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La Calle
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| Año V. / | |||||
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Desilusionados Veamos lo que los ateos y libres pensadores cuestionamos y creemos que cuestionamos con razones suficientes siempre dentro del concepto humano que como sapiens lo desenvolvemos. Conviene insistir y todas las veces que sean necesarias, que nunca ha habido una prueba contundente de la posible existencia del personaje Jesucristo en tiempos de Pilatos; sin embargo sí de dinosaurios, antropopitecos, faraones y un largo etc., que conocemos o que pueden ser buscados en las enciclopedias. La verdad clara y contundente es que la historia que la iglesia católica creó y difundió (para sus propios intereses), no concuerdan con la arqueología y con nada que pruebe la existencia del aludido Jesús en ese periodo. Crestos, Krishna, Orus y muchos otros personajes cuyas teorías y características mitológicas son iguales o parecidas con el Cristo creado posteriormente por la muy católica curia romana. Es pues que deben ser estudiados y comparados para que las personas no cultiven algo sin tener unos verdaderos fundamentos históricos. No se puede borrar de un plumazo las historias que ocurrieron hace miles de años antes, mismo anteriormente a la existencia del pueblo semita de donde “nació” Jehová y posteriormente “su hijo” Jesús.
Resulta evidente, lo que ocurre es que la gran mayoría, por no decir casi todas, las personas creyentes no conocen la historia y hechos, por lo que creen ciegamente, o sea, con fe, en determinadas mentiras que como una bola de nieve van contando y engrandándose desde hace esos precisos dos milenios. Este ser llamado Jesucristo puede que haya existido, pero ni de cerca el que el cristianismo-catolicismo llama hijo del dios judío Jehová. Éste, ni tú ni nadie ha conseguido, ni lo va a conseguir, una prueba contundente y material de que hubiera existido.
Entonces creemos conveniente e interesante “buscarlo” por otros medios. El mundo actual, con sus ciencias, historiadores, arqueólogos, etc., han escrito mucho y continúan haciéndolo al respecto (nosotros somos un ejemplo más), unánimemente confirman que Jesús no existió definitivamente en tiempos de Pilatos, conforme narra la historia religiosa de los evangelios cristianos. Aunque según versiones divulgadas recientemente por el dictador del Vaticano, solamente el catolicismo fue “fundado” por ese manipulado personaje de Jesús, los otros cristianos no constan en ese redil. Viene a colación que unas declaraciones como esas no hace mucho tiempo equivalían a una declaración de guerras-religiosas, esperemos que ahora no ocurra lo mismo, aunque si lo miramos bien esos conflictos bélicos no han cesado nunca política e religiosamente…
Lo que nadie explica, sean estos de cualesquiera de las ramas cristianas, que mucho antes de la supuesta aparición de Jesús, ese mismo que inventó en su momento el cristianismo católico, ya existían judíos cristianos (creyentes en Cresto) llamados asenios. Pero ocurre que si hoy en los medios audiovisuales, a empezar por la TV por ser la que más impacto tiene con sus programas como esos de cara al público, etc., pusieran sobre la mesa estas cuestiones basadas en hechos y no en dogmas, todas las religiones se derrumbarían como castillos de naipes. Empezando por la Torá-Biblia-Evangelios, pues contienen tantos absurdos y mentiras contradictorias que vale la pena pesquisar a fondo para salir y exponer las dudas. Las respuestas están, sino todas, puede que la mayor parte en la mitología egipcia. Ahí, escritos en papiros y repartidos por gran parte por los museos del mundo para que cualquiera los pueda estudiar si conoce esa antigua lengua o entonces las correspondientes traducciones; en las paredes de los interiores de las pirámides y en diversas pistas de la verdadera historia que comenzó hace como más de 10 mil años y no los últimos casi 6 mil en que según los hebreos fue creada la Tierra y dando a entender que todo lo descubrieron ellos. Todo son mentiras, no descubrieron nada, ni siquiera su propia historia fue contada fielmente, si así fuese, no habría tantas contradicciones. De cualquier manera, separar las verdades de las mentiras, vale la pena estudiarla y aprovechar lo que tiene sentido práctico. Los ateos y personas de culturas no asociada a alguna religión son discriminadas aún en la actualidad como viene ocurriendo en algunas sociedades, pero deseamos que eso no sea un desmérito, apenas una controversia de ideas. Ellos tienen sus conceptos, nosotros los nuestros y por eso discutimos, mostrándoles a esas pobres gentes no tan ignorante como lo puedan parecer, sus propias incoherencias convidándolos a dialogar sobre sus propios absurdos. De vez en cuando aparecen los denominados cristianos Testigos de Jehová, tal para cual en relación con otras ramas del mismo cristianismo. Ellos predican diciendo: “Por que Dios ha hecho esto o aquello otro…”, le preguntamos: “Espere un momento; soy un poco ‘ignorante' en ese asunto. ¿De qué Dios estáis hablando?”. Ahí enumeran las estupideces que predican. Ellos intentan dar aquel librito antes de marcharse al comprobar que no hay nada que hacer con “estas ovejas descarriadas…” Por nuestra parte les entregamos un cuestionario, ya impreso, para que lo respondan y hasta la próxima semana. Por supuesto, nunca más han vuelto. Es así que debe de ser el “espíritu” del ateo, bueno, eso es una metáfora lingüística. La verdad es ser consciente de las razones, seguridad en los argumentos y bases totales en la verdad, para así en un debate poderlos derrumbar ya que en cada frase que pronuncian hay mentiras suficientes que contestarles. Veamos un algo de cómo proceden: Ellos: - Porqué Jesús… Nosotros: - ¡Un momento…! ¿Qué Jesús? ¡No conozco a ningún personaje llamado Jesús…! - ¿No conocen a Jesucristo? - Ya hemos escuchado hablar de un personaje con ese nombre, pero no le conocemos personalmente… ¿Nos lo puede presentar…? - ¡Jesús es nuestro salvador…! -¿Salvador de qué? ¡No estamos necesitados de ser salvados de nada…! - ¡Sus almas…! - ¿Qué almas…? ¡Nunca hemos visto eso! Nosotros no tenemos almas! - ¡Entonces sus pecados…! - ¿Qué pecados? ¿Qué es eso? Somos hombres libres y cumplidores de las leyes. ¡No debemos nada a nadie…! - ¿Ustedes no conocen a Dios? - ¡No…! ¿Y vosotros lo conocéis por casualidad? ¿Nos lo pueden demostrar con absoluta claridad y realidad de que él existe? - ¡Por supuesto…! ¿Ustedes no ven la vida al alrededor? ¡Las árboles, flores, animales, el propio hombre…! ¡Dios ha creado todo eso! - ¡Nada de eso, estáis engañando…! ¡Es imposible! ¡Todo pertenece a la inmutable naturaleza! ¡Ella es la única creadora…! ¡Nunca nadie ni nosotros hemos visto a un Dios por estas y otras latitudes del planeta creando nada…! Por supuesto, tanto los adeptos a las ramas protestantes como la vieja católica hablaran y te meterán en la cabeza filósofos griegos e romanos, profetas judíos, santos y santas, levitaciones, reencarnaciones, lengua griega, latina y aramea, libros sagrados, autores antiguos, todo esto y mucho más para derrumbarte y conseguir que te arrodilles ante sus pies.
Pero no debemos escucharles, estudiamos, hablamos de Darwin, Nietzsche, que precisamente él dijo: “Encuentro fascinante la estrategia de responder, cuando me preguntan si soy ateo, que quien me está preguntando es también un ateo con respecto a Zeus, Apolo, Amón-Ra, Mitra, Baal, Thor, etc. Simplemente, yo voy un dios más allá”. Ves ahí y les darás respuestas. Parece difícil, pero no lo es. No tengas reparos ni dudas, buscas en los anales de la historia fechas, nombres, hechos concretos. De esta manera el ateo no tiene porque estar cohibido, estamos amparados en la verdad suprema de la razón. ¡LA VERDAD! Siempre la verdad y nada más que la verdad. Necesitamos tener convicciones, ser fuertes y luchar por nuestros ideales. En este mundo traidor existe un poder antagónico muy fuerte y poderoso económicamente, esa es la industria de la religión. Pero nosotros podemos ser más fuertes. No tenemos que incomodarnos con los preconceptos de lo que dirán o te miraran. Ya hay personas que no han perdido a sus amigos por el hecho de ser éstos ateos o de la oposición.
El clero cristiano, esto por encontrarnos en occidente, caerán en sus propias trampas; ellos no se atreverán a enfrentarnos, pues estamos con la verdad y que hay que reconocer que culturalmente estamos más preparados no basándonos en dogmas, espíritus, etc. Como se viene observando ellos ya están desesperados, es solo ver lo que está ocurriendo, principalmente en los países en que ha predominado el catolicismo-protestantismo. Pierden la educación, provocan, se meten en las vidas particulares de los ciudadanos por lo que acaban en el alcantarillado sus teologías de “amor al prójimo…”. Nosotros tenemos la lógica; el buen censo; la verdad fluye naturalmente; no necesitamos inventar ni creas dogmas especializados en el arte de engañar a los pueblos. Ese ha venido siendo el concepto religioso desde hace milenios, el mismo que los ateos tienen que combatir, sin instrumentos inquisitoriales.
Es solamente pensar en lo que existe; en lo que es natural, real y conocido: el nacer, reproducir y morir, son las consecuencias y condiciones esénciales del planeta que hubo y aún hay para esa existencia. Después de la muerte, pues nos atenemos a lo que dijo Lavoisier: “En el mundo nada se cría, nada se pierde, todo se transforma”. Por eso animamos a hacer lo mismo: estudiar y defender la verdad. No somos más que nadie, pero nos sentimos nobles de la dignidad personal y hasta donde hemos llegado.
Existen religiones tan atrasadas por sus propios intereses y conceptos que da pena escucharlos el defender sus puntos dogmáticos. Ellos siempre citan la biblia y evangelios sin saber en realidad nada de sus verdaderas intenciones y contenidos, apenas repiten como loros aquello que les traen cuenta. Dicen lo que en los seminarios escucharon y obligaron a leer y saber de carrerillas, sin nunca haberse parado para reaccionar o confirmar lo que están predicando. Aquellos que se atrevieron a denunciar esas falsas, según la época, simplemente fueron excomulgados o llevados ante el santo tribunal de la inquisición, hoy ya no le he permitido cometer esos horrendo crímenes. Los que por desgracia hemos vivido entre ellos, los conocemos muy bien; vean pues que frase más absurda: “Porque Jesús derramó su sangre en la cruz para salvarnos…”. ¿Habéis pensado cuanta imbecilidad, sarcasmos y hasta terrorismo se encuentra en esta absurda frase? No existió ni existe el personaje de Jesús, no existió tal cruz para en ella ser asesinado; nadie está perdido ni condenado para ser salvado de nada.
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