LQSomos. ¿Democracia?

A partir de ahora, protestar en España puede salir muy caro. En algunos supuestos, más caro que robar un coche, que doblar el límite de velocidad permitida en carretera, o que agredir de forma leve a una persona. El gobierno español prepara una Ley de Seguridad Ciudadana que contempla multas de entre 1.000 euros por insultar o fotografiar a policías hasta 30.000 euros por perturbar la seguridad en actos públicos, deportivos, religiosos y culturales, o manifestarse en infraestructuras estratégicas como aeropuertos o centrales eléctricas. Esta nueva ley ha despertado un fuerte rechazo entre partidos políticos y organizaciones sociales que consideran un intento de silenciar el descontento y de cercenar el libre derecho a la protesta contra un gobierno que ha aprobado numerosos recortes en el gasto social, pero también en derechos fundamentales relativos al acceso a la sanidad, a la educación o a la vivienda.

Además del aumento de la cuantía de las multas, numerosas faltas leves pasan a ser sanciones administrativas de carácter gubernativo, por lo que resultará más caro presentar recursos al no estar sujetas al control judicial. La nueva ley busca también sancionar un mayor número de conductas en la vía pública, como convocar y participar en protestas frente a las principales instituciones del Estado, paralizar desahucios, acudir ‘encapuchado’ a una manifestación o los abucheos y las concentraciones frente al domicilio de los políticos, los ya célebres ‘escraches’.

Ésta tampoco es la mecha de la explosión, pero me siento cómodo entre los que bajan Carretas a las ocho de la tarde, tras el trayecto tradicional del antifascismo: Atocha-Benavente y, luego, ya se verá. Por cada uno de ellos, de nosotros, hay una furgoneta de la policía. Bien sabe el poder quién es peligroso y quién un neneque. Chicos de los antiguos barrios obreros, hoy precariado; viejos militantes de los que realmente se partían la cara. No están de broma. Tienen sentido de clase.

Entre tanto, uno de los famosos menos idiotas que ha parido la fama en los últimos tiempos, dice que la izquierda se ha olvidado de los que han comprado el último disco de no sé quién, de los forofos de la Roja, de las que se ponen tetas nuevas; de «la clase obrera», en suma. No le falta razón, pero sus palabras, que dejan bastante que desear (el mal gusto es tan interclasista como el fútbol y, en cuanto a las tetas, mejor para ellas) denotan una extraña confusión sobre el origen de la cochambre. Dime, compañero, ¿cuántos de los que estaban anoche en Sol doran la píldora a payasos televisivos que tragaron oro durante décadas y ahora van de rebeldes? ¿Cuántos aceptarían de líderes a los mismos que callaban? ¿Cuántos se rebajarían por el autógrafo de un gurú? En la casa de la pobreza siempre habrá más inteligencia y amor propio que en el sofá de la pequeña burguesía.

Constatar las arbitrarias fiscalizaciones de parte que hace el profesor Elorza no obsta lo más mínimo para que ocasionalmente pueda haber espontáneos que se empeñen en dar la razón al “manipulador de citas” y a sus muñidores confundiendo la testosterona con la muy saludable dinamita cerebral.

Cuando emerge un sindicalismo de acción directa que cuestiona el discurso monopactista diseñado en los Pactos de La Moncloa por las centrales mayoritarias y la patronal; los movimiento ciudadanos surgidos de las brasas del austericidio impuesto por neoliberales y socialdemócratas experimentan la autogestión como forma de radicalidad democrática y el poder responde con un arsenal despótico nunca visto para frenar el proceso de convergencia destituyente al régimen forjado en la transición; en ese marco de corrupción generaliza de las instituciones, de pronto, renacen del túnel mediático actitudes violentas en grupos antisistema, conatos petardistas en comandos de evocación ácrata y el diario El País airea artículos al filo de la actualidad sobre la amenaza de los nostálgicos de la “disneylandia colectivista”.

Un mantra se repite: "Hay luz al final del túnel". Otro le sigue: "Llegan los brotes verdes". Y uno más: "Lo peor ya pasó". Pero, el tan cacareado final de la crisis nunca llega. Cuando lo haga, si los planes de quienes recortan a diestro y siniestro se cumplen, implicará más precariedad laboral, exiguos servicios públicos, menos derechos democráticos, nulas ayudas sociales.

Tal vez  sí haya luz al final del túnel pero, como bien dice el filósofo Slavoj Žižek, es más bien la de un tren que viene a toda velocidad a estrellarse contra nosotros. Un tren que arrasa con derechos que había costado décadas de conseguir, con vidas truncadas por el paro, los desahucios, el hambre, la pobreza, con sueños de futuro. Un tren que avanza veloz y sin retrasos.

Sin embargo, hay quien construye un muro de contención, hecho del nosotros, del apoyo mutuo, de la indignación y la desobediencia. En 2012, las cifras de la protesta batieron todos los récords: más de 36.000 manifestaciones y concentraciones, unas 98 al día. En 2008, el año en que, formalmente, estalló la crisis: 16.118. En palabras de la flamante alcaldesa de Madrid, Ana Botella, una cifra "ingente". Ingente como las medidas que su partido aplica para salir de la crisis.

Después del artículo del inefable Ussía sobre los zapatos de Rato criticando su llamativo mal gusto, y puede que algo más entre líneas, pensé en renunciar a este título. Pero no debemos permitir que nos sigan robando ni el lenguaje, ni las ideas, para que sean tergiversadas y usadas en nuestra contra por el falangismo imperante.

Así pues, cuando empieza el juicio sobre los hechos de la Plaça Catalunya de Barcelona, donde se imputa a un subinspector de los Mossos d’Esquadra, conocido por su afición a golpear a diestro y siniestro a todo lo que se mueve y lo que no. Cuando esto se produce a instancia de la denuncia interpuesta por David Fernández, cuando no era diputado de las CUP, que recibió en ese día, en que la imagen de los Mossos se hundió en el fango de la represión, 23 golpes de porra. Veintitrés golpes por defender la democracia en estado puro. Es indecente que se hable de la zapatilla de David y no del zapato de Rato y de las botas que están a su servicio.

El otro día en la jaula de grillos de la Sexta Noche siguieron los insultos y descalificativos feroces contra David por ser una persona normal, coherente y decente, que tiene una camiseta para denunciar con sus lemas lo que toque aquel día en el Parlament. Para eso se le votó y todas y todos sus votantes han sido injuriados durante la última semana.  A parte del todo es ETA, se metieron con su higiene, porque el no gasta los trajes con corbata que se ven en los parlamentos, ni en los platós, ni los zapatos de piel y suela de cuero duro como sus pellejos, por los que resbala la injusticia hasta llegar a sus hondos bolsillos en forma de abultados sobres.

La historia del Derecho Penal refleja la lucha de la justicia por sustituir a la venganza.

La administración de justicia debe atenerse a un procedimiento objetivo para valorar las pruebas y los testimonios, teniendo en cuenta que las víctimas suelen ser parciales y poco fiables por estar contaminadas de un vehemente deseo de venganza, muy comprensible, pero ilegítimo para determinar la sentencia.

La figura de un tribunal que dictamine imparcial y desapasionadamente es una conquista de la civilización contra la barbarie que suele representar el expeditivo afán justiciero de las víctimas, a las que le basta con la simple sospecha para desencadenar el linchamiento moral del acusado, el ajusticiamiento colectivo, su aniquilación como ciudadano con derechos inalienables, que incluyen las garantías de un proceso justo.

En los últimos tiempos, gracias al morboso interés que provocan los psicodramas lacrimógenos de las víctimas, la "alarma social" se ha convertido en un motivo válido para que los jueces que instruyen un sumario modifiquen sus decisiones, y adoptan medidas de carácter punitivo cuando su labor debería limitarse a recabar pruebas y testimonios para descubrir la verdad y adoptar las medidas cautelares para evitar la destrucción de pruebas y la fuga del sospechoso.

Banner
  • ACTUALIDAD
  • GENTE
  • HUMOR

Si te pega es maltrato, denúncialo... 

 

TMB es burla de les peticions de Stop Pujades

 

 

Fanfarria Taquikardia

 

Jueves, 14h30. Habla el Presidente del BCE, Mario Draghi. El Consejo ha dejado igual los tipos de interés. Dice Draghi que la perspectiva de una baja inflación está basada en una economía débil y que si hace falta, el BCE estaría de acuerdo en aplicar medidas no convencionales, la famosa compra de activos (estímulos monetarios) de los que veníamos hablando aquí..

 

LA VIÑETA

INFOGRAFÍA

#MarcaEspaña

Últimos Comentarios en La Calle

HABLAMOS

Arabic Basque Catalan Chinese (Simplified) English French Galician German Greek Italian Portuguese Russian

Licencia de Creative Commons
Este obra está bajo una licencia de Creative Commons

Homepage-Sicherheit