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La Calle
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| Año V. / | |||||
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Bailando con la moral Hace dos años, en las fiestas patronales del pequeño pueblo donde nací, se anunciaba como espectáculo principal un show erótico, con "striptis" integral, a cargo de un grupo de bailarines y músicos. Para contar con el menor numero de menores posibles, tal revelación estaba anunciada pasadas las doce campanadas en primer pase y pasadas las tres de la madrugada en segunda versión. Después de la cena, en el entoldado preparado para el festejo pueblerino, todas las niñas/os presentes empezaron a hacer acopio de sillas para montar un palco en primeras filas de la plaza, donde se levantaba el escenario y tocaba la orquesta de baile. Los que daban sus primeros pasos seguían a los más mayores que llegaron a montar un amplio y sentado patio de butacas, dos horas antes del anunciado desnudo. El regocijo de los adultos era sonoro viendo como los pequeños no querían perderse el cuerpo erguido del "eslabón perdido" convertido en homo erectus y pensante. Llego la hora del evento y los sexys bailarines no veían tiempo de salir esperando que el público infantil se fuera a la cama, lugar común que les correspondía a tan altas horas de la noche. Los eróticos artistas, asistían sorprendidos a ver como los padres y demás familia en vez de riñas y mandatos a casa, se ponían al lado de los hijos solicitando que comenzara de una vez el espectáculo "erótico festivo". El erosionado varón gimnástico acompañado de su trouppe, miraba con estupor y rubor a los pequeños y parecía no estar por la labor de danzar quitándose trapos ante tan "menudo público". La espera se hacia larga y los aplausos y vítores de aquellos insensatos que parecían no entender los múltiples rombos del baile, le sacaban los colores. Así que con un retraso considerable y un gesto de "haya los otros", decidió coger el toro por los cuernos y se lanzo al ruedo de niños, adolescentes, jóvenes y adultos de toda pieza que habían perdido la cabeza. Empezó arriba en el escenario y termino abajo mezclado, haciéndose desabrochar corbatas, cremalleras y demás cerrojos, por los tiernos infantes y púberes que reían, gritaban, aplaudían y bailaban al calor de la música. El segundo pase fue mas de lo mismo, los más pequeños dormitaban en sus carritos y los que aguantaron disfrutaron del "arte amatorio" que proponían los danzarines ya desinhibidos de tanto sofoco. No fue obsceno, ni pervertido,
ni inmoral, ni pecado. Por cierto, adosada al escenario
estaba la minúscula capilla de "los santos", que a
la luz de la luna mantenía las puertas abiertas y encendidas
las velas, bailando en laicidad. "Resulta interesante escuchar como el mundo se enzarza en discusiones y disputas, como usa la agitación y propaganda, como amenaza, se inventa hechos y miente, como intenta convencer de que la razón solo asiste a uno (u otro) bando, que se niega a escuchar al bando contrario. La atención del mundo entero se centra ahora en El mundo contempla el gran espectáculo de lucha y muerte, cosas que le resultan difíciles de imaginar porque la imagen de la guerra es intransferible. No se puede transmitir ni con la pluma ni con la voz ni con la cámara. La guerra es una realidad solo para aquellos que están apresados en su interior, sangriento, sucio y repugnante." (Ryszard Kapuscinsky "Un día más con vida") Turón Valle |