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Año V. /

El ser humano ¿un ápice de Dios?

Los teístas testifican y afirman rotundamente, pues así lo dice la Biblia, que Dios creó el hombre a su imagen y semejanza, de una sola vez, en los primeros 7 día de esa misma su creación. Aún dicen, pues no ha de extrañar viniendo de donde viene, que el cuerpo humano es la máxima maravilla del creacionismo, por lo tanto es la prueba cumbre de que Dios existe. Ellos dicen estas y muchísimas chorradas más.

Pero la verdad es que el hombre es el resultado de algunos millones de años de evolución, a partir de bacterias unicelulares. Nuestra DNA así lo demuestra. Él es acumulativo y contiene las características de todos nuestros antepasados, desde la primera bacteria. Por ejemplo. Tenemos los genes que dan el fino olfato en los ratones, solamente que él no funciona en nosotros.

Un proyecto decentemente divino, como así insisten los teístas, principalmente los que aceptan el cristianismo, eliminaría todo aquello que no fuere necesario. Sin embargo, la evolución (no la creación), es una lenta acumulación de mutaciones aleatorias que fueron relacionadas, no porque fuesen la mejor solución posible, más porque en aquel preciso momento representaban unas ventajas competitivas para los individuos con aquellas mutaciones. Eso también significaba que no hubo preocupación con las consecuencias a largo plazo. La evolución no planea, ni piensa, apenas reacciona sobre sí misma.

A continuación daremos una síntesis de defectos del “proyecto divino bíblico”, por supuesto, en relación con el cuerpo humano, en realidad una gran porquería y chapuza de ese infalible personaje; si alguien lo presentase hoy como un proyecto, seguro que sería rechazado en su totalidad.

Las consecuencias de haber llegado a ser homo erecto, o sea, distinguirse de sus otros congéneres animales por haberse puesto y estar de pié, es el padecer de hemorroides y problemas en la columna. La primera, debido a la presión de la sangre en el reto, que aumentó por la fuerza de la gravedad, mientras que antes había apenas la presión del corazón. La columna, debido al esfuerzo extra de soportar nuestro peso, que antes quedaba distribuido entre las cuatro patas.

Las rodillas de los humanos están mal proyectadas para la carga que tiene que soportar. El estar mucho tiempo arrodillados produce excesivos estiramientos de la parte que cubre la rótula. El codo tiene nervios expuestos que hacen muy doloroso cualquier golpe. El cráneo no se reforzó lo suficiente para proteger el tamaño extra del cerebro humano.

Es aquí el mal llamado parto doloroso por el “pecado original”. Las hembras de los primates pueden hacer su propio parto, sacando el hijo hacia fuera con las propias manos. En cambio, en las mujeres, también al haber quedado en pié, el canal de salida es en curva y de tal forma es necesario primero empujar la cabeza en una dirección y después en otra hasta que ella salga. Lo que es casi imposible para la mayoría de las mujeres por lo que resulta ser un parto demorado y doloroso y hasta poder llegar a la muerte tanto de la madre como del hijo en algunos casos. Pero como los teístas alegan que esto es a consecuencia del castigo divino…

Nuestro sistema inmunológico, como la mayoría de los otros, es un festival de substancias que son producidas por nuestros propios cuerpos para arreglar algunas cosas o activar funcionamientos y que producen efectos colaterales, que a su ves, son corregidos por otros grupos de substancias, y así sucesivamente. Esto no parece ser proyectado desde cero y sí una larga serie de remiendos en cima de remiendos y que nunca llegan a quedar bien. Es innecesariamente complicado y por eso mismo malo. Pero los teístas ven en estas complejidades la prueba suprema de que hubo un creador, aunque no reconozcan los errores…

En los hombres, el canal urinario pasa por dentro de la próstata, una glándula muy expuesta a infecciones y el resultado es el sufrimiento de poder llegar hasta el cáncer. Este bloquea la orina, por lo que es un problema común en ellos. Pasar un tubo deformable a través de un órgano que frecuentemente se expande y bloquea el flujo en el tubo, eso no es un proyecto inteligente y divino de un ser supremo… Cualquier idiota con medio cerebro, o algo menos, proyectaría “unas cañerías” mejores para los hombres.

Los testículos se forman dentro de la barriga y después tienen que pasar por la pared abdominal y bajar hasta el saco escrotal, dejando un punto endeble, (la verdad son dos), en esa pared. Este punto es el llamado canal inguinal y puede acabar en hernia, dejando los intestinos que se salgan y queden presos debajo de la piel. Ahí los intestinos quedan perjudicados y el flujo de sangre para los testículos se reduce o es cortado. Además de eso, algunas veces uno o los dos testículos no bajan… ¡Gran diseño el de ese creador…! Los testículos han de quedar para afuera, pues el calor del cuerpo disminuye la fertilidad, lo que no ocurre con los ovarios.

La mayoría de los animales tienen un ojo a cada lado de la cabeza. En los humanos también, pero durante la gestación los ojos se mueven para adelante. En algunas personas este deslocamiento no es completo, por lo que ellas quedan con los ojos muy separados.

Las mandíbulas se han reducido en relación a nuestros antepasados. Los dientes del enciso quedan como que sobrando y en algunas personas no llegan a nacer. El rabo que heredamos de esos mismos ancestrales se atrofió, hoy es apenas el cóccix; aunque aún así y en muy raras ocasiones nacen niñ@s con rabo.

Las mujeres ya son capaces de quedar embarazadas a los 10-11 años, pero como el resto del cuerpo aún no está preparado en esa temprana edad, el crecimiento es interrumpido quedando secuelas. La gravidez no es un proceso saludable y menos aún un don divino. En realidad consiste en una guerra inmunológica entre la madre y ese “cuerpo extraño” en su vientre, que puede llegar a causar la muerte del bebé con el factor RH diferente. Es un diluvio de hormonas y otras sustancias, las cuales la mujer emerge deformada y agotada, hasta con fuerte depresión que las llevan, en algunos casos, a rechazar o matar a sus propios hijos. La medicina moderna ya tiene medios para minimizar todo eso, pero la verdad es que, desde el punto de vista de la Naturaleza, la salud y el bien estar de la madre no son importantes, desde que ella sobreviva por tiempo suficiente para reproducir una nueva generación y pueda cuidar de ella.

La menstruación es un desperdicio de sangre y energías. Prepararse todos los meses para un embarazo que casi nunca ocurre y después todo termina en la basura, está muy lejos de ser la mejor solución por parte de un diseño divino incluyendo el de ser él tan machista. Y resulta que ese proceso también envuelve alteraciones hormonales que resultan ser y tener otros inconvenientes.

El proceso de fecundación no es una cosa necesaria, puede ocurrir fuera del útero, como es el proceso de la “Fecundación en Vitro”. Al contrario que el hombre que está siempre reproduciendo nuevos espermatozoides, la mujer ya nace con todo el estoque de óvulos que usará durante toda su vida. Pero sucede que éstos, después de cierta edad, quedan viejos, dando origen a que la criatura nazca con problemas genéticos. Cuando la mujer termina la edad fértil, viene la menopausia y la producción hormonal se reduce o cesa, dejándolas vulnerables a una serie de enfermedades.

La única razón de que la raza humana no se haya extinguido es debido a su constante desenvolvimiento de la inteligencia, esa le permite recompensar, con tecnología, sus muchas fragilidades y deficiencias, aunque no todos pueden adquiridlas, cuestan mucho dinero…

En otros animales también ocurren claras evidencias de evolución aleatorias, como alas que no sirven para volar; dientes que existen en fetos de ballenas y después son reabsorbidos durante la gestación; serpientes con piernas atrofiadas, etc. O entonces mutilaciones con características de los antepasados que resurgen con una que otra facilidad. Tales rarezas no siempre son prejudiciales, pero eso sí, comprueban que la evolución ocurrió por tentativas y las versiones antiguas fueron acumulándose, aún que atrofiadas, en la medida en que versiones más eficientes fueron surgiendo e imponiéndose. Es decir, es un diseño mal hecho, inmundo, no es un proyecto en que cada versión es creada desde cero, apenas usando los elementos necesarios, son remiendos sobre remiendos y aún no siempre aportando las soluciones adecuadas en cada momento.

Si este ser, el hombre y mujer está hecho a imagen y semejanza de todo un Dios inmutable, omnipotente, omnisciente, omnipresente (y muchos más omni…), justo y bueno, y todas esas chorradas que han inventado con la finalidad de demostrar que es un “tío cojonudo”, pero que cualquier persona con sentido común, y no digamos si tiene estudios superiores o científicos, hubiese hecho el Hombre, la Mujer y todo su mundo un algo mejor que el aquí tan cacareado Dios judío-cristiano, eso porque nosotros estamos en occidente, las otras teologías vienen a ser por un mismo estilo.

LQS. Zerimar Ilosit. Febrero de 2007