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La Calle
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| Año IV / | |||||
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¿Qué hacer con la FF.AA.? Siguiendo con la idea de abrir el debate sobre qué hacer con las FF. AA. y con nuestra Patria, en el marco de los 30 años del golpe de 1976 rescatamos este texto que nos ha enviado Bernardo Alberte (hijo). Su padre fue asesinado ese mismo día. Este texto incluye la carta que Alberte (padre) le enviara al dictador Videla el mismo día en que habría de ser asesinado y luego de salvarse de otro secuestro. De esa carta destacamos el siguiente párrafo: "Nosotros no consideramos a las F.F.A,A. como una institución poseedora de valores inmutables, sino como una institución humana que actúa para bien o para mal, de acuerdo a los hombres que circunstancialmente las dirigen. No son mejores ni peores que los hombres que la componen, y por consiguiente, no existe la continuidad histórica que iguala a todos los militares a través del tiempo con un mismo sello de excelencia, desinterés o patriotismo; tampoco el merito de una época alcanza a los protagonistas de otra, salvo que la revaliden con su propia conducta. Y lo mismo en lo que atañe a conductas infamantes. Los meritos de San Martín no apañan a Quaranta, ni Fernández Suárez infama a Belgrano, a Dorrego o a Guemes. Podemos admirar al Almte Browm y negar al mismo tiempo a Rojas y a Benigno Varela. Podemos sentirnos deudores y herederos de tantos milicos que regaron con su sangre el suelo de América y de la Patria y no por ello atenuar nuestro juicio sobre los oficiales cómplices, ejecutores y Movimiento sanmartiniano Durante estos últimos 30 años uno se ha impuesto la tarea de denunciar día a día el asesinato y desaparición de nuestros 30.000 compañeros. Ellos no fueron derrotados, fueron asesinados por fuerzas antinacionales, murieron por ser impulsores y activos participantes de una revolución, sus muertes van a tener sentido cuando esa revolución, la revolución del pueblo triunfe. La matanza de aquellos años fue sistemática, apunto adelantándose a los acontecimientos a eliminar buena parte de la masa crítica vinculada a la lucha liberadora. La tarea realizada por la dictadura no se detuvo y siguió una estrategia definida, los sucesivos gobiernos democráticos fueron cómplices de la entrega del patrimonio nacional, del hambre de nuestro pueblo y de mantener la impunidad de entregadores, corruptos y genocidas. Hoy, desde diversos espacios de la corporación política, se preparan pomposos homenajes para recordar este nuevo aniversario, tratando de monopolizar un acto que a no dudar su único dueño es el pueblo argentino. Sin dejar de reconocer la importancia que tienen estos homenajes, estos deben servir para alimentar la memoria histórica e imitarlos. La corporación política convalido alguna vez con su silencio y otras con su voto, la impunidad de genocidas y la entrega de nuestras riquezas nacionales. Por eso hoy cabe preguntarse: ¿Quien rinde este homenaje? En este momento, no se puede desconocer que la gran mayoría de nuestro pueblo cuestiona fuertemente a las instituciones, incluida esta, la corporación política. Integro ese pueblo y no quisiera que mi silencio ante la reivindicación de un pasado de lucha pudiera interpretarse como Y en este punto es que vamos a tomar el homenaje en nuestras manos, lo vamos a interpretar como un homenaje del pueblo argentino a una generación de militantes revolucionarios que supieron combinar la teoría política con la dignidad de una practica revolucionaria, que no trepidaron en sostener con la propia vida, a pesar de que tanto la amaban, en la medida en que En estos últimos días vemos con tristeza como algunos miembros de organizaciones de D.D.H.H. en forma individual rifan su prestigio defendiendo políticas económicas continuistas y a políticos atrapados en su propia corruptela, también escuchamos autocríticas de jefes militares, Este 24 de marzo lo pasare marchando por las calles junto al pueblo, por nuestros 30.000 compañeros, como lo hice durante todos estos años pidiendo verdad y justicia, y por mi padre el Tcnel. Bernardo Alberte, militar y dirigente peronista que combatió a las dictaduras militares, asesinado por fuerzas del ejercito en la madrugada del 24 de marzo de 1976, verdad y En este aniversario quiero compartir con ustedes la carta que mi padre escribiera a Videla dos horas antes de ser asesinado por el ejército, poniendo en evidencia la responsabilidad de las F.F.A.A. en la represión ilegal. Por verdad y justicia, no olvidamos, no perdonamos y no nos reconciliamos.
CARTA ABIERTA DE BERNARDO ALBERTE A JORGE RAFAEL VIDELA (En la madrugada del 24 de marzo de l976 era asesinado por fuerzas combinadas del ejército y policiales, el Tcnel. (R.E.) Bernardo Alberte; horas antes había terminado de escribir esta carta donde denunciaba la represión ilegal y la complicidad de las F.F.A.A.) D. Jorge Rafael Videla Comandante General del Ejército S/D Me dirijo a Ud. a los efectos de informar lo siguiente: 1.- El día 20-III-76, a las 20 horas, un grupo armado intento secuestrarme, en mis oficinas de la calle Rivadavia 764, 1º, con el aparente propósito de asesinarme. Acababa de retirarme del lugar elegido por esa banda armada unos minutos antes, lo que me permitió observar el operativo desde la calle, así como el gran despliegue de elementos materiales y humanos utilizados.- 2.- La observación personal de los hechos me permite asegurar a Ud. que se trataban de efectivos de seguridad, que luego de detener a tres personas que se encontraban en las citadas oficinas, esposarlas, vendarle los ojos y cargarlas en los vehículos, se desplazaron velozmente por la calle 3.- El día anterior en un operativo vinculado con el ya descrito fue secuestrado y luego asesinado el joven peronista Máximo Augusto Altieri.- 4.- En las citadas oficinas desarrollo actividades políticas vinculadas al Movimiento Peronista, formando parte de la Corriente Peronista "26 de Julio" cuyo ideario surge de la documentación que adjunto.- 5.- La presente denuncia formal y escrita la presento en esta oportunidad luego de haber agotado todos los medios para averiguar el paradero del joven Altieri, vivo, lo que conseguí, pero muerto el día sábado 20, después de gestiones infructuosas realizadas en ese Comando General; en el 6.- La búsqueda personal realizada junto a su padre, fue facilitada por compañeros peronistas de la Municipalidad de Avellaneda y por personal policial de la Comisaría 1ª. de esa ciudad, lo que me permitió hallarlo acribillado a balazos en la morgue del cementerio de Avellaneda, sin identificar, en avanzado estado de descomposición, con el vientre abierto y con las vísceras al aire. El cadáver era un simple N.N., a los cuatro días de haber sido encontrado por la policía de Tristan Suárez, en su jurisdicción, habiendo fallado en él el método eficaz y habitual de identificación sin causa justificada. 7.- Es muy probable que si no hubiera mediado la decisión de encontrarlo y la colaboración del personal descrito hubiera desaparecido toda posibilidad de que sus familiares ejercieran el derecho de darle sepultura cristiana.- Estos son los hechos que informo al Sr. Comandante General, pero que como información sintética y descripción objetiva, no tiene mucha importancia dentro de todo el contexto de violencia que caracteriza la situación política argentina, si no va acompañada de una apreciación que me siento En mis apreciaciones el Sr. Comandante encontraría excesos si no aclarara que me siento en condiciones de dirigirme a Ud., no con mis simples atributos de oficial retirado de las F.F.A.A., que me subordinarían y limitarían, y por consiguiente, harían de mis consideraciones una formal, Sin dejar de expresarle a Ud. el respeto que me merecen ciertas jerarquías, puedo asegurarle que la vida me ha enseñado a superarlas a todas, cuando de la necesidad de expresar el pensamiento se refiere. Esa fue mi norma, aun desde joven oficial; frente a Generales de la envergadura Esto me lo enseño la vida que transite como joven y como viejo como pobre y como rico; como obrero y como patrón; como militar y como civil; como jefe y como subordinado; como subversivo y como político; como libre y como preso; como perseguido, como prófugo, como exiliado, como peronista.- Y apuntando con este concepto a nuestros camaradas de las F.F.A.A. inquieta escucharlos en sus discursos fúnebres, por ejemplo, cuando ante sus muertos pareciera que quieren superar con palabras posturas que deben asumir con hechos silenciosos y positivos. Yo también tengo esa experiencia de discursos fúnebres. Hable en homenajes ante nuestros obreros y militantes muertos y también ante camaradas fusilados por otros camaradas, y comprendo ahora que no alcanzan las palabras, ni los discursos, ni las oraciones fúnebres ni las homilías de nuestros santos pastores de la Iglesia, para ocultar las causas que generan la violencia que esta entre nosotros desde hace mucho tiempo.- Reconozco que el que utiliza un muerto, su muerto, para desahogar su "bronca" por la injusticia de esa muerte, tiene derecho a hacerlo. Pero si siguiéramos en esa puja de exaltar a nuestros muertos, ¿Quien tiene más derecho? - O aquel que tiene que recogerlo sucio de un zanjon o de un pastizal, acribillado salvajemente; indefenso y maniatado, torturado y vendado sus ojos, en alto grado de descomposición, como dicen las autopsias, o como decimos nosotros, podrido y en condiciones de ser ya comida de gusanos ?- Este es el destino de muchos de nuestros militantes y de nuestros obreros. ¿Puede algún Coronel o algún General, asumir alguna vez, con su discurso, una tragedia como esta? Le ahorro la respuesta: no lo haga. Yo ya no lo hago más. No bastan ni sirven las palabras para evitarla.- ¿Que nos pasa a los argentinos? cuando aceptamos clasificar a los muertos en "deseables" o " indeseables"; cuando nos acostumbramos y hasta toleramos y propiciamos los excesos del poder, cuando renunciamos al debate y aceptamos que los detentadores de ese poder puedan considerar que en todo caso sus excesos puedan encuadrarse jurídicamente en figuras como "excesos Con estos conceptos no pretendemos enjuiciar a las F.F.A.A., porque no somos jueces y si lo fuéramos no tendríamos el poder para hacer cumplir la justicia. Solamente, hacer reflexiones que permitan comprender la necesidad de la autocrítica, que no se observa en la severidad de los Nosotros no consideramos a las F.F.A,A. como una institución poseedora de valores inmutables, sino como una institución humana que actúa para bien o para mal, de acuerdo a los hombres que circunstancialmente las dirigen. No son mejores ni peores que los hombres que la componen, y por consiguiente, no existe la continuidad histórica que iguala a todos los militares a través del tiempo con un mismo sello de excelencia, desinterés o patriotismo; tampoco el merito de una época alcanza a los protagonistas de otra, salvo que la revaliden con su propia conducta. Y lo mismo en lo que atañe a conductas infamantes. Los meritos de San Martín no apañan a Quaranta, ni Fernández Suárez infama a Belgrano, a Dorrego o a Guemes. Podemos admirar al Almte Browm y negar al mismo tiempo a Rojas y a Benigno Varela. Podemos sentirnos deudores y herederos de tantos milicos que regaron con su sangre el suelo de América y de la Patria y no por ello atenuar nuestro juicio sobre los oficiales cómplices, ejecutores y consentidores de vejámenes y torturas.- Sin duda este es un criterio antagónico con el que sustentan muchos militares que tienen un extraño concepto de su parentesco con la historia y con la gloria. Pero es claro, y si se lo recalca asi tan crudamente, es para evitar que se sigan cultivando prejuicios indiscriminados de un Es que los argentinos tenemos una ingrata experiencia acumulada en este siglo. Cuando con el argumento siempre esgrimido y ahora repetido, de la necesidad de defender "un estilo de vida", nuestro estilo de vida, el Ejercito protagonizo como represor la historia de la "Patagonia trágica" y La situación es seria y también dramática, no solo para los trabajadores, sino también para las propias F.F.A.A., impulsadas a avanzar en un terreno, donde por plano inclinado serán llevadas a sustituir a las policías de los ambientes fabriles, hasta ahora privadas, y a ser custodios de los A todas estas reflexiones dan lugar los 7 puntos primeros de esta nota, que describen una situación concreta.- Si a ello agregamos que bandas armadas se desplazan por la Capital de la Republica y por los centros poblados, sin respuesta alguna de las fuerzas encargadas del orden y sin que las autoridades responsables (en este caso el Jefe de la Policía Federal) tomen conocimiento, el problema es mas grave, no porque supongamos que el General jefe de esa policía no quisiera Si además, en las averiguaciones del paradero del joven Altieri y en otras realizadas, comprobamos que su caso no es el único, que las morgues renuevan diariamente sus depósitos de cadáveres acribillados y que los órganos de seguridad no se asombran, de ningún modo, sino que lo aceptan como común y normal, comprendemos que el pesimismo sobre la verdadera y grave responsabilidad y misión de las fuerzas del orden se ha apoderado de ellas, en el mejor de los casos, pues hay otros en que se las puede suponer cómplices de esas matanzas.- Si escuchamos decir a funcionarios policiales que el joven Altieri ha sido "ajusticiado", comprobamos a que nivel llego el respeto por el concepto de la justicia, a cuyo servicio ellos deber estar.- Todos estos hechos se han producido en el ámbito con el que ese Comando en Jefe esta relacionado, por la función que ha asumido y es por ello que lo pongo en su conocimiento.- Solamente y como colorario de todo esto corresponde hacer una última reflexión. Frente al concepto ya asentado de la inhabilidad de las F.F.A.A. para el ejercicio del poder político, experimentado en tres desgraciadas oportunidades en lo que va de este siglo, comienza ya a extenderse en la opinión publica el mismo concepto, pero en funciones que parecieran mas Por ultimo hago saber al Sr. Comandante General que denuncias similares sobre el hecho a que da lugar esta, han sido formuladas ante instituciones políticas, de la Iglesia, empresarias, obreras y profesionales, donde a cada una se le hace conocer nuestro pensamiento sobre las responsabilidades de cada una.- Saludo al Sr. Comandante General Bernardo Alberte Tcnel. ( R.E.) |