerzas se dirige hacia la serra de Pàndols por la carretera que va de Miravet al Pinell de Brai. Los republicanos entran en el Pinell de Brai hacia las 9 de la mañana del día 25 sin encontrar resistencia. Durante toda la batalla, hasta su ocupación por parte de las fuerzas franquistas, el día 3 de Noviembre, el núcleo del Pinell de Brai se convierte en una zona de retaguardia republicana donde se instalan servicios sanitarios, de intendencia y de descanso. Por esta razón, fue uno de los objetivos de los numerosos bombardeos de la artillería del ejército franquista y de su aviación…”

Se nos ha echado la noche… nos vamos. Pero prometemos volver a visitar todo más pausadamente, con más tiempo, pues se nos quedan muchas cosas en el camino, este camino abierto en la recuperación de nuestra memoria histórica, que ojalá sirva de ejemplo a otros tantos lugares de la geografía ibérica.

Nos vamos con todos los sentidos calados de los aires de esta Terra Alta y de su historia, dos ingredientes que animan a seguir luchando por la justicia y por mantener enarbolada la bandera de nuestra III República, por la paz, por la libertad y por ese otro mundo que fue posible en 1938 y puede serlo hoy.

Referencias:
(*). Los textos en letra cursiva están extraídos de la documentación que proporciona la COMEBE (Consorci Memorial dels espais de la Batalla de l’Ebre). A lo largo de todo el recorrido hay paneles explicativos.

(1).Solidaridad (Del Abecedario de la Libertad, Poble Vell)
Sobre ti; llovieron bombas
tiñendo el amanecer,
el manto de la noche se cubrió de gris,
el camino se tornó laberinto de soledades.
Moribundo el corazón, sólo escuchaba la orquesta muda de la incomprensión,
las sombras no dormían,
estaban en cada uno de nosotros,
sembrando terrores,
el fuego encendía más fuego y la luz de la barbaridad se expandía quemando
hogares y esperanzas.
Los instantes permanecían encarcelados, creciendo preguntas en el combate de las razones.
Piedra y sangre.
Herida y llanto.
Sobre los ojos rotos, el adiós de un horizonte incierto.
Dolor no regreses nunca.
Quiero olvidarte.
Sara F.F.

(2) “Sitio concebido como un monumento a todos aquellos que participaron en la batalla, sin distinción de ideologías o bandos, con el objetivo de superar la fractura social que comportó la Guerra Civil y que se perpetuó a través de los numerosos monumentos que a lo largo de los años, los representante de ambos bandos, erigieron en diferentes puntos del territorio…”

Con respeto y  el dolor de la muerte por delante, hubo un solo bando, el golpista, el inconstitucional que enterró a sus muertos y se dedico durante largos cuarenta años a glorificarles. Ese bando fascista y sedicioso siguió dedicándose a llenar de muertos toda la península terminada la guerra. La fractura social no fue otra cosa que la eliminación y represión de todos los que apoyaron la legalidad constitucional de la II República, que no fueron un bando, fueron la legalidad de un país. Abramos las fosas que siembran el estado español, retiremos los símbolos de la represión fascista y demos luz a la historia que se pretende escribir con objetividad y justicia… ¡Bienvenida la pedagogía de la paz!

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En Twitter: @IkaiAlo

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