LQSomos. Lo Que Leemos

La generalización del paro, la precariedad extrema, las elecciones controladas -ya sea por las entidades financieras que condonan créditos, ya sea por las grandes empresas que entregan donaciones a los partidos llamados mayoritarios- la destrucción continuada del medio natural y un alto número de injusticias diarias, ponen al descubierto que hay algo que funciona muy mal (o que no funciona) en el actual sistema capitalista.

Precisamente, para entender las deficiencias, maldades, injusticias y contradicciones de este sistema, Karl Marx, publicó en 1867, una gran obra que aún no ha sido superada y que él decidió titular: El Capital.

Hay una lamentable tradición de los mass media - intencionada o no - de presentar esta obra como una losa, cuando en realidad no lo es. Otros se empeñan en insistir en que es anticuada. Sin embargo, El Capital es un libro con una alta calidad literaria, lleno de ingenio y sátira y que cada vez tiene más actualidad. Pero esto no nos puede hacer olvidar que se trata de una obra científica con la que Marx desentraña las dinámicas centrales del sistema capitalista y muestra cómo la clase obrera, por un lado sufre la explotación, y por la otra, tiene la posibilidad de acabar con ella.

Si hay un nombre maldito en la literatura de aquí, nuestro país, y ahora, la actualidad, ese el de Manuel García Viño. Un autor “maldecido” —casi mejor así, para que nadie pueda percibir un rasgo de complacencia o pose— desde que allá por los años sesenta publicó su primera novela, La pérdida del centro, un relato estremecedor (que ahora, afortunadamente, se reedita en digital) que en su intención de hacer un drama individual pero conectado con las preocupaciones eternas y las dudas universales del ser humano, chocaba casi frontalmente con la literatura del compromiso social y el tono realista y hasta castizo que era preceptivo en aquel tiempo. Hubiera sido bien fácil para el autor (como lo es ahora, también, e imagino que siempre) plegarse a la corriente del mercado y las modas de entonces, cuanto más cuando la calidad del estilo de García Viñó (calidad sobrada: basta leer las primeras páginas de Jaramagos) le hubieran permitido hacerse un hueco casi sin problemas entre la “pléyade” de aquel tiempo. Pero el sevillano pertenece a ese género, parece que cada vez menos frecuente, de escritores que no contemplan la literatura como un oficio manual o como una forma de hacer relaciones publicas, sino como un estilo de vida cuyo patrón último es la autenticidad: no traicionarse a uno mismo y a tus creencias estéticas y literarias, aunque eso suponga el apartamiento del “mundillo”.

Coincidiendo con la conmemoración de los cuarenta años del golpe de estado de 1973, se presenta en España un interesante trabajo de 700 páginas sobre la trayectoria política y humana de Salvador Allende, a cargo de su autor el historiador y periodista Mario Amorós.

Con la agilidad del periodista que se dirige al gran público y el rigor del historiador acostumbrado a sumergirse en la documentación relevante de los archivos, Mario Amorós traza de manera minuciosa la trayectoria política de Salvador Allende y delinea su semblanza humana.

A lo largo de las páginas de este libro descubriremos la historia de su familia, unida a la lucha por la independencia nacional en los albores del siglo XIX, su infancia y sus años estudiantiles, la formación de su conciencia política, el ejercicio de su profesión de médico en el Valparaíso de los años treinta, su protagonismo en la fundación y expansión del Partido Socialista, su papel como ministro de Salud, su trabajo como senador durante un cuarto de siglo, su visión del mundo en los tiempos de la guerra fría.

La sublevación militar de 1936 se concibió desde el principio como un Escarmiento. La España de los espadones, los caciques y los obispos se propuso realizar una limpieza que les librara para siempre de comunistas, socialistas, anarquistas, separatistas, liberales, republicanos, judíos, librepensadores, herejes y masones. Miguel Sánchez-Ostiz (Iruña, 1950) ha abordado el estudio de la represión en Navarra, una página negrísima, que se escribió con horripilantes dosis de malicia y crueldad. La escasa resistencia de las fuerzas o milicias leales al gobierno constitucional no impidió que se ejecutara un verdadero genocidio, cuidadosamente planificado por el general Mola, un conspirador mendaz y taimado. Los asesinos nunca fueron juzgados y algunos de sus hijos y nietos ocupan notables cargos públicos en la deficitaria e insuficiente democracia española. Durante la Transición, ni siquiera se planteó crear una Comisión de la Verdad y, posteriormente, se ha boicoteado cualquier tentativa de procesar a los responsables de crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad. El Escarmiento intenta hacer justicia, recreando el sufrimiento de las víctimas y la infamia de los verdugos. No es un libro de historia en el sentido convencional, sino una extraordinaria pieza histórico-literaria que se adentra en la verdad con el máximo rigor y una sana indignación, reacia a las medias tintas y a las fábulas sobre una inexistente e imposible reconciliación entre los agraviados, humillados y asesinados, y los que –vivos o muertos- aún se pasean por la historia y la política, disfrutando de la indulgencia de las plumas venales, la complicidad de los jueces conchabados con el poder y la admiración de una burguesía que aún identifica la dictadura con un tiempo de paz y prosperidad.

No es un secreto que Thomas Mann reprimió sus impulsos homosexuales para evitar cualquier conflicto o desorden afectivo. Apegado a la vida burguesa, con su rutina exenta de riesgos, se limitó a fantasear con la belleza masculina y los placeres prohibidos. Su amistad con Armin Martens (inmortalizado como Hans Hansen en Tonio Kröger, 1903) y Williram Timple (Pribislav Hippe en La montaña mágica, 1924) no fue simple camaradería, sino un idilio no consumado que dejó una profunda huella en su memoria. En 1911, Thomas Mann viajó a Venecia y se alojó en el Gran Hôtel des Bains del Lido. El joven barón Wladyslav Moes, de origen polaco, despertó su interés y le inspiró a Tadzio, el adolescente del que se enamora Gustav Aschenbach, el protagonista de La muerte en Venecia. La breve novela, que se publicó en 1913, mostraba simultáneamente la decadencia de una Europa abocada a la guerra y las penurias de un escritor de mediana edad, que experimenta una profunda admiración por un joven, casi un niño, con la belleza de las estatuas clásicas. No se trata tan sólo de una pasión tardía, sino de una revelación que cuestionará su concepción del arte y la moral.
 
La muerte en Venecia comienza en la primavera un indeterminado “19…”. Aunque se omite la fecha exacta, no se ocultan los negros presagios que amenazan al continente. Gustav Aschenbach (“Von Aschenbach”, como se enfatiza en el primer párrafo, señalando su condición de nuevo aristócrata) inicia un largo paseo por Münich, poco después de su siesta habitual. Metódico y disciplinado, dedica las mañanas al quehacer literario. No es un autor maldito, sino un autor de éxito. Sus obras se leen en las escuelas y un príncipe le ha honrado con un título nobiliario. Sin embargo, Aschenbach se siente insatisfecho. En sus libros no hay sinceridad ni alegría. Su literatura no es una apoteosis de la vida, sino una simulación que elude los abismos. Lejos del fatalismo romántico, su único propósito es la serenidad y la perfección formal. No hay espacio para las emociones que perturban al espíritu. Ese temor a lo oscuro y ambiguo proscribe incluso la compasión, pues compadecerse del otro implica una peligrosa tolerancia. El perdón no debe confundirse con el sentimentalismo y no puede aplicarse sistemáticamente a los que se desvían del orden social.

Alfredo Grimaldos presenta su libro 'Claves de la Transición 1973-1986 (Para adultos)'

Alfredo Grimaldos ( Madrid, 1956), periodista de los de antes y estudioso del flamenco, ha vuelto al Ateneo Republicano de Valladolid para presentar su último libro. Una síntesis de 'La sombra de Franco en la Transición', 'La CIA en España' y 'La Iglesia en España (1977-2008)'. Su título: 'Claves de la Transición 1973-1986 (Para Adultos)'.

últimoCero: ¿Por qué 'para adultos'?

Alfredo Grimaldos: Son cosas del editor... Más que 'para adultos', el libro es para no ingenuos. Aunque el sentido de la publicación es divulgativo, dirigido a los jóvenes

úC: ¿Hasta ahora no nos han contado la verdad sobre la Transición?

AG: No. Se ha construido un mito absolutamente falso sobre la pacífica y modélica Transición, que ha incrementado el bipartidismo corrupto que tenemos ahora.

Banner
  • ACTUALIDAD
  • GENTE
  • HUMOR

Spanish "Marches for Dignity"

Pablo Hasél,,, Isabel Aparicio

En El Metro

Jueves, 14h30. Habla el Presidente del BCE, Mario Draghi. El Consejo ha dejado igual los tipos de interés. Dice Draghi que la perspectiva de una baja inflación está basada en una economía débil y que si hace falta, el BCE estaría de acuerdo en aplicar medidas no convencionales, la famosa compra de activos (estímulos monetarios) de los que veníamos hablando aquí..

 

LA VIÑETA

INFOGRAFÍA

#MarcaEspaña

Últimos Comentarios en El Palabro

HABLAMOS

Arabic Basque Catalan Chinese (Simplified) English French Galician German Greek Italian Portuguese Russian

Licencia de Creative Commons
Este obra está bajo una licencia de Creative Commons

Homepage-Sicherheit