LQSomos. Arte o Desarte

La artista mexicana Laureana Toledo (Oaxaca, 1970) inauguró su primera exposición individual en España, en la galería La Caja Negra.

La muestra P.D. propone un recorrido por algunas de las facetas más representativas de su trabajo, como una manera de destacar los pensamientos posteriores a partir de algo pasado o apuntes finales de una imagen, un texto, un poema o un collage.

Reúne piezas que integran, en su conjunto, el universo artístico y sensitivo de una creadora singular; capaz de construir ensoñaciones o monstruos a partir de caminatas por las ciudades, en las que va, cual retazos, rescatando de edificios o calles los fragmentos de su obra.

También de trabajar con manos de artesana las impresiones de sus fotografías de vías de tren, que las transforma, con un cúter como única herramienta, en paisajes urbanos enigmáticos, armoniosos y geométricos.

O los poemas que escribió a partir de carteles o pancartas de publicidad de la prensa amarilla de Londres, que con su intervención transforma en fragmentos literarios que evocan al amor, la melancolía o a la muerte.

Estamos acostumbrados a pensar el "arte" y por extensión la "cultura" como elementos que nos ennoblecen y enriquecen como personas, o bien como producciones inofensivas que simplemente nos entretienen. Dentro de esta lógica, el artista es un individuo creador cuya necesidad de expresarse le lleva a afrontar las mayores adversidades y el museo es una especie de santuario del conocimiento que nos ilumina.

Los artistas son seres especiales a los que admiramos junto con sus obras, o bien gente algo chalada que hace garabatos que después se cuelgan en las paredes. Y los mecenas son personas altruistas que dan dinero para que los artistas se puedan expresar y el público pueda admirar sus producciones. 

Ir al museo puede convertirse en un signo de distinción personal. Y promover la producción cultural puede interpretarse como un signo de desinterés particular en beneficio del común. De esto último son buenos conocedores los "benefactores culturales" o "mecenas". 

Conviene tener en cuenta que bajo estas etiquetas se atrincheran tanto empresas como gobiernos o personajes públicos que ponen en marcha políticas culturales con unos objetivos claros y concretos: obtener desgravaciones fiscales, influencias, lavar su imagen, hacer publicidad de su marca, etc., y por supuesto, producir y reproducir una determinada ideología.

Doce murales que Henry Ford encargó en 1932 al pintor mexicano podrían correr peligro. Expertos en arte latinoamericano temen que las autoridades de la ciudad, que tiene una deuda de 19.000 millones de dólares, llegase a venderlos a coleccionistas privados.
 
El especialista en arte latinoamericano Gregorio Luke ha lanzado una voz de alarma por la suerte de las «joyas» artísticas que posee Detroit, incluidos 12 murales del mexicano Diego Rivera, tras la declaración de bancarrota.
 
“El mural es un fresco y la verdad es que ha estado siempre muy bien atendido, está en buen estado; entonces esa sería una desventaja al moverlo, ya no tendría la misma atención, en el instituto han estado siempre muy al pendiente de que no se contamine por polvo y hollín, que a aquí en México es muy común; creo que moverlo sería dañarlo”.
 
Sin embargo, no sería la primera vez que se cambia de lugar un mural; está el caso de Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central, que Rivera hizo en 1947 para el Hotel del Prado, pero que tras el sismo de 1985 resultó dañado.

Capaz de captar con su cámara el espíritu de una época tan convulsa como el siglo XX, las fotografías de Cartier-Bresson conforman un auténtico álbum histórico. Para este viejo anarquista, “ver es todo”, y por eso su biógrafo, Pierre Assouline, lo ha llamado acertadamente “El ojo del siglo”.

Henri Cartier-Bresson nació el 22 de agosto de 1908 en Chanteloup, en el departamento francés de Seine-et-Marne. Su familia, burguesa, era la propietaria de una manufactura de algodón instalada en Pantin desde 1859, la fábrica Cartier-Bresson. Henri recibió una educación católica, aunque muy abierta y progresista para la época, pero le aterraban las historias bíblicas y, de hecho, siempre se ha declaró no creyente. Con un padre buen dibujante y un hermano pintor, le fue fácil iniciarse en la pintura. Aunque su carrera artística se la inculcó su tío Louis, un pintor profesional que falleció durante la Primera Guerra Mundial. El pequeño Henri solía visitar el taller de su tío, al que llamaba “padre espiritual”. Con 13 años ya dibujaba y usaba una cámara Kodak Brownie para hacer las fotos del álbum familiar.

Aventurero, jugador y mujeriego, el más famoso de los fotógrafos de guerra fue un antifascista convencido que se hizo reportero durante la Guerra Civil Española.  Como si de un moderno Goya se tratara, Robert Capa supo enseñarnos los “Desastres de la guerra”; una de sus fotos, “Muerte de un miliciano”, es hoy un icono de la resistencia y de la tragedia humana. Capa murió en Indochina mientras cumplía con su trabajo. Pisó una mina y así nació la leyenda.

Robert Capa, cuyo verdadero nombre era André Friedmann, nació en Budapest (Hungría), en el año de 1913 en el seno de una familia judía de clase media que tenía un pequeño taller de alta costura. Con 16 años conoció al escritor y artista plástico Lajos Kassák, un antiguo obrero metalúrgico que llegó a liderar los círculos de arte de vanguardia en Hungría. Amigo de Apollinaire, Picasso y Modigliani, Kassák editó las revistas “ATett y Dokumentum” y se destacó como activista político de izquierdas. Con él Capa conoció a los fotógrafos húngaros y comenzó sus colaboraciones periodísticas. En 1931, las relaciones del joven Capa con el Partido Comunista Húngaro, le obligaron a dejar el país de forma precipitada perseguido por la policía secreta del dictador Miklós Horthy. Con dieciocho años se plantó en Berlín con el objeto de estudiar ciencias políticas, sociología y periodismo. Las dificultades económicas le obligaron a dejar los estudios y, gracias a otros refugiados húngaros, consiguió un trabajo como mensajero en la agencia Ullstein para, al año siguiente, pasar a la prestigiosa agencia gráfica Dephot, como ayudante de laboratorio.

La escultora Dolores Candelaria Mora Vega de Hernández (Lola Mora) –desde siempre existe una polémica; tradicionalmente se consideró que había nacido en Trancas, provincia de Tucumán, el 22 de abril de 1867; aunque existen documentos probatorios que indican que nació el 17 de noviembre de 1866 en la estancia Las Moras (hoy "El Dátil"), en la localidad de El Tala, provincia de Salta-, cuyo padre era Romualdo Mora, tucumano, llegado a El Tala en 1857, allí se casó con Regina Vega, una estanciera salteña nacida en El Tala. Lola Mora era la tercera hija de siete hermanos: tres varones y cuatro mujeres. En 1870, su familia decidió instalarse en la ciudad de San Miguel de Tucumán.
 
Era ahijada de bautismo de Nicolás Avellaneda, quien sería más tarde presidente de la Nación. Siendo aún niña perdió a sus padres, ese infortunio le permitió ir demostrando condiciones que la hicieron destacar y cultivó el arte pictórico hasta que el gobierno tucumano le otorgó una beca para continuar sus estudios en Buenos Aires. En esta ciudad logró una nueva ayuda oficial, destinada a solventar su perfeccionamiento en Europa, ahí viajó en 1897, portando cartas de recomendación para el ministro argentino en Roma. Tiempo después, el general Roca intercedió para que se prolongase la subvención, dada la productiva labor que estaba cumpliendo. La permanencia en Roma influyó de manera decisiva en su siguiente orientación artística: cambió la pintura por la escultura, que la había cautivado totalmente. Estudió con los maestros Barbella y Monteverde (Ruta 4), y pronto se afianzó hasta instalar su taller, donde recibía la visita de personalidades como la reina Margarita y el general Roca.
 
Lola escandalizo a la pacata sociedad “victoriana” de la época, no sólo por su belleza e irreverencia, sino por la profesión de su elección –la escultura-, inusitada entonces para una mujer. Se había casado con el pintor argentino Luis Hernández, pero su matrimonio fracasó.
Banner
  • GENTE
  • ACTUALIDAD
  • HUMOR

GAZA: FURIA y ORGULLO

 

Francotirador israelí mata a voluntario

¿Quién está detrás de PODEMOS?

La guerra por el petróleo y el gas continúa
Gaza es invadida sencillamente para lograr el control del yacimiento de gas Gaza Marine (30 mil millones de metros cúbicos). Vean dónde está situado.

 

LA VIÑETA

INFOGRAFÍA

POBREZA INFANTIL EN EUROPA

Últimos Comentarios en Candilejas

RSS

¡PALESTINA LIBRE!

HABLAMOS

Arabic Basque Catalan Chinese (Simplified) English French Galician German Greek Italian Portuguese Russian

Licencia de Creative Commons
Este obra está bajo una licencia de Creative Commons

Homepage-Sicherheit