Entras en la sala, hay luz, de fondo suena Víctor Jara con aquello de "usted no es na, no es chicha ni limoná…" Se hace la oscuridad… como en los golpes militares, se inicia la obra con la bruma de la niebla, bombardean el Palacio de la Moneda, aparece "Colorina" y nos sumerge en la narración de este trágico drama, estamos en Chile, han acabado con el sueño de la Unidad Popular
"Tejas Verdes" es el nombre de un centro de detención establecido por los genocidas del golpe militar que derrocó a Salvador Allende el 11 de septiembre de 1973, para torturar, matar y pisotear los derechos y dignidades de miles de personas detenidas por la DINA, que pasarían a engrosar la inmensa lista de desaparecidos, que solo podrán ser devueltos a la vida en la memoria de la historia . Tejas Verdes es un texto escrito por Fermín Cabal
(1) a partir de testimonios reales desgarradores y documentos sobre la represión y el terror desencadenado por la Junta Militar que encabezó Augusto Pinochet procedentes de diversas fuentes. Un texto entre lo humano y lo terrible, realidad de lo que fue y lo que sigue siendo hoy la tortura y el asesinato en un mundo que sigue manteniendo sus peores hábitos.
Mª Luisa Borruel interpreta cinco monólogos encadenados, en los que se trasviste en diversos personajes, cargándolos de una gran fuerza interpretativa que se vive de principio a fin de la obra: Colorina (inocente asesinada), Doctora (medica de los presos, sin escrúpulos), Abogada (defensora de Pinochet, el cinismo de la Ley), Enterradora (el dolor del pueblo), Compañera-delatora (la vergüenza de la conciencia). Al fondo de la escena acompaña la proyección de videos e imágenes
(2) La interpretación es un claro homenaje a los desaparecidos y torturados por el golpe militar, bajo la complicidad de las democracias occidentales y la dirección del imperio Yanqui.
Este teatro comprometido amasa de la historia, experiencias que nos ayudan a no olvidar, a reflexionar, a intentar que no se repitan esos horrores, y a seguir pidiendo justicia y castigo para los culpables.
La obra nos sorprende, incluso cuando sabemos mucho de lo que vamos a ver, Tejas Verdes te sitúa en la cruel realidad de nuestra historia más reciente y es un grito de libertad y recuerdo de todos los que han sido asesinados por la Justicia y la Igualdad. Cuando decimos que ¡otro mundo es posible! Tenemos motivos, aunque solo sea como homenaje a todos los compañeros que han dejado su piel en el camino.
Una obra de Fermín Cabal. Dirigida por Eugenio Amaya. Interpretada por María Luisa Borruel.
LQSomos. G@lileo. Mas artículos del Autor (1)
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=10434 (2)
http://www.jamtvfilms.com/tvpro.htmhttp://www.memoriaviva.com/Centros/05Region/tejas_verdes.htm"Pero no son gritos de los que nacen de la garganta; éstos tienen un origen más profundo, como desde el fondo del pecho o de las tripas. ¿Son de Manuel? No podría asegurarlo.
Hay muchos otros sonidos entremedio. Ruidos de motores, voces de mando, silbidos que conforman una melodía, muy entonadamente, Los gritos cesan y después recomienzan, cubiertos por todo lo que debe ser una actividad humana rutinaria y trivial en un espacio intermedio.
Tengo mucho frió. Entiendo que debo apresurarme en convenir conmigo mismo mis respuestas, en reunir los elementos, tan dispersos, de una personalidad, en decidir cuáles aspectos debo mostrar y cuales debo ocultar.
Pero el frió y la respiración tan entrecortada no me permiten concentrarme"
"Uno de ellos se aproxima a mí, coge dos puntas de la capucha y hace un nudo fuertísimo sobre el puente de mi nariz, de modo que la mitad de la cara queda descubierta para ellos. Otro me enrosca un cable en cada uno de los dedos gordos de mis pies mojados. Hay un brevísimo silencio y luego siento un cosquilleo eléctrico que me sube hasta las rodillas. Grito, más que nada por temor. Me insultan, como escandalizados de mi delicadeza. Siento un desplazamiento de aire al lado mió y alguien me da, con toda la fuerza de que es capaz un brazo, un puñete en la boca del estómago. Es como si me cortaran en dos. Durante fracciones de segundo pierdo la conciencia. Me recobro porque estoy a punto de asfixiarme. Alguien me fricciona violentamente sobre el corazón. Pero yo, como había oído decir, lo siento en la boca, escapándoseme. Comienzo a respirar con la boca, a una velocidad endiablada. No encuentro el aire. El pecho me salta, las costillas son como una reja que me oprime. No queda nada de mí sino esta avidez histérica de mi pecho por tragar aire"
(Del libro 'Tejas Verdes' Diario de un Campo de Concentración en Chile, Hernán Valdés, Editorial Ariel, Barcelona 1974)
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