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La Calle
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| Año V. / | |||||
| A vueltas con el respeto de los derechos humanos en España
El 10 de diciembre fue el día de los derechos humanos. Y el jueves pasado fue el día del agua. Dirán que a buenas horas mangas verdes, pero ya saben, soy española y me desayuno tarde… En fin, sigo, parece que cada día es el día de algo, y si convenimos en que estos días “de” existen para recordarnos que algo va mal, que algo no funciona como debiera en nuestras sociedades, tenemos trescientos sesenta y cinco disfunciones –eso por lo menos- diferentes, aunque lo mismo daría decir que tenemos una única disfunción, a saber, la de pisotear constantemente la declaración de derechos que se hizo después de la segunda guerra mundial. Una sola disfunción pero bien gorda, por lo que cabe concluir que no somos ni tan evolucionados, ni tan estupendos como pensamos. La vez pasada la protesta se centró en China -por cierto que Bush ha borrado a China de la lista de países en los que no se respetan los derechos humanos, a mí me gustaría saber cuando Bush va a incluir su propio país en esa lista- y es cierto que en cuanto a derechos humanos no están muy allá los chinos, pero ¿y nosotros? ¿Cuán allá estamos nosotros, exquisitos occidentales españoles, en derechos humanos? Sin pensarlo mucho, aquí mismo, en nuestro país, se me ocurren trece “disfunciones” que representan una buena patada a los derechos humanos: Tortura: porque en nuestras cárceles y comisarías se sigue torturando. Pobreza, marginación y hambre: suena duro pero es real, absolutamente real, y si no lo creen dense una vuelta por sus ciudades y podrán ver esas bolsas de sin techo, desamparados, etc. O visiten los albergues y hogares de beneficencia a la hora de cenar o de comer… Racismo y xenofobia: este año, sin ir más lejos hemos tenido buena muestra de ello, tanto por manifestaciones habidas de partidos de extrema derecha como por algunas medidas que programas de formaciones políticas presentaban en torno a la inmigración. Machismo, sexismo y sus derivados, incluida la violencia de género: ¿Cuántas mujeres maltratadas hay? ¿Cuántas mujeres han sido asesinadas por sus parejas varones? ¿A cuántos Gays y lesbianas han vituperado? Derecho a la salud y a la asistencia sanitaria: ¿Hablamos de las listas de espera? ¿Hablamos del número de personas que en las consultas de la seguridad social tiene que ver un médico por minuto? ¿Hablamos de los intentos por privatizar la sanidad pública que algunas formaciones políticas tienen? Tráfico de menores, de mujeres, etc: ¿Hablamos de la doble moral y de la hipocresía con la que se aborda la prostitución? ¿Hablamos de los antros ilegales y clandestinos de prostitución infantil? Tráfico de drogas: ¿Hablamos del narcotráfico y del modo con el que “respetables” personas de nuestro entorno se enriquecen gracias al narcotráfico? Tráfico de armas: ¿Hablamos de la venta de armas a países empobrecidos y con conflictos bélicos, efectuadas por nuestro país? Corrupción política: ¿Hablamos de la partidocracia? ¿Hablamos de la demagogia? ¿Hablamos del interés en mantener una Ley Electoral injusta cuyo resultado da un Parlamento y Senado deslegitimado en cuanto a la relación votos/escaños, y formaciones políticas borradas del mapa por ley? ¿Hablamos de la participación de nuestras fuerzas armadas en Afganistán? ¿Hablamos de leyes hechas a medida? Derecho a un trabajo digno y a la seguridad en el trabajo, derecho a no ser esclavo y a no ser explotado: ¿Hablamos de la precariedad laboral y de los contratos basura? ¿Hablamos de esas agencias temporales de trabajo que se quedan con la mitad del salario del trabajador viviendo a su costa? ¿Hablamos de la siniestralidad laboral? ¿Hablamos de la hipocresía con la que se trata a la inmigración, con cientos de miles de inmigrantes que trabajan “ilegalmente” con salarios irrisorios y maltratados? Derecho a una justicia independiente, eficaz, rápida y –valga la redundancia- justa: Pongamos que hablamos de Madrid… O de Murcia… O de cualquier rincón de España en la que un Tribunal confunda su ideología, sus intereses y sus creencias con la aplicación de la ley, y hay más de uno. Puede ser que piensen que soy una extremista, sensacionalista y que en nuestro país “los derechos van bien” y que esta lista no es más que un retorcimiento mío; puede ser que sea así, pero les diría que no confundan la cantidad con la cualidad, y que el hecho de que en este país los derechos se pisen “un poquito”, no implica que en este país los derechos humanos se respeten. Y lo dejo aquí, que si me extiendo más se aburren porque no les gusta “leer... ladrillos…” LQSomos. Hannah. Marzo de 2008 |