|
La Calle
|
| Año V. / | |||||
El Ayuntamiento de Madrid deja en la calle a los vecinos de la Cañada, mientras permite construir ilegalmente a grandes empresas El martes 29, Ayuntamiento y Comunidad de Madrid colocarán la primera piedra de la “Ciudad de la Justicia”, actuación que podría vulnerar la legalidad urbanística El pasado 22 de abril el Ayuntamiento de Madrid, haciendo uso de un espectacular despliegue policial, comenzaba un proceso de derribo de varias viviendas en la Cañada Real por tratarse de construcciones levantadas en terrenos no urbanizables. Ya en el mes de octubre del pasado año se llevaron a cabo las primeras demoliciones de viviendas en la Cañada, también con un fuerte despliegue policial que tuvo como consecuencia, además del derribo de viviendas, la detención de varios vecinos. Lindando con la Cañada existen varios desarrollos urbanísticos, algunos de ellos en ejecución en la actualidad; Los Ahijones (UZP 2.03), Los Berrocales (UZP 2.04) y El Cañaveral (UZP 2.01), y otro previsto, Los Cerros (UZP 2.02). La presencia de infraviviendas en el entorno de dichos desarrollos depreciaría las viviendas que se espera construir en ellos, por lo que esta parece ser la verdadera razón que está detrás de las prisas del consistorio que preside Alberto Ruiz-Gallardón en desalojar de sus viviendas a los vecinos de la Cañada, después de haber tolerado esta situación durante treinta años. El hostigamiento a los residentes de la Cañada, bajo el pretexto de encontrarse en suelo no urbanizable protegido, contrasta con la permisividad del Ayuntamiento de Madrid a obras y construcciones que se ejecutan en la actualidad sobre suelo igualmente no urbanizable protegido, lo que las convierte en ilegales. La saña con la que se está empleando el Ayuntamiento en las últimas fechas para, supuestamente, hacer cumplir la legalidad urbanística en la Cañada Real, y que está dejando en la calle a familias sin recursos, contrasta con el trato que el equipo de Ruiz-Gallardón da a las grandes constructoras o a la propia Administración, a las que concede licencias que infringen la legalidad urbanística. Ayuntamiento, Comunidad de Madrid y grandes constructoras pretenden eludir la legalidad urbanística, por lo que corresponde a la Justicia velar por su cumplimiento, paralizando las obras, ordenando la demolición de lo construido y determinando si se derivan responsabilidades penales de sus actuaciones.
|
|---|