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Año IV /
¡Orain bakea- Ahora la paz!
España - Euskadi y las amenazas implícitas españolistas

El gobierno de España (como ahora se ha puesto de moda patriótica decir) por boca de su actual presidente, ha rechazado la posibilidad de que el pueblo vasco decida en las urnas su propio destino. Ha rechazado igualmente dialogar sobre el asunto con el lehendakari Ibarretxe.

En tal sentido, el presidente español ha hecho suyas las posiciones del PP (que aun en la oposición gobierna más de lo que parece) y las de los sectores más ultraespañolistas del propio PSOE.

J. L. R. Zapatero y su gobierno español se apoyan para conculcar los derechos del pueblo vasco en la Constitución española del 78 (Constitución, por cierto, que los vascos no aprobaron, pero que se la están haciendo tragar desde la fecha indicada).

Al apoyarse en tal texto constitucional, expresa el gobernante español una amenaza militar implícita contra Euskadi (véase el artículo 8 de la Constitución citada).

En el asunto ETA, los políticos españoles de todo pelaje parlamentario, han dicho siempre que con las armas y la violencia, nada; pero con diálogo, cualquier cosa. Hoy sabemos que todos mentían. No se admite el diálogo sobre ciertas cosas, sólo el cumplimiento de sus leyes, aunque no hayan sido aceptadas por quienes las sufren.

La democracia española basada en la Monarquía de 1975 y en la Constitución de 1978 no da para mucho, cuando de cuestiones serias se trata.

España (sus gobernantes y políticos), al blandir una Constitución que permite a las armas y a la violencia de sus ejércitos ser los garantes de lo que consideran la unidad de su patria, ¿no estará dando serios y significativos pasos para que - rechazado el diálogo pacífico planteado por el gobierno autónomo vasco, y negado el derecho del pueblo vasco a decidir su porvenir en las urnas -, en un futuro, la confrontación España-Euskadi vaya por otros derroteros? Y, cerradas las puertas del diálogo y las urnas, ¿no tendrá el pueblo vasco derecho a iniciar una resistencia y una lucha por los medios que las circunstancias aconsejen, figuren o no en la legislación española?

Tengamos en cuenta que toda la prepotencia españolista se basa, en última instancia, en ese artículo 8 de la Constitución, es decir, estamos ante una prepotencia militar, consciente de su superioridad en armas y violencia.

¿Se sostiene la democracia monárquica ante determinadas aspiraciones de los pueblos?

Por cierto, ¿sería constitucional un referéndum Monarquía - República?. ¿Tampoco? ¿También nos aplicarían el artículo 8 y el jefe de los Ejércitos, su Majestad el Rey, movilizaría sus generales?

Cuando se declara, de palabra o por los hechos, una ley, por muy básica que sea (caso de la Constitución del 78) inamovible, "sagrada", intocable... hemos abandonado el terreno democrático para entrar en el del fundamentalismo.

Por cierto, de los 44 millones de españoles actuales, apenas 18 o 19 pudieron participar en el referéndum constitucional del 78: los que en aquéllas fechas tenían más de veintiún años (sólo más tarde se rebajó la edad de voto a los dieciocho). De los españoles actuales, ningún menor de 50 años pudo votar. La propia andadura biológica ha hecho vieja y convertido en obsoleta la actual constitución que, en treinta años, ni siquiera ha sido objeto de una propuesta para su reforma.

LQSomos. Kevin Vázquez. Octubre de 2007
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