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Año V. /

Ateos en Brasil

Creo oportuno comentar un algo sobre el ateísmo en Brasil. Particularmente no lo conozco directamente ni afondo, pero sí un algo por medio de unos mínimos amigos, pues como es sabido no puedes manifestar tus ideas progresistas por mucha libertad y democracia que digan existe. Así pues uno de estos amigos me ha ayudado a escribir este artículo para dar a conocer un algo de la situación.

Según estimaciones cerca de un 10% de los ciudadanos de países del primer mundo se declaran ateos. Pero con toda seguridad el número de esos libre pensadores debe ser mucho mayor. Lo que ocurre es que existe un preconcepto muy fuerte aún e injustificable contra los ateístas. Se supone que en Brasil, en ambientes de mayor nivel cultural, el porcentaje sea el mismo. Sin embargo, es aquí donde la iglesia católica aún goza de tremendo poder y prestigio, por lo que es más difícil para cualquier persona declararse atea.

Mismo que por ley la iglesia esté separada del Estado (igual que ocurre en España), en Brasil órganos públicos son inaugurados con misas y bendecidos por el obispo o cardenal de turno. En la ciudad de Belo Horizonte, el palacio cardenalicio queda al lado del palacio de Gobierno, por lo que es muy significativo… En éste país en el papel moneda existe la inscripción “Dios sea alabado”. Eso sin olvidar que en edificios públicos, privados, bancos, tiendas pequeñas o supermercados encontramos en la pared o sitio estratégico un crucifijo o imagen de la patrona o algún que otro santo venerado. Todo esto son resquicios de la edad media debido a la colonización por parte de los también archí católicos portugueses como lo españoles en el resto del continente.

Creemos que los ateos de los países primer mundistas son más explícitos y con mayor libertad para expresarse sin que te miren como a un bicho raro… En Internet, por ejemplo existen docenas de páginas ateístas. En Brasil son muchas menos. En la TV tenemos innumeros programas católicos y evangelistas y otras ramas de esas mismas confesiones cristianas, pero ningún programa de temas ateístas.

Los programas de ciencias, que son los mínimos y hasta en horarios absurdos, en el fondo son todos ateístas, pues resulta que ellos no trabajan con las hipótesis de posibles existencias de determinados dioses y similares. Ocurre, aunque no con frecuencia ni sueltan las campanas al vuelo, que hoy día muchos curas ya no defienden con ahínco la totalidad del creacionismo bíblico, historias esas que no valen ni para libros infantiles, por sus grandes poderes destructivos e violentos.

Mi amigo insiste que el preconcepto contra el ateísmo es más fuerte de lo que parece. Él escribió hace tiempo un libro sobre el tema, sin embargo, en varias librerías fue retirado de las estanterías por lo tanto fuera del alcance de los interesados. Lo intentó divulgar por una TV local, pero al informar el contenido de las ideas “ateístas”, fue vetado y tratado como si fuese un leproso.

Él insiste en que las personas ateas que conoce son las que más obedecen los rigurosos códigos de la moral ciudadana. En cambio entre las personas menos éticas que llega a conocer, muchas son beatos y meapilas.

Las ganancias de las sectas evangélicas por parte del obligado diezmo, son fabulosas. Ellos hasta tienen ventanillas para recibir los dineros, lo mismo que en los súper mercados o por transferencias bancarias. Los pastores del protestantismo garantizan que quienes no paguen el correspondiente diezmo, ¡tendrá su vida arruinada por el demonio! Es el típico abuso implantado en las personas de buena fe e inocencia por falta de las mínimas culturas naturales de la vida. Aún más, los pastores por norma exigen de sus “borregos” el diezmo de todo el dinero que el creyente pueda ganar. Por ejemplo, si recibe alguna herencia, vende un coche o casa, etc., tienes que contribuir con el diezmo correspondiente, hasta el punto de que los pastores piden los papeles de las transacciones, para así tener la seguridad de que “Dios” no ha sido engañado. Esos vividores de la Biblia y Evangelios, tienen el desplante de afirmar: “Quienes no pagan el diezmo están robando a Dios”. Por otro lado en España, como todos sabemos, el clero católico los dineros lo reciben directamente sin llegar ha estos menesteres, que se sepa…

En realidad muchos miran a los ateos como la propia reencarnación del demonio. Ellos, dentro de sus ciegas fe no ven que los ateos somos personas que no creemos en las fantasías de un Dios o dioses, por lo que tenemos unas actitudes muy sensatas, a pesar de que miles de religiones predican la existencia de un ser superior denominado Dios. Él, ellos, jamás fueron visto ni tenido una presencia física y natural en la historia de la Humanidad comprobada, puede que iluminados, de bajísima credulidad…, pero eso no son pruebas contundentes. Además, resulta que cada creyente tiene unas imágenes y conceptos muy diferentes de sus propios dioses.

La historia nos enseña y por lo tanto lo confirma, que siempre que alguna religión asume el poder, ella se transforma en una teocracia y comete las mayores barbaries, aún terminando por aliarse al poder político, con lo cual las hace omnipotentes… Los ejemplos son interminables y conocidos, como las cruzadas, la masacre de los albigenses, hugonotes, inquisición, etc. También cometieron muchas atrocidades los protestantes, auque puede que no son tan conocidas como sus homólogos católicos, posiblemente debido al menos tiempo que ostentan el poder. Aún mencionar las guerras santas y toda clase de terrorismo islámico, los conflictos religiosos de Irlanda, en Kosovo, Paquistaní, India, suicidios colectivos, etc.

Las conclusiones son obvias, el sinónimo religión inspira más odio que amor, a pesar de las propagandas (en occidente) del supuesto personaje de Jesucristo, que por otro lado desde aquel dudoso nacimiento hasta la actualidad ha sido siempre un reguero de sangre.

Por los tanto, solamente los científicos, que en su mayoría son ateos, aunque no todos lo pueden demostrar, llegan a contribuir para el progreso de la Humanidad y dentro de lo posible, (pues muchas veces no se lo permiten), la felicidad de las personas, sean estas ateas o creyentes.

Símbolos religiosos en organismos públicos

Esta batalla, como viene ocurriendo en España es común en los países del todo el mundo, pero principalmente en los sudamericanos por haber sido “civilizados por el catolicismo”, tanto por parte de portugueses como de españoles. Veamos en algo relacionado con Brasil ya que el aquí mi amigo se ha ofrecido gustosamente a poner en conocimiento la situación.

Los símbolos religiosos no deben ser exhibidos en los espacios públicos. En Brasil consta, en teoría y en la legislación la separación religión-Estado y público privado. Toda la sociedad y los representantes elegidos por el pueblo deben entender que hay incompatibilidad entre la propiedad pública y las preferencias particulares de la fe.

La cruz, imágenes de todo tipo y estampas, la media luna, la estrella de David y otros, representan historias, creencias, conceptos… Los símbolos religiosos siempre tienen un objetivo. No son innocuos. Ellos expresan algo que solamente algunas, o muchas personas los consideran de valor. No existe una determinación religiosa universal que represente a la totalidad de la Humanidad. En Brasil se entiende el significado y la fuerza de los símbolos. Es por eso que la ley brasileña castiga el uso propagandístico de símbolos nazis, que representan acciones contrarias a la convivencia entre personas diferentes y recuerdan unos hechos históricos de tragedias provocadas contra millones de inocentes. Más aún, Brasil se encuentra en una constante y permanente confusión entre el espacio público y el privado, al exhibir símbolos religiosos en asambleas legislativas, cámaras municipales y en otros muchos espacios públicos como tiendas, bancos, etc.

Los organismos públicos son unas entidades que ejercen funciones de carácter social, político, administrativo en nombre del estado. Y como dato a tener presente, pagados con los impuestos de todos los ciudadanos y con la obligación de estar disponibles para prestar servicios a todos sin excepción. La separación en la(s) RELIGIÓN(ES) – sistema éste particular escogido libremente por grupos de personas – y el ESTADO – sistema universal y obligatorio para todos los que viven dentro de un determinado territorio – es esencial en el moderno estado de derecho. Los espacios públicos pertenecen a todos y deben ser usados dentro de las reglas de convivencia y respeto que valen para todos.

Los símbolos religiosos son éstos particulares y de un determinado grupo de personas, por lo que deben ocupar un espacio privado. Cada religión tiene derecho a manifestarse y hacer sus manifestaciones y homenajes en espacios privados y de su propiedad. Los espacios públicos pueden ser usados circunstancialmente para procesiones y eventos transitorios y por tiempo limitado.

La exhibición de símbolos religiosos en lugares públicos, a empezar por los administrativos e inclusive en lugares de masiva concurrencia, atentan contra los derechos de los individuos pertenecientes a los grupos no representativos.

Exhibir, como así sucede, en las asambleas legislativas, tribunales y otros muchos espacios públicos semejantes, símbolos e imágenes religiosas, es una trasgresión al principio de separación religión-Estado. Esto no debería ocurrir en organismos públicos del Estado y los Ayuntamientos. Los ayuntamientos de las comunidades no deben, no tienen derecho a colocar en plazas públicas un monumento de cualquier religión, ni dentro de los propios organismos que prestan servicios en nombre de los tres poderes del Estado. Brasil no posee religión oficial. Inclusive el carácter mayoritario de una religión no autoriza a imponer sus símbolos. Hacer uso de ellos es menospreciar una parte importante de la población.

En la actualidad hay un gran error por parte de las autoridades públicas, e igualmente por los representantes de aquellas religiones que invaden espacios públicos y desconocen la diversidad cultural brasileña. El Brasil es de todo, por lo menos eso es lo que dicen; afro-brasileño, ateos, cristianos, musulmanes, judíos, etc. Transformarlos en iguales y más aún sobre este tema, eso no es democrático; todo lo contrario, se debe dar espacio para la libre convivencia. La verdadera democracia no es la imposición de la mayoría sobre la minoría y sí el respeto por ellas. Es común que los candidatos a cargos electivos violan los derechos constitucionales de los diferentes grupos cuando, posterior a su elección, imponen representaciones religiosas específicas, principalmente los relacionados con el catolicismo-protestantismo.

El uso de imágenes religiosas, tan frecuente en espacios públicos, son ofensivas para los miembros de otras confesiones, lo mismo que para aquellos que defienden posiciones no religiosas o ateístas. El país es de todos, (es lo que dicen), no importa la fe, no importa si se va a favor o en contra. Retirar los símbolos religiosos de los espacios públicos contribuirá mejor a la convivencia ciudadana. Demostrar respecto, no apenas tolerancia a los derechos de las minorías, tanto para aquellos que creen en las diversa religiones como para los que no creen en nada.

LQS – Ludigero Borges – Zerimar Ilosit – Enero de 2007