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La Calle
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| Año V. / | |||||
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El pensamiento, una visión mercantilista Después de una larga evolución de la materia, surgió la vida, y la vida cada ve más compleja, surgió el pensamiento. Así pues el pensamiento es una consecuencia, un resultado del penoso proceso del surgimiento de organismos cada ve con más tendencias, cuyos resultados fue el surgimiento del animal pensante: el homo-sapiens. El desenvolvimiento de cada ser humano individual refleja este desarrollo de la naturaleza de manera resumida. El feto humano, desde la célula original, semejante a la ameba, pasando por los reptiles, por los mamíferos inferiores y finalmente naciendo aún sin consciencia de sí mismo – pues el recién nacido no se siente como un ser insolado – después en la primera infancia aprendiendo por imitación – como hacen nuestros primos los primates – a continuación hablando por imitación – ya humano, pero sin censo critico – pasando a pensar por imitación de los padres, familiares y profesores, hasta llegar a la edad adulta (18 años según el código establecido), es entonces que es capaz de pensar. Obviamente, la mayoría de las veces continúa repitiendo las ideas que recibió en su infancia. Algunos hombres llegan a pensar por sí mismos, es decir, reflejan en sus últimas etapas del desenvolvimiento de cada uno de nosotros individualmente. La materia viene antes y condiciona la evolución del pensamiento y la carga genética de cada persona. El hombre es el único ser que piensa porque es el único de toda la evolución que trabaja. Fue necesariamente el trabajo humano el causante de la reflexión sobre el mundo en que vive. Al hacer instrumentos que extendiera la capacidad de las manos, el hombre creó una cultura, ésta acumulada en cada generación, y al mismo tiempo, generó la necesidad de un cerebro cada vez más complejo. Un cerebro que controlase los movimientos más complejos del cuerpo, los movimientos de las manos humanas. Fue el continuo uso de las manos en tareas cada vez más circunstanciales en el trabajo que generó la necesidad de un cerebro que pensara. En ves de “pienso por lo tanto existo”, “hago por lo tanto pienso”. El pensamiento también en este caso concreto viene por último, viene a la cola del trabajo. El pensamiento es producto del cerebro humano, de las prácticas humanas y de las propias relaciones humanas y de esa manera son las consecuencias de la vida, trabajo y obviamente, las relaciones humanas. Con prioridad para la vida, por supuesto. LQSomos. Zerimar Ilosit. Abril de 2008 |