| Año IV / | |||||
| ¡Orain bakea- Ahora la paz! |
| Tregua finita
Ayer me encontré con Einstein en un bar del Rabal. Despeinado, sin afeitar y un poco guarro. Vamos, el de siempre, cavilando sobre el asunto ese de la onda y la partícula... "Ya, le dije, pero de lo de Eta, ¿ké?". Pero añadiré algo más por mi cuenta, aunque no sea tan sabio. La actividad de ETA justifica el avance cómodo del estado policial español y junto a la actividad del gobierno, liquidando con leyes votadas en Madrid ciertos derechos básicos del pueblo vasco, (derecho al voto, derecho a la autodeterminación, libertad de expresión,...) conforman hoy la tenaza que aprieta y encadena las aspiraciones independentistas de ese pueblo. Esa tenaza, en sus dos vertientes, hace el juego abiertamente al nazionalismo español en Euskadi y contra Euskadi. Ah!, cuando me refiero a independentismo vasco, no me refiero exactamente a nacionalismo. La inmensa mayoría de los españoles confiesa no ser nacionalista (evidentemente en este punto, casi toda esa mayoría miente), pero sin embargo, defenderían la independencia de su país a cualquier precio. Vemos pues que no es lo mismo nacionalismo que independentismo. El nacionalismo nunca me ha atraído; el independentismo es otra cosa. Algo contra lo que ETA actúa desde el atentado de Hipercor (1987) de manera casi sistemática. ¿Para cuándo una crítica desde dentro del abertzalismo a la actividad de ETA durante los últimos veinte años? ¿O está prohibido hacer tal cosa? Así pasa luego, que como los de casa tienen prohibido criticar, los de fuera se hartan de hacerlo y, faltos de talante polémico y cintura política, los de dentro se limitan a recitar la tabla de multiplicar que no multiplica, pese a su nombre, sino divide y aísla. LQSomos. Kevin Vázquez. Junio de 2007 |