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La Calle
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| Año V. / | |||||
| 2 de Mayo 2008 ¿soberanía vaticana en España? “Una de las mayores dificultades para el desarrollo de la democracia en Europa, es la existencia de los arcana imperii con que se encuentran las nomenclaturas, las listas de candidatos hegemónicos en las elecciones democráticas” expresa Norberto Bóbbio en Tareas fundamentales de la Democracia. Traducido como “imperativos de Estado” por unos o Razones de Estado, por otros, constituyen parte del contenido que los Secretos Oficiales que los ganadores de las elecciones heredan y con los que tienen que contar en su acción de gobierno. La escalada verbal de algunos obispos en corral ajeno, el sistema democrático español, que desde el absolutismo orgánico de las normas y estructura de la iglesia católica, pretende dañar la arquitectura de los poderes del Estado Español, está siendo contestada por la ciudadanía española, vasca, catalana y gallega, evidenciando la carencia de entendimiento y comprensión de una iglesia non aggiornatta, frente al indiscutible avance producido en la secularización y las entendederas de la ciudadanía en la primera década del siglo XXI. La cúpula episcopal española, anima así la incubación de mentalidades para-nazis, mientras defiende a cualquier precio, en nuestro país, los imperativos de un Estado ajeno, El Vaticano, de Italia. Bajo el pretexto de una moral antigua, que no parte de la asunción de sus responsabilidades históricas en la represión franquista del siglo XX, esa pretendida moral es solo una carnavalesca máscara, bajo la que ocultar muchas cosas, como las sotanas. Entre ellas, la lucha por el poder cardenalicio y el solideo de Roma, entre la Teología de la Inmanencia, que interpreta con mano de hierro, sesgadamente, la Congregación de la Santa Fé, antes Inquisición, y la Congregación mayor de sacerdotes, diecinueve mil doscientos jesuitas y religiosos, que se mantienen fieles al Concilio Vaticano II, o Teología de la Liberación; lo que autodenominan la iglesia de los pobres. El compromiso histórico entre la iglesia de los pobres y los partidos y sindicatos de izquierdas, a cuya emancipación y bienestar aspiran ambos, podría ser uno de los pactos que han resultado mas útiles al progreso de las clases subalternas, que canta Raimon, objeto del humanismo racionalista de las citadas izquierdas. La firma de los cuatro acuerdos firmados entre Marcelino Oreja y el Estado Vaticano, 1979, en sustitución del pacto de sangre, Concordato, de 1953, entre Franco y el Cardenal Gomá, han sido renovados este año por los acuerdos del gobierno socialista de España, con el gobierno absolutista del Vaticano. Pero es un grave error mantener los privilegios económicos que los obispos del Vaticano obtuvieron a cambio de su participación en la represión franquista y el secreto de su existencia ante la opinión publica desde 1939. Además hoy en España existen decenas de religiones que se sienten agraviadas por ese incomprensible trato de favor. La contestación de la ciudadania por todos los medios es inequívoca: condena de los acuerdos con el Vaticano y petición de la Reforma del Concordato, como arcana imperii que es, como impedimento al desarrollo pleno de la democracia, que diría el politólogo italiano, Norberto Bóbbio En 2004 el gobierno del PSOE heredó el Concordato, como un arcana imperii, entre otros atavismos que han ido gestionando, como patatas calientes que se han ido pasando de las manos de unos gobiernos a otros y nadie resuelto. Así, los derechos a la universalización, a los republicanos también, de la Verdad, la Justicia y la Reparación históricas, vendría a ser otro arcana imperii, que Llamazares, De la Vega o Zapatero no han dudado en acometer con mucho pundonor. El Papado, desde Avignon primero o desde la romana colina Vaticana después, lleva rompiendo la enteridad, integridad de la Nación española, catalana, vasca o gallega así entendendida, como conjunto de ciudadanos, desde hace muchos siglos, Inquisición mediando. Creo que ambos imperativos están relacionados. Que los Obispos del Vaticano, tienen la obligación de cesar en su invasión del espacio político español, en el reconocimiento de sus responsabilidades en la represión franquista, en la debida universalización de su concepto de caritas, que deben ayudar a la gobernación de quien tan generosamente les ha tratado en los últimos acuerdos gobierno-conferencia episcopal y cesar de inmediato en su ataque constante a quienes más les ayudan, el gobierno de España, en nombre de la ciudadanía. Sin embargo, la praxis de los obispos del Vaticano, Italia, se despliega en el sentido contrario: es la confrontación, las ingerencias totalitarias, de interferencias constantes y ultramontanas a la tarea del gobierno. No es exagerado expresar que Ratzinger desde el Vaticano, no corrige sino que aumenta la beligerancia de sus obispos respecto al gobierno y que, por tanto, la soberanía en la acción del gobierno de España, está siendo atacada desde un estado absolutista de la colina Vaticana de Roma, Italia. ¿Soberanía vaticana en la España de 2008? Pero ¿que otra cosa es la Nación, sino el conjunto de los nacidos en un territorio? Al Partido Popular y a los obispos del Vaticano, se les llena la boca – en sus manifestaciones callejeras - de la palabra España (antes Sefarad, Al-Andalus, Hispania o Iberia) pero no son patriotas. El Presidente hoy de la nación española no es ni Ratzinger ni Rouco, ni Cañizares, ni Martinez Camino, , mucho menos esa reencarnación fallida del también valenciano, pápa Borjia, llamado García-Gasco, sino José Luís Rodríguez Zapatero. Tiene el apoyo y el afecto de millones de ciudadanos y un alto concepto de la Nación, como Gaspar Llamazares, como Maria Teresa Fernández de la Vega. Parece mentira tener que repetir lo evidente, pero el totalitarismo católico en nuestro país arrecia en los medios de comuniccion que han adquirido, en el sistema de salud, -eutanasia y aborto- en el educativo, haciendo peligrar la comprensión clara de la realidad y el vapuleo e injurias a que están sometidos sus representantes legítimos. Para Arturo Pérez-Reverte la sola cólera de un pueblo da constancia de la existencia de una Nación. No lo comparto. Para las filosofías materialistas, no puede haber Nación, si no hay un territorio acotado en unas coordenadas geográficas, con una economía interior y exterior que les permita sobrevivir a sus habitantes por sí mismos, con unas lenguas soberanas, con un sistema educativo y unas culturas que hagan desembocar a sus habitantes en ciudadanía libre y emancipada de todas las dictaduras y tiranías del pasado. Nada de eso hay en el Estado Vaticano, aunque quizá sí la cólera El desarrollo de aquellas funciones viene siendo la tarea de las izquierdas de nuestro país: hacer ciudadanos de los súbditos de ayer, desde la firma de una Constitución en 1978, que los obispos que hoy recomiendan el voto al PP, quisieran ver sustituida por el Derecho Canónico y los Catecismos que les son propios. Bicentenario del 2 de Mayo Las estratagemas ilegítimas de los monseñores en el ámbito de la política gubernamental y los tres poderes del Estado de Derecho han llegado hasta las injurias al Jefe del Estado. Los hilos – los políticos y magistrados del PP - con que han pretendido tejer esa paralización del Estado, desenmascarados. Llegará el bicentenario del 2 de Mayo de 1808 este año, en clave de celebraciones, pero los vientos de la Historia de España, las Elecciones del 9 de Marzo, irán poniendo, pacíficamente, a cada uno en su sitio, voto a voto. LQSomos. Elisa Serna. Febrero de 2008 |