| Estoy empezando a tener otro sueño hoy
Reconozcámoslo, los ciudadanos europeos
estamos aquejados de una dolencia pandémica y antigua que nos
pudre las entrañas, y esa dolencia es eurocentrismo etnocéntrico
egoísta, ególatra, narcisista, chauvinista, xenofóbico
y racista. Es una enfermedad que nos mantiene esclavos y nos produce
los siguientes síntomas:
a) Mirar a cualquier otro que no sea blanco, caucasiano,
procedente de la cultura y civilización greco-romana y cristiana,
burgués y si es rico mejor, por encima del hombro con desprecio.
b) Pensar que nosotros europeos somos la crème
de la crème, lo único válido, lo único digno
de existir y subsistir, lo único digno de exportar e imponer,
la única cultura y civilización posible sobre la faz de
la tierra.
c) Pasar nuestros días y nuestras noches mirándonos
el ombligo permaneciendo insensibles a lo que acontece más allá
de nuestras europeas narices.
d) Considerar que el resto del planeta, es nuestra despensa
y todos los seres humanos distintos a nosotros, nuestros siervos inferiores
a los que -siempre que no pongan en peligro "nuestra despensa y
nuestros intereses y derechos de saqueo y pernada" damos migajas
con grandes espavientos llamándolo "ayuda".
e) Salir a la calle a protestar sólo cuando el
empleo, o lo que nos interesa -una guerra en la que pueden morir nuestros
soldados- o nuestrosa particulares derechos se ponen en peligro, o queremos
ampliarlos.
f) Dejar en las manos de nuestros sacrosantos estados
y gobiernos -los que sean, según los tiempos- nuestras voces
y decisiones a modo de cheques en blanco para que "nos protejan"
a nosotros, a nuestros intereses y a nuestra incuestionable civilización
occidental.
¿Les parece que exagero? ¡Veamos!
Nosotros, cuando hablamos de bosnios, de servios,
de flamencos, de germanos, de sajones, etc. decimos que son "grupos
étnicos" pero si nos referimos a Wolof, Serer, Mandinga,
Bantus, Massai o Bosquimanos, decimos que son "tribus". Si
hablamos de conflictos entre bretones y franceses, vascos, catalanes,
decimos que son conflictos de pueblos o de grupos étnicos
Pero si hablamos de conflictos entre Tutsis y Utus o entre Bantus y
Massai, decimos que son "conflictos tribales"
Eso sí
somos "finos" porque podemos oír también que
son conflictos entre salvajes
Otra cosa parecida sucede si hablamos
de civilizaciones: podemos oír hablar de la civilización
griega, romana, occidental
pero ¿alguien ha oído
hablar alguna vez de la civilización Peuhl? Les invito a leer
(*) un artículo que desarrolla perfectamente todo esto que les
digo -en realidad lo dice el artículo y lo tomo de él-,
con rigurosidad y profundidad.
Nosotros, cuando hemos visto invadidos nuestros países, hemos
hablado "del invasor" pero curiosamente nos convertimos en
"salvadores y transmisores de la civilización" cuando
invadimos suelo africano, asiático, americano, etc. Y si transmitir
nuestros valores y nuestra civilización tiene cómo coste
el genocidio de etnias, pueblos y naciones, pues nada, todo sea por
la evangelización, por la implantación de la verdadera
cultura y civilización, por la imposición de nuestra incuestionable
cultura y nuestros eternos valores o por la "libertad duradera"
-que se da en llamar ahora- todo ello para ocultar las verdaderas razones:
el maldito poder, el maldito enriquecimiento a toda costa, el vandalismo,
el saqueo y la más espantosa ignominia que acompaña a
la bota del hombre blanco caucasiano allá por dónde pisa
y a sus hipócritas valores.
¿Exagero? Lean a Juan de las casas, lean cómo eran considerados
los infrahumanos que eran encontrados en ese flamante nuevo mundo descubierto,
arrasado, expoliado
¿Exagero? Lean la historia de las colonizaciones en América,
Asia y África, acometidas por Gran Bretaña, Francia, Bélgica,
Alemania, Holanda, etc.
¿Exagero? Lean simplemente la prensa de ayer y vean lo que seguimos
haciendo con los desheredados de la tierra que llegan a nuestras costas,
y cuestiónense la importancia que les dan a los que se ha tragado
la mar en el intento y/o han muerto en las alambradas
¿Cómo lo soluciona la sacrosanta unión europea
y sus estados miembros, incluido el nuestro? Fortificando las fronteras
militarmente. Encerrando la miseria, el hambre, la enfermedad, el tráfico
humano, la corrupción y la muerte en la gran jaula en la que
se ha convertido África. Lejos de nuestros ojos -no nos vaya
a perturbar ni a quitar el sueño, por favor-, lejos de nuestra
sensibilidad, lejos de nuestras voces, lejos de nuestra solidaridad
Y sobre todo, lejos de cualquier solución efectiva; no se vaya
a perturbar el orden económico occidental de las multinacionales,
de nuestras economías, de nuestras ventas de armas, de nuestras
industrias farmacéuticas, de nuestro acceso fácil y barato
a las materias primas, de nuestra sacrosanta civilización y sociedad
de consumo, de nuestro crecimiento, de nuestra mano de obra barata
Pero eso sí, gastemos grandes sumas de dinero en ayudas
Endeudemos e hipotequemos bien a esos países no sea que puedan
crear sus propias infraestructuras y perdamos la bicoca; paguemos y
sostengamos a dictadorzuelos y gobiernos corruptos no sea que nos copien
nuestra sacrosanta democracia y abran la jaula y con la jaula, la caja
de Pandora para nosotros
Y si la cosa se pone fea, invadámoslos,
sometámoslos, esclavicémoslos, bajo la excusa de darles
nuestra sacrosanta libertad.
¿Exagero?
Miren: hace unos meses, los jóvenes hijos de inmigrantes, desesperados
por su precariedad salieron a la calle, quemaron coches, sí,
un poco vandálicos ellos, no fueron "finos" esos magrebís
y negros franceses; así que protestaron por su marginilidad,
por su encierro en guetos, por su carencia de expectativas y esperanza
cómo supieron: quemando coches. ¿Resultado? Fueron llamados
de todo menos bonitos. Fueron amenazados con la expulsión de
Francia, fueron encarcelados, a algunos los mataron -de hecho por ahí
empezó la protesta-, y después, ¡nada! ¿Se
reunieron con ellos para negociar sus situaciones? ¿Algún
sindicato estuvo de su lado? ¿Algún partido político
los defendió? ¡No!. Ahora aparece una ley de empleo que
afecta a los jóvenes franceses, a los hijos de la France, jóvenes
estudiantes blancos caucasianos, que pondrá en peligro sus futuros
cómo ciudadanos respetables y con trabajo y salen a la calle.
Eso sí, organizados y sin violencia que la cultura y la civilización
es un punto... ¿Y que pasa? Los sindicatos los apoyan, se preveen
huelgas, el gobierno "se caga" y los recibe, negocia con ellos...
En fin, una panda de hipócritas interesados y podridos por la
enfermedad mencionada, eso es lo que somos nosotros los exquisitos europeos
blancos caucasianos.
Es triste, terrible, espeluznante
¿Y qué? ¿Nos
moveremos? ¿Alzaremos nuestras voces? ¿Dedicaremos aunque
solo sea media hora de nuestras vidas a hacer algo real y efectivo?
¡No! Lo dejamos en manos de nuestros estados y gobiernos, porque
"papaito sabe que hacer" O nos diremos ¡Total, no podemos
hacer nada
! ¡Siempre han sido así las cosas! Bla.
Bla. Bla. ¡Nuestro silencio, nuestra complicidad callada de barrigas
llenas blancas caucasianas y civilizadas, eso si que es terrible, triste
y espeluznante!
No me voy a extender mucho más ni sobre África ni sobre
el tema. Sobre África, porque ya lo he hecho en unos cuantos
artículos que pueden ver archivados en el blog. Y sobre lo demás
tampoco; por la misma razón, y porque ya lo está haciendo
Jordi, alias mezquetillas, en los comentarios del post anterior; y porque
estoy asqueada. Muy asqueada, sí, asqueada sobre todo de pertenecer
a este grupo de civilizados europeos blancos caucasianos y genocidas,
todos nosotros.
Y no es que me vaya a callar, no; que yo no me callaré y no me
quedaré pasiva, lo aseguro; pero estoy cansada, muy cansada,
llevo sobre mis espaldas 35.000 muertos ahogados en el mar; 800 niños
que mueren de hambre, sed y enfermedad cada 15 segundos, cada vez que
respiro
1400 hombres y mujeres que mueren por las mismas causas
cada minuto, además de por balas; y multitudes de inmigrantes
ilegales que transitan por nuestra sacrosanta Europa sin papeles y que
mueren de hambre y enfermedad también; más miles de inmigrantes
que, con papeles o sin ellos, consiguen trabajos esclavizantes en los
que son explotados cómo animales
Sin olvidarme del peso
de tanto torturado y de tanto tráfico humano... ¡Mucho
peso, mucho asco y mucha verguenza! ¿Ustedes no lo llevan?, ¿Ustedes
no son culpables? ¡Qué suerte la suya, oigan! ¡Ah,
ustedes son inocentes todos! Ya, lo olvidaba, la culpa es de los gobiernos,
de los partidos, de los políticos, de las multinacionales. De
Zapatero, de Teresa Fernández de la Vega, sí... Ellos
son los criminales, los genocidas, los responsables... ¿Nosotros
los ciudadanos? ¡Por favor, que cosas se me ocurren!
Y digo yo: ¿A todos ellos quién los elige? ¿Quién
compra los productos de las multinacionales? ¿Quién es
consumidor a destajo? ¿Quién los sostiene, los mantiene
y los perpetua? ¿Quién calla y come cada día como
si no pasara nada?
¡Este peso de tanta inocencia, de tantas manos ciudadanas blancas
europeas caucasianas, limpias de sangre, me rompe también el
alma
! Y creo que también me estoy cansando de este Blog,
de tanto comentario frívolo, "inocente", halagador,
echador de balones fuera e insulso... Y que me perdonen los comentaristas
que de un modo honesto y comprometido entran a analizar, cada cual desde
su óptica, lo que realmente importa, y que emprenden acciones
como ciudadanos comprometidos en esa acción de lograr ese mundo
mejor tan ahnelado. Estoy cansada y asqueada, decía, y creo que
será bueno que me tome un largo descanso reflexivo hasta ver
si lo cierro o no, o me busco otros foros.
Pero no me iré a la cama sin decir que esta terrible enfermedad
que nos aqueja será la causante de nuestra decadencia como civilización
y de nuestra desaparición. ¿Curioso, no? Tantas masacres,
odios y guerras para conservarla, y al final se irá al garete
Porque la mandaremos al garete nosotros mismos, sí, la acabaremos
de pudrir con nuestra indiferencia, con nuestra ausencia de responsabilidad
y con nuestra inocencia.
Pero eso sí, se irá forrada de dólares, de corrupción,
de genocidas, de ciudadanos que se han marmolizado, todos ellos inocentes
y castos; y de consumistas voraces.
Y hará bien en desaparecer, porque yo, cómo decía
Martin Luther King, tenía un sueño, pero estoy empezando
a tener otro, sí; tengo un sueño hoy: y es que esos más
de 4700 millones de habitantes del planeta compuestos de parias, desheredados,
pobres, ultrajados, esclavos, hambrientos, sidosos, inmigrantes, sin
voz y desechados, despierten un día, se levanten y nos arrasen
implantando un orden nuevo; nos lo merecemos, sí; ya que nosotros,
lo de la libertad, la igualdad y la fraternidad, no sólo lo hemos
dejado de soñar, sino que lo hemos sepultado y desterrado de
la faz de la tierra.
(*) http://www.ikuska.com/Africa/Etnologia/Pueblos/tribu.htmhttp://www.ikuska.com/Africa/
LQS Hannah. Marzo 2006
http://serrizomatico.blogia.com/
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