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La Calle
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| Año IV / | |||||
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Malvinas - La verdad y las mentiras El 2 de abril de 1982 desde el BIM 3(batallón de infantería de marina) La Plata, ensenada pcia. de Buenos Aires Fragmento de vida de Alejandro Antonio Ortiz, infante de marina conscripto clase 62 2 de abril de 1982
El jefe del batallón nos comunica la toma de las islas, diciéndonos “es una inevitable declaración de guerra contra el imperio británico”. El estupor se hizo presente en nuestros rostros y un dejo de zozobra nos invadió a todos. Muchos sintieron que tendrían que enfrentar la vida y la muerte y otros no creían en la magnitud de lo que acababan de informarles,. A partir de ese momento de dividen las tropas, algunos van a la unidad de servicios, como fue mi caso, otros a la unidad de fusileros, y otros permanecen afectados a logística,- La unidad de servicios, reparte equipos de combate para todos- Estos equipos constaban de ropa para invierno, ropa interior, guantes de abrigo, gorros con orejeras de piel sintética, tiradores porta granadas. A partir de esa noche todo el batallón debía dormir vestido con el equipo de combate puesto y en alerta por si fuesen llamados a prestar servicios en el frente. Durante varios días se implementaron simulacros de traslados que la tropa desconocía como ser: al escuchar el sonar de la sirena se salía y agrupaba en la plaza principal del batallón, y nos organizábamos en grupos predeterminados a esperar el arribo del traslado que nos llevaría al aeropuerto militar que podía ser Punta Indio o El Palomar, etc., para dirigirnos hacia las bases bélicas del sur..-recordemos que toda base militar ,se transforma en base bélica a partir de una declaración de guerra legitima. Para el 10 de abril aquellos simulacros dejaron de ser tales y pasaron a ser traslados reales al sur y las Islas Malvinas. Un domingo tras la sirena fuimos todos trasladados a la base militar de El Palomar. Las personas al vernos nos regalaban sus vítores y nos veían llenos de laureles. Esa imagen, es una imagen vívida en mí hasta hoy. Recuerdo la partida desde El Palomar de mi amigo Milka Acuña. Él era del barrio de Belgrano (ciudad de Buenos Aires), era un ex convicto que llegó a estar preso por asalto a mano armada. La marina lo enrola al cumplir él, en ese año, los 18. Milka se integró a sus compañeros de una manera inesperada en estos casos, ya que paradójicamente era él quien nos enseñaba a nosotros (muchachos comunes de familias trabajadoras) valores morales y respeto a la amistad verdadera. Se había conformado como el guardia personal de muchos de los amigos que se generó en el batallón, el se jugaba por sus amigos, manteniendo una lealtad pocas veces encontrada. Se hizo querer y se ofreció como voluntario para ir al frente de batalla, y una madrugada junto con otros amigos mas partieron hacia la provincia de Tierra del Fuego, a Río Grande.....yo me quedé en las reservas, y desde allí recibíamos las noticias siempre desde los medios de comunicación y nunca desde la oficialidad. Así pasábamos los días esperando ver los resultados de las acciones armadas en las islas. Del batallón de logística 50 compañeros estaban en el frente. No teníamos noticias de ellos y tampoco se nos daba alguna si la pedíamos. El resto del batallón estaba en Río Grande suplantando al BIM 5 que estaba todo en el frente. las cartas que nos llegaban nos contaban del frío que sentían, que se encontraban en Ushuaia, en los galpones de la estancia de los Méndez Bety, familia adinerada del sur que refugió a las tropas durante el conflicto. Desde las Malvinas no nos llegaba correo alguno ni a nosotros ni a los que se encontraban en el sur, desconocíamos hasta último momento la situación de nuestras tropas y de nuestros amigos que se encontraban allí. Después del 14 de junio -día en que se firmó la rendición de las tropas argentina-, se nos avisó que la guerra la perdimos pero ya había terminado, Permanecimos en el batallón esperando el regreso de nuestros amigos Luego de la llegada de los 50 compañeros, comenzamos a conocer la verdadera historia de la guerra de las Malvinas y de todos aquellos que estuvieron viviendo en carne propia cada día, cada horra cada minuto.....esta parte de nuestra verdadera historia....... Nos asombramos de las cosas que se nos informaron nuestros compañeros pero esta es la verdad y aquí la expreso............. El Ejército pretendía venderle la comida a la tropa. La ropa de abrigo faltaba, no recibieron ninguna otra cosa mas que la que llevaban puesta cuando se fueron, se alimentaban de las ovejas que podían “Cazar”. Cuando las fragatas inglesas los bombardeaban, la confusión reinaba entre ellos mezclada con el miedo. Recordemos nuestra edad, teníamos en ese entonces entre 18 y 19 años y las guerras solo las habíamos visto por la televisión. El tiempo era inclemente y las ropas siempre estaban frías y húmedas, A pesar de no ser aquellos soldados heroicos que la historia argentina siempre nos muestra, mis amigos en los dos enfrentamientos con las tropas enemigas, mantuvieron a raya a los ingleses con sus “Mag” (ametralladoras de tira) de un kilómetro de alcance, y los británicos no insistieron en avanzar porque estratégicamente la zona les era muy difícil y cada retroceso de los ingleses era interpretado como una victoria para mis compañeros, era motivo de alegría y se sentían verdaderos soldados y combatientes, se armaban de valor y arremetían sus ráfagas sostenidas de metralla Pero llegó la rendición y fueron tomados prisioneros por los ingleses. Con órdenes superiores de no ofrecer resistencia, los obligaron a ser testigos cuando el gobernador militar de las Islas Malvinas, el general Mario Benjamín Menéndez, vestido de patricio y sobre una tarima se rindió ante el general Jeremy Moore, que se encontraba totalmente embarrado y sucio por el desembarco y acciones de guerra , diciéndole textualmente -vía traductor- a Menéndez "...dígame si UD. piensa que aun estamos en la guerra del 14"...sacándole la galera de patricio, galera que mas tarde fuera rematada en Inglaterra por la famosa casa “Christies” bajo el auspicio del comediante Benny Hill en un bochornoso día. Nuestros compañeros al caer prisioneros, fueron embarcados en el Canberra, buque hospital de la armada británica, donde fueron alimentados, y vestidos. Contaban con duchas rotativas, las 24 horas para usarlas tantas veces quisieran, era notoria la pena que sentían los ingleses al ver el estado de las tropas argentinas, comparable para ellos, solamente, a la de las personas mas indigentes del planeta. Muchos al regresar traían aun los peniques que los ingleses les dieron para que se compraran en el kiosco que existía en el buque, todas aquellas cosas que ellos consumían como cigarrillos o golosinas. Andaban libremente por el buque, y se comunicaban libremente sin ningún tipo de restricción, ya que para los ingleses mis compañeros no representaban peligro alguno, todos los militares ingleses eran de una edad promedio de 40 años y con un curriculum bélico que los convertía en expertos veteranos en el tema. Los oficiales, tenían régimen de prisioneros de guerra; los ingleses conocían su pasado dentro de la historia argentina y no les permitían ningún privilegio,...tantas cosas mas...tantas otras... héroes verdaderos de nuestra aeronáutica que bombardeando sus objetivos, con gran valentía, rindieron honores con sus propias vidas a nuestra bandera y a toda nuestra patria… mas vale que los libros de historia les otorguen el lugar de privilegio que ellos se merecen. Pero hasta aquí este breve fragmento de mi vida que podrá no ser heroico, que podrá no ser glorioso, que nos podrá doler como argentinos y como patriotas, que no nos devuelve las Islas Malvinas, que no nos devuelve la sangre de muchos, pero que es la absoluta verdad..... y soy testigo de ello. Alejandro Antonio Ortiz |