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La Calle
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| Año V. / | |||||
| El Enredo Pseudo - Científico de un Cristiano Después de que los máximos exponentes del ateismo en el mundo de habla inglesa han adquirido notable popularidad por la validez científica de sus argumentaciones sobre la inexistencia de dioses (me refiero a Richard Dawkins, Christopher Hitchens, Sam Harris y Dan Dennett), el cristianismo conservador ha lanzado una criatura presuntamente científica y que lleva por nombre Denish D`Souza (ver Hitchens D`Souza debate, por Internet). Se trata de un teólogo hindú-estadounidense, descendiente de colonizadores portugueses, que considera ser virtuoso y con la bendición divina por la gracia de que sus ancestros llevaron el cristianismo a la India. Presume de ser un conocedor de la historia, pero pasa por alto toda la atrocidad humana iniciada por los portugueses, quienes fueron los primeros europeos en navegar alrededor del continente africano en busca de rutas comerciales alternas para llegar a la India. Eso representó el arranque del más deplorable negocio con seres humanos y posiblemente el mayor crimen contra la humanidad jamás reconocido y cuyas secuelas aún persisten. A este hindú con presunción de occidental se le olvida que fueron los compatriotas de sus ancestros los que dieron la pauta a los ingleses sobre la utilización de capataces hindúes para reprimir y controlar a los negros de las colonias de África. Bastaría decirle que puede mirar el grado de racismo contra los negros que se reproduce a diario en Brasil y todo ello bajo la bandera de una abominable fe cristiana. Parece desconocer que el diminuto reino de Portugal floreció y se enriqueció bajo la cobija del cristianismo no solo en sus colonias africanas, Brasil y otras del mundo gracias a la repugnante e inhumana explotación de hombres por medio del trabajo gratuito, sino que además acumuló miles de millones en recursos por medio de la criminal comercialización de esclavos negros. Y por si todo eso fuera poco, esos coterráneos de sus ancestros cristianos de Portugal desarrollaron la más atroz represión con miles y hasta millones de muertos para impedir que sus colonias africanas de Angola y Mozambique se liberaran de siglos de brutal opresión, y eso sucedió hace tan solo 4 décadas atrás. ¿Por qué entonces sus colonizadores brutales no pagaron su culpa a mis hermanos de raza? ¿Dónde quedó su renombrada moral cristiana? ¿Dónde está la supuesta compasión religiosa que tanto pregona? ¿Por qué no salió a relucir la humildad y dignidad humana que, según él, solo los cristianos pueden tener? De acuerdo con Dinesh, la moralidad no tiene condicionante genética sino que el hombre la adquiere solo por educación cristiana. Bajo este argumento hay que suponer que los chinos eran solo unos salvajes inmorales antes de la llegada de los cristianos. Esta rebatible idea acerca de que el cristianismo introdujo normas de convivencia (moral) al mundo carece de sustento tan solo con mencionar no solo a los chinos antes de la llegada de Marco Polo, sino también a los mayas, aztecas e incas, quienes ya poseían sus propias normas de conducta social civilizada (aunque no perfecta) mucho antes de la llegada de los españoles. Caso similar puede decirse de varias culturas africanas o bien del Japón cuya sociedad floreció (a pesar de sus deformaciones) hasta el siglo XIX sin la influencia ni el conocimiento occidental. Dado que él acepta que los cristianos cometieron algunos errores pero que su doctrina sigue siendo fuente de moral, ¿Qué diría entonces cuando el presidente Benito Juarez de México tuvo que expropiar a la iglesia de tantos bienes que había acaparado inmoralmente de los nativos y campesinos, con los cuales se había convertido en un poder económico estrangulador del país? Lejos de alguna comparación de igualdad entre Stalin e Hitler más bien hay que aceptar que fue precisamente el odio de Hitler a un sistema teísta lo que condujo a la segunda guerra mundial con el ataque criminal contra Rusia y la consecuente muerte de 20 millones de personas de esas latitudes en defensa de su patria. Ese solo hecho desacredita las acusaciones de Dinesh a pesar de las deformaciones del estalinismo cuyos asesinatos ni siquiera se aproximan a esa cifra de magnicidio tolerado en silencio por los jerarcas cristianos de entonces. Es más, Hitler desistió de invadir y tomar a la minúscula Gran Bretaña debido a que era una sociedad teísta con una monarquía vinculada no solo a la misma Alemania consanguíneamente, sino también al sionismo y permeada por una aristocracia supuestamente modelo de cristiandad. Su prioridad era liquidar la primera sociedad pretendidamente atea que se estaba formando por primera vez en la historia. Quería exterminar al ateismo en primera instancia y a cualquier costo. Peor todavía, los EUA y Gran Bretaña aceptaron aliarse con Rusia no porque realmente querían liquidar a Hitler, sino porque en el fondo sabían que era la única nación con la valentía y la capacidad de sacrificio necesaria para derrotar a ese sanguinario creyente cuya atrocidad antisemita fue poco comparado con su magnicidio contra la Rusia atea. A todo eso hay que agregar que el clero y todo individuo de fe se deleitan contemplando los privilegios y viven rezando por perpetuarlos en su propio beneficio. Por lo tanto, cuando se intentan abolir dichos privilegios los creyentes son los primeros que se oponen, alegando que es el resultado de la gracia de Dios. Incluso son capaces de levantarse en armas en cínica defensa del estado de cosas y en contra de un sistema que pretende implantar algo de justicia social. Eso es en la práctica, una declaración de guerra que además provoca un intervencionismo externo ilegítimo en defensa de la fe. Lo que no quiere mencionar Dinesh es que durante la Segunda Guerra mundial los creyentes de diferentes partes del mundo masacraban a sus conciudadanos en cantidades que superaron las de la inquisición española que él menciona. Es el caso de la guerra civil española liderada contra ese pueblo por el dictador Francisco Franco, es el caso de la lucha de liberación de la India liderada por su compatriota Gandhi. Además, fue precisamente la religión el argumento que condujo a la partición de la gran colonia, joya del imperio religioso británico en varias repúblicas (India, Pakistán, Bangladesh, Nepal) que todavía mantienen pelea silenciosa por discrepancias de la fe. Situaciones similares se dieron en África, y en América. Particularmente en América latina, hay que destacar la falta de conocimiento de la realidad histórica que posee Dinesh acerca de esta parte del continente. Vale la pena actualizarlo sobre las atrocidades cometidas por sus hermanos de la fe cristiana en esta parte del mundo durante y después de la Segunda Guerra Mundial. Resulta que inspirados por Hitler, Mussolini y Franco, los militares devotos al cristianismo como su doctrina y fuente de su moral y ética, optaron por someter a sus respectivos pueblos a férreas dictaduras represivas con resultados catastróficos en términos de muertes humanas que entre 1930 y 1980 pueden superar el millón de personas. Respecto a la situación de las castas en su natal India, Dinesh no entiende que es natural que la gente de la clase más baja de la sociedad acuda a la religión cristiana por la promesa de una vida mejor. Lo que no saben es que esa es tan solo una falsa promesa que jamás se cumplirá. Es precisamente lo negativo de la fe, el prometer lo que no se puede cumplir. Pero lo que es peor es la falta de capacidad de análisis de Dinesh respecto a la horrorosa injusticia social asociada a ese sistema clasista (de castas) de donde él proviene y que es la que empuja a la gente al cristianismo en un acto de desesperación. Es prácticamente la misma situación que se presenta en la empobrecida población negra de África, de América y en la población nativa del continente americano. Ellos representan el sector social de menores ingresos y paradójicamente también la de menor grado de escolaridad. Por eso son fácil presa de las irracionalidades religiosas o cristianas. Por eso también afirmo en mi libro titulado Mi Filosofía de Vida (ver lulu.com), que existe una relación inversa entre la educación y la creencia religiosa de las personas. Es obvio que cuando alguien se educa y se informa sobre bases científicas, su capacidad de razonamiento se incrementa y por lo mismo es menos propenso a ser manipulado con mitos e historietas dogmáticas. Así se explican los motivos por los cuales los estudiantes que asisten a universidades liberales tienden a ser más despiertos y más receptivos a los pensamientos objetivos y reales. Todo lo contrario de lo que plantea Dinesh. Por otra parte, y entrando someramente en el terreno de la ciencia, Dinesh pretende refutar a los evolucionistas e investigadores con argumentos seudo-científicos, al tratar de descartar la teoría del origen del universo por medio de la gran explosión ocurrida hace millones de años, diciendo que si ese es el caso, entonces quien provocó la gran explosión si no es su Dios. Lo que él no sabe ni entiende es que la materia y su energía poseen la capacidad a nivel molecular, atómico y subatómico para desencadenar reacciones por si solas sin la intervención de nadie. Más aún. La materia es eterna y antes de que pudiera existir una gran explosión tenía que existir la materia y su energía intrínseca (primera ley de la termodinámica). El universo está hecho de materia y nada en él puede tomar forma o sentido sin esta. Esto invalida toda su insensata retórica metafísica que insiste en hablar de la perfección del universo y la naturaleza. Las leyes del universo no son puestas por nadie como queriendo jugar al gato y al ratón como él afirma al decir que su Dios las puso para que el hombre las descubriera. Es la ciencia la que las descubre y las formula de manera razonable, reproducible o verificable. Y en eso no hay tal perfección y cualquier variación pequeña en ellas no necesariamente puede implicar el fin del mundo. Las leyes de la física nos dicen que la materia y el universo pueden sufrir variaciones en sus propiedades o parámetros, pero siempre tienden al equilibrio. Un caso podría ser que un asteroide llegue a golpear nuestro planeta tierra produciendo un ligero desequilibrio. Pero es muy probable que se reestablezca el equilibrio al cabo de algún tiempo. Esto rompe el mito de la perfección que los creyentes suelen acariciar. El cosmos y la naturaleza solo responden a leyes pero de ninguna manera puede hablarse de su perfección porque eso anularía por ejemplo la existencia de cometas o la erupción de volcanes. Hay que recordarle que no hay origen ni fin de la materia como tampoco hay origen ni fin de los números matemáticos como él mismo menciona y en eso no existe deidad creativa alguna que pueda probarse. En el terreno filosófico, Dinesh invoca a los más absurdos filósofos reaccionarios y teístas como Nietzche, Hume (por milagro no mencionó a Platón o a Kant) para decir que de la mente puede salir existencia, vida, materia y otros absurdos. Con ello quiere establecer la analogía entre las enfermedades humanas, muchas de las cuales pueden curarse a través de la mente. En cuanto a su argumento de que los grandes artistas, descubridores y científicos en su mayor parte han sido personas de fe y hasta sacerdotes en algunos casos (menciona a Kepler, Hume, Galileo, Newton, Da Vinci, Dante, Shakespeare, Rafael, Miguel Ángel y otros). Eso puede que sea cierto, más en ningún caso pudieron afirmar ni probar que Dios estuvo operando su cerebro ni sus manos durante la realización de sus descubrimientos. Es más, ni los chinos que descubrieron la pólvora, que es la precursora para los misiles con los que hoy son lanzadas las naves al espacio, ni los hindúes que desarrollaron la técnica de obtención del azúcar de la caña, o los indígenas mexicanos que desarrollaron la tortilla de maíz, creían en ese Dios. En otras palabras, su fe no fue nunca una condición indispensable para realizar sus obras. Y si así fuera el caso, de seguro no hubieran logrado concretar sus grandes obras y descubrimientos por temor a ese Dios. En el terreno biológico, es irrisorio lo que dice cuando afirma que cree en la teoría de la evolución de las especies, pero difícilmente da muestras de conocimiento de la biología. Esto es particularmente desastroso para él, porque el mayor temor de los teístas, y en especial de los cristianos, es el contundente cúmulo de evidencias que aporta la teoría de la evolución para desechar todo fundamento de la fe a cerca de la intervención sobrenatural en el proceso. Como persona que navega por los océanos de la ciencia, debo resaltar que Dinesh está tan limitado en este terreno y de la realidad del mundo que insiste incluso en hablar de la absurda bidimensionalidad del hombre en cuerpo por un lado y en espíritu por el otro. Una espiritualidad sin materia que nadie puede constatar a ciencia cierta, pero que forma parte de sus apasionados razonamientos. En su delirio afirma que si las leyes científicas tienen excepciones, entonces hay lugar para los milagros. Expone que en el universo hay inteligencia puesta por un creador para que el hombre descubra conocimiento. ¡Que aberración!Para concluir, diríase que Dinesh no es más que un instrumento mercantil de aquellos fanáticos religiosos trasnochados para confundir a la opinión pública en torno a lo sustancial que es la inexistencia de una deidad. Nótese que no se recurrió a la Biblia para refutar sus pretendidos argumentos en contra de los no creyentes. Profesional de ciencias naturales walterchis@yahoo.com |