| Debates programáticos, cuestión social y precariedad laboral
Parece que en el debate programático previo a las próximas elecciones generales, el PSOE dará un papel estelar a los temas sociales, incluyendo la preocupación por la precariedad laboral. De entrada es una buena noticia. Pero servirá de bien poco si al final todo queda en grandes enunciados y propuestas llamativas sin poner encima de la mesa los medios concretos para modificar a fondo la situación actual.
Las derechas neoliberales.
Las derechas también muestran interés por estos temas: Los abordan celebrando grandes convenciones y dejando caer alguna sugerencia de vez en cuando. Ahora bien, su planteamiento de fondo se claro: apuntalar el reparto de la riqueza actual, e incluso doblegarlo más todavía con menoscabo de los asalariados. Consideran, en todo caso, que las mejoras sociales llegarán de la mano del crecimiento económico.
Adicionalmente, los partidos de derechas incorporarán algunas medidas relacionadas con la flexiseguridad que ahora teoriza la Comisión Europea para así debilitar todavía más la norma laboral. El varapalo sobre la ocupación de calidad que esto supondría, la intentarían atenuar ofreciendo ciertas garantías para la protección social de los desempleados.
El social-liberalismo del PSOE.
La mayor parte de las políticas que viene aplicando y proponiendo el PSOE no se aleja de estos postulados de la derecha. Buscan, únicamente, conciliar el actual reparto de rentas y la mejora puntual de las políticas sociales. El ejemplo tipo de todo esto lo tenemos con las políticas de cheques hecha pública últimamente. De hecho, estas políticas suponen -entre otras cosas- aceptar que se debe convivir con una zona de bajos salarios compensados por el Estado. Este planteamiento, como ya vimos en las elecciones autonómicas, la derecha lo comparte.
Por otra parte, parece que el PSOE tiene voluntad de esquivar la intransigencia patronal. Su intento descansa sobre la ilusión que la astucia técnica pueda superar los enfrentamientos entre intereses sociales encontrados.
Es necesario, por lo tanto, dejar claro desde el comienzo, que no se pueden obtener resultados duraderos en los objetivos sociales, sin cuestionar a fondo la actual repartición de las rentas. También nos hace falta, como explicaré más adelante, superar las lagunas presentes en el derecho laboral.
Algunas medidas concretas.
Una mejora de las rentas del trabajo, podría venir a través de una subida notable de los salarios, ensanchando e incrementando las prestaciones sociales y creando más ocupación pública. La otra herramienta se encuentra en las políticas fiscales que deberán grabar con más fuerza las rentas altas. Justo lo contrario de lo que se ha hecho últimamente.
En relación a las lagunas del derecho laboral, hay modificaciones que no pueden esperar:
En primer lugar, un nuevo redactado del artículo 15 del Estatuto de los trabajadores dando paso a dos únicas modalidades de contratación:
· El contrato indefinido, concebido como forma normal de la relación labora y
· el contrato eventual, utilizable sólo para aquellas situaciones en las cuales el trabajo es de carácter transitorio y puntual.
En segundo lugar, una nueva formulación de las causas del despido. La vía del despido improcedente está siendo utilizada por la patronal como uno de los medios más potentes de precarización del trabajo. ¡Debería abolirse! Resulta evidente que hay situaciones justificadas en las cuales no existe otro remedio que la extinción de la relación laboral: los despidos por causas objetivas debe quedar acotado a estos supuestos.
En tercer lugar, una adecuación de las competencias y garantías de los representantes de los asalariados a las nuevas realidades económicas y productivas. Se trata de que puedan disponer de derechos democráticos que les permitan participar en las elecciones estratégicas de producción y de inversión (naturaleza, localización...) para poder garantizar que se contemplen las consecuencias que estas decisiones pueden tener sobre las condiciones laborales de los asalariados y sobre el medio natural.
Un programa electoral entendido como plan de acción.
En las últimas elecciones generales, el PSOE aparentó ser la mejor herramienta para parar a la derecha. Ahora de nuevo se quiere presentar como un mal menor y como el campeón de las políticas sociales. Para romper este ciclo, la izquierda alternativa debe dotarse de un buen programa claramente diferenciado tanto del neo-liberalismo duro como del azucarado. Ahora bien, con esto no basta: a la vez debe convencer de que este programa es necesario y se puede aplicar.
LQSomos. Antoni Puig Solé. Octubre de 2007
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