Tortura, según USA
La primera autoridad yanqui sobre la Ley, el Secretario de Justicia Michael
B. Mukasey, dijo el 29 de enero según el Washington Post que no puede dar
una opinión clara y precisa sobre el uso de la tortura por los yanquis en el
mundo.
Dijo que la CIA ya no usa la famosa tortura de la asfixia por agua y que ese
método sería ilegal (para USA) en algunos casos pero no en todos. O sea que
las muertes que causa esa tortura serían asesinatos a veces y simples
accidentes otras veces.
Mukasey dijo también, como Pilatos, que "como Ministro de Justicia, no es mi
responsabilidad" la de definir este asunto. Así, sólo Dios y Bush (que firma
cada autorización de tortura) tendrían esa pesada responsabilidad.
Este es otro caso de cinismo e hipocresía yanqui que debería provocar la
indignación universal de pueblos y gobiernos. Si la autoridad encargada de
hacer cumplir la Ley no puede definir la legalidad de la tortura, ¿cómo
puede hacer cumplir la Ley?
Si se aplicara el mismo principio al robo de bancos, por ejemplo (otro
deporte muy yanqui), algunos robos serían delito y otros serían deporte.
Unos ladrones irían a la cárcel y otros irían a las Olimpíadas. ¿Es extraño
entonces que USA apeste a nazismo durante el último año de Bush?
No será raro, pero es harto peligroso. Recordemos que USA "alberga" a doce
millones de "ilegales" a los que está persiguiendo con renovada furia aunque
no hay leyes nacionales que lo permitan.
El último extremo en este tema es la iniciativa del Senador de Virginia Ken
Cuccinelli (cuyo apellido demuestra cuan yanqui es), quien demanda que todo
empleado privado o público que no hable bien el inglés sea despedido sin
respetar sus derechos sociales.
El mismo Cuccinelli ("cerdillo" en italiano vasto) habla el inglés de la
Mafia como los Soprano. Resulta así como esos poetas que recomiendan el
suicidio y mueren a los 99 años de un resfrío.
Pero en estos días en que la policía para y deporta a cualquier chofer que
no tenga su licencia a mano, cuando miles de hispanos son arrestados sin
causa aparente y se pierden en un sistema carcelario de más de dos millones
de presos entre los que se practica la lucha de gladiadores a muerte para
sostener una red millonaria e ilegal de apuestas, un país sin Ley es remedo
de la Alemania Nazi o algo peor. Después de todo, la Alemania Nazi tenía
leyes aunque algunas bárbaras y las hacía cumplir. En USA estos días, todo
vale. Un poco más y será Kenya.
Pero no hay duda alguna de que esos doce millones de "ilegales" y los 40
millones de "legales" hispanos o latinos en USA somos hoy por hoy "sub-ciudadanos" , como dice el Washington Post en un editorial del 24 de
enero, y formamos una "sub-clase" social específica que sólo tiene dos
precedentes: los judíos en la Alemania de Hitler y los kurdos en la Turquía
de siempre (en Turquía, los kurdos no pueden hablar su propia lengua en
público).
La situación demuestra también la hipocresía y el cinismo de los gobiernos y
la prensa "grande" de "Occidente". Desde Irlanda hasta Turquía (gran
torturador de armenios y kurdos desde su fundación como país Œmoderno¹),
nadie dice pío sobre la tortura de sus nacionales por agentes "secretos"
yanquis.
Canadá nos ofrece el caso de uno de sus ciudadanos de ascendencia árabe
capturado en Nueva York, enviado en secreto a Jordania (otro gran torturador
a órdenes de USA), preso y torturado durante meses, devuelto al Canadá sin
una palabra de explicación y acallado por su gobierno, que prefirió olvidar
los derechos de ese ciudadano antes que enemistarse con Bush.
Antes del "pequeño Reagan" gitano que gobierna Francia, un Sarkozy llamado "Sarco", Francia se atrevía a veces a levantar una voz débil contra esos
crímenes. Hoy, Sarco quiere ir más lejos que USA como el nuevo nazi galo:
cuando un grupo de aventureros franceses intentó robarse cien niños
africanos en Darfur para "negociarlos" en Europa, Darfur los apresó y juzgó
a toda prisa. "Sarco" usó entonces la potencia de la muy civilizada Francia
para liberar a sus aventureros y dejar a Darfur con un palmo de narices.
Como se ve, la civilización retrocede: hemos retornado a la definición del
Derecho Internacional que usaba Napoleón: "Mi derecho son mis cañones".
Sobre los "ilegales" que viven en Francia, "Sarco" los definió hace mucho: "chusma".
En cuanto a la "soberanía" de las naciones, el caso reciente del Canadá (tan
lejos de Dios y tan cerca de Washington) demuestra que toda soberanía
nacional es un mito. Este ejemplo se llamó "Manual para Diplomáticos".
Entre los países acostumbrados a usar la tortura contra propios y extraños,
el manual incluía a USA hasta el 6 de enero pasado.
Ese día, un abogado de USA que lucha por los derechos humanos hizo circular
el manual hasta el punto en que se hizo público. Antes era sólo un documento
interno del gobierno canadiense.
USA puso el grito al cielo. Su embajador chilló como perro con rabia. Las
autoridades canadienses se agacharon como esclavos chinos. El resultado: el
8 de enero apareció otro manual y USA había desaparecido de sus páginas.
Ahora los diplomáticos canadienses tienen que decir que USA no practica la
tortura en el mundo todo cuando hasta los niños japoneses saben que eso es
mentira.
Si USA aplica así las tuercas al Canadá, ¿se imagina usted lo que hará con
Uribe y Colombia?
Que pase usted un feliz día.
LQSomos. Arturo von Vacano. Febrero de 2008
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