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La Calle
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| Año IV / | |||||
| Tortura y malos tratos: ¿estado de derecho o de desecho?
Me encantaría que un día pudiera escribir un post que dijera “España está a la cabeza de la Unión Europea y del mundo en procedimientos democráticos” o “España lidera la ausencia de tortura y malos tratos en cárceles y comisarías”, o “el gobierno español, en su empeño de extender los derechos humanos por todo el territorio del Estado, a propuesto al legislativo la reforma de las leyes judiciales, penitenciarias y de procedimiento para limpiarlas de todos los contenidos antidemocráticos que tienen”, o “se han aprobado nuevas medidas para el acceso a los cuerpos de seguridad del estado y a la judicatura, de modo que se vea impedido de acceder a esos cuerpos toda persona que presente rasgos sádicos, racistas, xenófobos, etc.” o “se está llevando a cabo un amplio y profundo estudio que libere al cuerpo de leyes del Estado español de todo vestigio de leyes represivas y antidemocráticas…” Pero, tristemente, no puedo hacerlo. Nada de eso se ha hecho, se hace o se piensa hacer al parecer, Por el contrario, me cabe la tarea y el deber ciudadano de denunciar que la tortura y los malos tratos son cotidianos en nuestras cárceles y comisarías: “Barcelona. (EFE).- Catalunya sigue liderando una año más el número de denuncias presentadas en España por torturas, al concentrar 173 de las 720 quejas por malos tratos formalizadas en 2007, cuando los supuestos casos de abusos policiales por parte de los Mossos d'Esquadra crecieron un 132%.
Además de las razones que da Palma sobre los principales problemas respecto a torturas y malos tratos, a mí se me ocurren algunas más, cómo por ejemplo las rémoras del antiguo régimen en las leyes de nuestro sistema judicial en general, y en las personas encargadas de aplicarlas y de velar por su cumplimiento, lo que permite la existencia de leyes penales, penitenciarias y de procedimiento, poco o nada democráticas. El poco cuidado en el acceso de nuevos agentes en los cuerpos de seguridad del Estado, además de la permanencia en dichos cuerpos de seguridad y en la judicatura, de sujetos para los cuales, la democracia y los principios democráticos siguen estando ausentes de sus modos de proceder. Modos de proceder asentados en modelos de sadismo, de racismo, de xenofobia y de absolutismo autoritario, injustificables y condenables en una democracia. Modos de proceder que se aprecian claramente al ver la saña con la que los cuerpos de seguridad del Estado golpean a las personas que, en las diversas manifestaciones ciudadanas, se manifiestan. Modos de proceder puestos en evidencia en las actuaciones de algunos sujetos de los cuerpos de seguridad del estado y en algunos jueces, que más parece que se tomen la justicia por la mano, tomando por guía sus retorcidos y adulterados pensamientos y sus ideologías, en lugar de las leyes. Modos de proceder anacrónicos que más parecen sacados de la Inquisición que de los fundamentos en los que debe basarse una democracia. Modos de proceder más propios de dictaduras, estados absolutistas, autocracias, etc. que no pueden tener cabida en un Estado de Derecho. Claro que, si el modelo de proceder democrático de nuestro país se inspira en el modelo estadounidense, todo puede explicarse, visto lo que sucede en ese país con Guantánamo y lo que no es Guantánamo… LQSomos. Hannah. Febrero de 2008 |