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La Calle
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| Año V. / | |||||
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Ciegos y vasallos Soy poco patriótica en general, me gusta haber nacido donde nací y vivir en este país del que a veces me siento orgullosa y otras no tanto, pero no exalto los símbolos patrios que no son más que símbolos al fin y al cabo. Sin embargo cuando hay un acontecimiento deportivo me gusta vivirlo y siempre me pongo del lado español, desde hace muchos años lo que más me apasiona es el tenis, pero la semana pasada gracias a la difusión mediática no pude evitar ver la final de la copa de la UEFA, estuvo bien verlos ganar. Durante todo ese día tanto la televisión como la radio estuvieron atentas a los miles de desplazamientos de aficionados sevillistas a Holanda, algunos llegaban tarde por los retrasos de los vuelos, otros iban en autobús, un paseito, para seguir a su equipo en un futuro incierto, como siempre, no se sabe si ganarán o perderán pero los aficionados quieren verlo cueste lo que cueste. Se sucedían los tópicos como “la fiesta del fútbol”, “el ambiente incomparable”, “para hacer historia”, “esto no se puede explicar con palabras” y otros tantos. Cuando acabó el partido yo permanecí frente al televisor, supongo que me gusta ver a la gente disfrutar sus triunfos, es agradable. Empezó a molestarme el reportero que a pie de campo abordaba a los jugadores en pleno éxtasis ganador que lo que menos les apetecía era hacer declaraciones, los agarraba del brazo, les cortaba el paso, en definitiva, les obligaba a responder una y otra pregunta de lo más evidente: ¿cómo te has sentido cuando han pitado el final del partido? Eres el protagonista de este triunfo ¿a quién se lo dedicas?, Ha costado llegar hasta aquí ¿qué sientes en este momento? Preguntas y comentarios de lo más absurdo que impedían a los jugadores completar su vuelta triunfal en el campo. Entre imágenes de los ingleses derrotados, los sevillistas en las gradas cantando, aplaudiendo, celebrando, los jugadores del Sevilla haciendo toda clase de gestos mostrando su felicidad, apareció el príncipe con su esposa, el reportero que antes me había molestado agarró al príncipe del brazo para hacerle unas preguntas pero antes de preguntarle nada, le pidió disculpas por haberle sujetado el brazo. Este detalle que sin duda a todo el mundo le pareció insignificante o que ni siquiera percibieron, a mí me asqueó. Los protagonistas del partido fueron en primer lugar los jugadores y el entrenador y en segundo lugar los aficionados, no entiendo lo importante que era hacerle una entrevista en el campo de fútbol a esta persona que ni pasó horas y horas en un autobús, ni se preocupó del retraso de su vuelo, ni tuvo que pedir permiso en el trabajo, ni un crédito que le acompañará unos años para poder pagarse el viaje, ni entrenó sin descanso, ni estuvo jugando más de noventa minutos sin parar de correr ¿qué importancia tienen sus declaraciones por otra parte estúpidas? Pero lo que más me llamó la atención es que el entrevistador a ningún futbolista le pidió disculpas por agarrarle el brazo ni por cortarle el paso para que contestara a sus preguntas ¿qué diferencia hay entre unos y otro? Me parece una desfachatez que constantemente se hable de la igualdad de las personas, de los mismos derechos y deberes, de la soberanía del pueblo, aspectos tan serios que existiendo la monarquía en España no sé cómo se atreven ciertas personas a mencionar, es la incoherencia de base, la constitución inconstitucional. Dado que mi pequeña apreciación no fue entendida por los que me rodean y probablemente no lo será por muchos otros que me dirán lo de siempre, que me gusta rizar el rizo que mis pensamientos son tonterías, que me gusta buscar tres pies al gato, para todos ellos un consejo: lean cualquiera de los artículos del escritor Jaume D'Urgell que podéis encontrar en www.contralamonarquia.es si aún seguís pensado que mis apreciaciones son zarandajas es porque os gusta ser vasallos y habrá que respetar vuestros pensamientos, para el resto, espero que además de comprender que conservamos la esencia de la dictadura franquista os adhiráis al manifiesto contra la monarquía que figura en la misma página www.contralamonarquia.es/manifiesto.html , quizás algún día podamos abrir los ojos a quienes no quieren ver y podamos tener una República fuerte, una país con sentido lógico para ser realmente libres. LQS Aixaferra. Mayo 2006 |