La Calle |
| Año IV / | |||||
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Vivimos y sufrimos a diario el esperpento de un país y un reino donde la dama de la balanza -con harta frecuencia- ejerce de tuerta y sólo ve lo que quiere ver o le conviene que vea quien detenta el poder real y mueve los hilos de todos los corifeos, alcahuetas y polichinelas que son y han sido a través de la historia. Si la familia es la célula básica de la sociedad y el ciudadano desde su más tierna infancia es un sujeto -en derecho- que goza como tal de derechos inalienables, si en un estado de derecho -en DEMOCRACIA- no se puede juzgar ni condenar a nadie por expresar su propia y libre opinión mediante la palabra oral o escrita o la acción que es ejercida sin violencia alguna, sin causar daños físicos o psíquicos a terceros. Suponiendo que el PAPA-ESTADO consideré necesario reprender al niño travieso que le ha quitado el donut del desayuno -en un descuido- se supone que le afeará su conducta y que después de llamarle la atención -a lo máximo- le dejará un día sin bollicao, pero ningún PAPA-ESTADO se quitará la correa para ensañarse con el niño y lincharle, como tampoco perseguirá a muerte al gato negro que se le cruzo en su camino o que de un salto le cogió y zampo el besugo. De quien no hace ni hará lo que hizo el niño -entre otras razones- porque le pesan los años y no tiene la vocación ni la agilidad de Spiderman. Con un fuerte y solidario abrazo de Más artículos del autor http://www.libertad-de-expresion.es/
EL ORO
todo se compra, todo se alcanza, todo, el placer y la gloria, todo, la ley y la corona.
Todo, menos el verso, la vergüenza, y la dignidad.
Ante el débil me inclino y bajo la mirada.
Y trueno en tiempo de silencio.
noble y sencilla que ama a propios y a extraños sin prejuicios de ninguna clase.
Me gusta la gente que ama la vida, y ama sin miedo al que dirán sus ilustrísimas y necias señorías.
Me gusta la gente que lucha y trabaja, que defiende su pan, su casa y su tierra, con uñas y dientes, con sangre y alma.
La gente sencilla que duda de todo, de lo indudable y de sí misma, y aun en la duda se mueve y actúa.
Me gusta la gente libre y responsable, flexible e indomable que escucha razones, que habla y atiende a los demás.
Me gusta la gente que te da la mano, que abre la puerta e invita a su mesa, que a nadie juzga ni condena.
Me gusta la gente que no se esconde, valiente y cobarde, frágil y resistente, que se la juega y es prudente.
Me gusta la gente joven y adulta que levanta la cara, y mirando de frente le dice al Mandamás
y ladies and gentleman fieles a sus intereses.
Los fiscales y jueces que no meten la pata, meten las manos.
Y no puede mi alma con quienes pesan, miden y calculan.
Quienes hablan, fría y metálica, metódicamente.
Sin salirse un pelo ni pasarse un gramo de la ley de Dios.
No aguanto al pavo de las alcobas ni al chulo de barrio.
No puedo con la pulga ni la garrapata de las poltronas.
Con los milicos y los apolíticos salva-patrias
Proxenetas y matones que ocultan la cara sin nada en las manos.
Ratas que temen al ratón, tábanos que temen al mulo, avispas que temen la flor.
No puedo con los hartos, represores reprimidos, necios e impotentes.
No puedo con el necio y la guapa de la Jet, los dioses de la nada.
Los tecno-burócratas, los siervos del poder sin sangre ni alma.
Seguros de sí mismos, de sus seguros vitalicios y sus salarios blindados.
No puedo con los cerdos, ni los cuervos hipócritas disfrazados de pingüinos.
“Señorías” e “Ilustrísimas” “Excelencias” “Eminencias” y demás “Excremencias”.
Y como tú.
No puedo con los sapos grisáceos de piel húmeda, los ojos de fina aguja fría, inexpresivos y muertos.
su espada levantó para segar la flor.
Pobre rey desnudo sin pluma de plata ni sueños de amor.
podrán silenciar la voz del poeta, matar el ruiseñor.
penas de niño es el agua del río.
maúlla en tu puerta una noche de perros:
con un clavel va a tu encuentro, por los peldaños de la escalera Lila, Roja y Amarilla que sube al cielo.
Olivier Herrera Marín Sobre Jaume: |