| La ruptura del proceso de paz, o la culpa es tan negra que nadie la quiere
En estos días aciagos, días oscuros, en los que andamos como si nos hubieran pinchado el globo más preciado, el globo del proceso de paz –y digo globo a posta, porque ha sido como un globo, como un globo sonda…-, escucho a diestro y siniestro decir “la culpa ha sido de ETA. ¡Ah!, ¡claro qué sí: la culpa ha sido de ETA!. Por supuesto. Y estoy convencida de que, ciertamente así es: sólo ETA es la culpable. Esto que quede bien claro. ¡Faltaría más!; como que sino existiera ETA, no existiría en este país la necesidad de un proceso de pacificación, de transición bien hecha… Porque Franco y su dictadura y sus juicios sumarísimos y todo lo demás, no existieron. Fue todo una alucinación de la izquierda muy dada a esas cosas… Pero bueno, volviendo al globo, digo al proceso de paz, insisto: La culpa ha sido de ETA, de esto estoy convencida… Cómo que estoy también convencida de que el pelele de Otegui ha tenido una oportunidad de oro para desmarcarse del terrorismo y entrar en las reglas del juego, pero ha optado por evidenciar lo que es: un pelele. Lo mismo que el gobierno de Rodríguez Zapatero han tenido oportunidades de oro para atravesar con buen pie, de una vez por todas, la transición –la de verdad-, y no las han aprovechado. Me explico; y titularé a mi explicación "La patética sinfonía de los monólogos"; sinfonía que todos han interpretado en este hecho pedazos proceso de paz.
Como vengo diciendo, ETA ha sido la culpable, sí, pero al proceso de paz, “entre todos lo mataron y él sólo se murió”. Porque ¿qué proceso de paz puede haber existido sin diálogo y sólo con monólogos disarmónicos y desafinados? ETA ha sido la culpable, por supuesto, pero el camino de la solución pasaba por el diálogo, y Diálogo no son dos, ni tres ni cuatro ni "n" monólogos; y eso es lo que hemos tenido, desgraciadamente: monólogos a tres o cuatro bandas. Y por muchos monólogos que se “unan” la suma de monólogos nunca podrá ser un diálogo.
Por un lado la banda del monólogo de la banda ETA; que ha preferido seguir con el monólogo de la violencia, de la extorsión, de las armas, de las muertes, de la destrucción y de la desestabilización del estado de derecho...
Por otro lado, la banda del Estado de derecho, con varios monólogos representando a dos bandas muy precisas: la banda del gobierno, que también ha elegido seguir con el monólogo de la falta de libertad y penalización de ideas -ley de partidos-; y el monólogo de la represión y dureza del estado policial, sin mostrar ni un sólo gesto de buena voluntad para el diálogo -que Aznar en el 98 tuvo un porrón de gestos... y no sirvieron, vale, pero los tuvo-.
Y, finalmente, la banda del estado de derecho representada por el mayor partido de la oposición, el PP, con sus monólogos mortecinos de desestabilización democrática y derribo del gobierno a fuerza de manifestaciones llenas de mentiras, descalificaciones al gobierno rebosantes de calumnias y rebosantes de rechazo al propio proceso de paz, negando aún, inclusive, el proceso que en el 98 emprendió su sacrosanto líder Aznar; quien no sólo dialogó, sino que hizo muchos gestos, como ya he dicho, e inservibles, como también he dicho, pero los hizo amparado en el beneplácito de la entonces oposición y con el beneplácito de su gobierno y partido...
Esta banda, la del estado de derecho representada por el mayor partido de la oposición, ha cantado varios monólogos de desestabilización: el que vengo de reseñar arriba, pleno de ruindad y miseria, y otros dos no menos ruines y demoledores; a saber: el del cuestionamiento de la sentencia de los jueces cuando ésta no se ajustaba a sus pretensiones; monólogo cansino del intento constante de la manipulación de la justicia y de la represión policial; y el monólogo vil y traidor, ultrajante y humillante de la manipulación de las víctimas, todos ellos con fines partidistas que y unido al recorte de libertades que dejaron sentado en su legislatura y que este gobierno del PSOE no se ha atrevido a mover, representa la sinfonía que siempre ha cantado la ultra derecha nacionalcatólica española: la sinfonía del vencer, del ganar, la sinfonía de no admitir perder nunca; y menos aún democráticamente en las urnas. Y los viejos fantasmas de siempre salieron orquestados en los monólogos que vengo remarcando.
Y hablo de los monólogos del estado de derecho, porque tanto el gobierno, como el partido más grande de la oposición: el partido popular, son estado de derecho, porque tan parte inherente del estado de derecho son el gobierno como los partidos de la oposición, todos ellos, no sólo el PP, en tanto que son representantes todos ellos de la soberanía, es decir, del pueblo; y en este caso, en el del proceso de paz, los partidos minoritarios de la oposición –incluidos los nacionalistas- sí han sabido estar a la altura. Cómo también ha sabido estar a la altura el pueblo; ese ente extraño en el que dice la constitución que reposa la soberanía nacional, y, que sin embargo, poseyendo toda la soberanía, no tiene ningún poder; ya que se lo arrebatan una manga de partidos sin vergüenza que se pasan su soberanía por el arco del triunfo cada cuatro años.
En cuanto al gobierno y al partido mayoritario de la oposición, no; definitivamente no han estado a la altura. Ellos no; ni unos ni otros, no han estado a la altura en este proceso de paz y de monólogos a varias bandas.
El gobierno no ha estado a la altura porque no le ha echado el rigor, la firmeza y la fuerza suficientes para derogar la ley de partidos, y crear las mesas de diálogo necesarias. Porque menos arrogancia y menos querer ser el niño en el entierro y la novia en la boda, señor Rodríguez Zapatero; y más asunción de riesgos con firmeza, para hacer lo que había que hacer: plantarle cara a los franquistas del PP; a los franquistas de siempre; a los que hirieron al pueblo y luego ni siquiera le concedieron la dignidad de poder lamerse sus heridas; y derogar esa ley ofensiva para las libertades: la ley de partidos; que es una nueva afrenta a la libertad; una ley que hubiera promulgado Franco sin ningún problema. Lo que había que hacer era llevar a buen fin una ley de la memoria histórica digna de verdad, y no el pegote que se han sacado finalmente; y a ver conducido el proceso de paz y reconciliación por dónde debía y no por dónde los franquistas de siempre querían; que ya estamos hartos de bajadas de pantalones en este país y de que la sociedad civil termine pagando siempre los platos rotos.
Que a ustedes no se les ha votado para que hagan su santa voluntad, ni para que luzcan sus sonrisas ni llenen sus bolsillos, ni se cuelguen medallas; porque llevar a buen fin la voluntad popular –que no la suya ni la del franquismo-, no tiene nada que ver con sonrisas ni con colgarse medallas ni con vencer. Tiene que ver con servicio. Tiene que ver con lo que la política debe ser; no con lo que ustedes entienden que debe ser… Se les ha votado para que gobiernen según el programa que la mayoría votó; que para eso les dieron su confianza; no para ser unos cobardicas de mierda frente a los poderes fácticos de siempre. Que así no saldremos nunca de esta asquerosa transición, y menos si van ustedes bajándose los pantalones ante todo cristo: con la ley de educación; con la de la memoria histórica; con la ley de partidos; con todas. ¿Qué reconciliación ni que pacificación va a ser posible?
El P.P. tampoco ha estado a la altura -este no ha llegado ni a una bajura digna, que se ha quedado en la bajeza más bochornosa, vil y deshonrosa- porque ni un sólo momento han dejado de demoler el proceso, poner palos en la rueda, bloques de piedras en el camino, calumnias y mentiras en los mas media, y berrear falaces canalladas, utilizando incluso hasta la voz de la iglesia. Esa gran aliada secular suya.
No nadie ha estado a la altura. ETA, tampoco, porque ha ido volviendo poco a poco y de un modo taimado, a los únicos medios de presión que conoce: violencia y muerte.
Y finalmente Batasuna, -que les guste o no, con o sin ley de partidos, lo quieran o no, es legitima parte también del estado de derecho en tanto y cuento es una parte del pueblo soberano a la que otra parte de ese mismo pueblo soberano la vota, esto es, la elige como a su representante; y la voluntad del pueblo es soberana y sagrada: está por encima de la ley, porque ninguna ley puede deslegitimar o ilegalizar al pueblo...- porque con más miedo que vergüenza tampoco supo, o no quiso, o no pudo, plantar cara a ETA, escindirse -como hicieran los polimilis- y decirles basta ya. Y no sólo no les han plantado cara desmarcándose de la violencia, sino que han estado repitiendo hasta la saciedad que el proceso de paz estaba paralizado, roto, menos -que casualidad- ahora, que aún después del atentado de la T4, dicen que ETA no ha roto el alto el fuego; ¿el alto el fuego no se ha roto? ¿Cómo se come eso, señores de Batasuna...?
De manera que, aun y todo diciendo y reconociendo que sí, que ETA ha sido la culpable, nadie ha estado a la altura en este asunto. Y cuando digo nadie, digo NADIE. A no ser los partidos de la oposición que representan a minorías; si, los partidos minoritarios, nacionalistas inclusive; y la gran mayoría del pueblo español.
Finalmente, recurriré a los evangelios, cuyos textos están compuestos por sentencias muy sabias y útiles para la vida cotidiana, para ilustrar algo que haría bien el PSOE en aprender, que no es otra cosa que no se puede servir a dos señores: “Ningún servidor puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se interesará por el primero y menospreciará al segundo. No se puede servir a Dios y al dinero”. (Lc 16, 13) Bueno, aquí se trataba de Dios y del dinero; pero ahora lo del servicio se refiere a otra cosa: no se trata de Dios y del Dinero, sino de la libertad y de la tiranía; del Pueblo soberano y de aquellos a los que elige para que le representen y le sirvan, pero que pretendiendo servir a dos señores, le traicionan y le venden. Me explico: la tiranía es la de los golpistas y dictadores, la que Aznar pretendió imponer durante su segunda legislatura y la que sigue intentando imponer a través del pensamiento y estrategia del Partido Popular español. La libertad era LA DE LA SOBERANÍA REAL DEL PUEBLO; la que aparcó a la tiranía –léase PP- y eligió como a su servidor al PSOE PARA ESTA LEGISLATURA. Y servir a los dos señores, señor Rodríguez Zapatero, es querer servir a la tiranía, bajándose cada dos por tres los pantalones cagadito de miedo -uno de los señores- y querer a la vez servir al pueblo que lo ha elegido, que no sólo es el "otro señor" sino el único al que usted y su gobierno deberían servir.
Bien, pues no puede ser. Y no puede ser porque ambas cosas son incompatibles -la de servir a dos señores-, y todos andan empeñados en hacerlo. Así nunca podremos llegar ni a llevar un proceso de paz digno, ni a una restauración de la dignidad de la memoria histórica, ni a nada de nada; así a lo único que llegaremos será a lo que llegó el pueblo hebreo a su salida de Egipto: a un éxodo de pérdidas y de desencuentros hirientes que se extenderá a lo largo de los siglos para una mayor felicidad y gloria de la derecha nacionalista y ultracatólica, que esa sí sirve a un sólo señor: El dinero; aunquie a veces lo llama Iglesia, otras lo llama España, y otras lo llama Dios.
Y sí: el proceso de paz se ha roto. Y la culpa ha sido de ETA: vale, también. Pero no lo olviden y aprendan, señores del PSOE: NO CONVIENE JUGAR A DOS BARAJAS NI SERVIR A DOS SEÑORES; Y USTEDES, A QUIÉN TIENEN QUE SERVIR NO ES “A ESPAÑA” –DE ESO, DE SERVIR A DIOS, AL REY, A LA PATRIA, A ESPAÑA Y A LA BIBLIA EN VERSO, MENOS AL PUEBLO (PERO QUE ES UN SÓLO SEÑOR) YA SE ENCARGA EL PP Y SUS ABANDERADOS DEL FRANQUISMO-, NUNCA LO OLVIDEN.
Puede que esto que acabo de exponer les suene fuerte, tal vez lo sea, pero aún voy a decir algo más fuerte: en ocasiones -y salvo en lo actual de matar-, no hallo mucha diferencia entre la banda ETA y la ultraderecha nacionalcatólica española representada hoy en Zaplana, Acebes, Aguirre, el mismo Rajoy, Aznar, etc. A decir verdad, no hallo ninguna diferencia, porque aunque no maten hoy, lo hicieron en el pasado. Es fuerte, ya sé, pero así lo siento. Disculpen mi franqueza. Pero lo dicho y escrito, dicho y escrito está.
He dicho.
LQS. Hannah. Enero de 2006
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