| Dos notas breves
Diálogos de ciudad: EL ÚLTIMO ROJO Tengo un amigo en Comisiones Obreras, ya sabes las CCOO…
- ¿Y?
- Paga las cuotas, es contrario a que la patronal pague sindicalistas “liberados” y a que los sindicatos sean la correa de transmisión (vía subvenciones para la burocracia) de esa misma patronal, de la banca nacional e internacional, del Estado y de la Unión Europea del capital. Tampoco está de acuerdo en convocar huelgas de desgaste o de escaparate. Esta a favor de prepararlas concienzudamente, asegurar la solidaridad de la ciudadanía y contar con caja de resistencia. Pocas y a conciencia para conseguir ganar, no hacer el mico.
- ¡Joder, ese es un rojo! ¿No habían acabado con ellos el PSOE y el PCE?
- Pues parece que no; al menos queda este.
- ¡¡El último rojo!!
- ¡Chiiisssst! Calla, joder.
- ¿No lo han descubierto?
- Todavía no. Hace pintadas en los servicios del sindicato y manda notas anónimas por internet. La dirección confederal ha contratado a una agencia de detectives privados y a un par de seguratas para descubrirlo. La Brigada anti-terrorista ha tomado cartas en el asunto de manera muy discreta.
- Yo tengo otro amigo en UGT. Le pasó lo mismo.
- ¿Lo descubrieron?
- Apareció su cadáver en una playa. Corte de digestión dijeron.
- ¿Un accidente?
- ¡Hombre!, le cortaron la digestión de una cuchillada en las tripas, pero sí, se puede considerar un accidente, eso dijo el forense.
- ¿Un forense del PSOE?
- ¿Esta loco? acabo de comer...
Mileurismo y Estado Supongamos que uno gana 1400 euros al mes: ¿cuánto gana en realidad y cuánto se lleva el Estado para sus necesidades de video-vigilancia, mantenimiento de parásitos, políticos, policía, guardia civil, militares, y un etcétera tan largo que aburre a las vacas?
De esos 1400 le descuentan a uno, en función del IRPF, 260 y se queda con 1140. De ahí, la llamada In-Seguridad Social (la gran bicoca de los laboratorios y empresas farmaceúticas) se lleva 130, lo que nos deja los 1000 más o menos netos. Ahora bien, la empresa, también para la In-Seguridad Social ha de desembolsar, por esos 1400, 390 euros.
El Estado se embolsa, de un salario de 1400, entre una cosa y otra, 780 euros.
Cuando a un joven mileurista, en una manifestación, un policía le arrea una patada en el estómago, se la da con unas botas pagadas por el propio mileurista. Y a pesar de todo, también duele.
¡Ah! Y cuidado con pasarte de la hora en el aparcamiento: ¡lo pagarás caro, hijo de puta! LQS. Kevin Vázquez. Noviembre de 2006
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