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Año V. /

Fútbol, Política y Religión

¿Qué es lo que tenemos que decir a esto? ¿Por qué nuestra sociedad insiste en no enfrentar y sí encajonar esos tres asuntos? ¿Es que aún no saben que son el opio de los pueblos? ¿Qué son ideologías reprimiendo a la mayoría? ¿Herencias históricas que vienen de tiempos pretéritos?, (el primero un algo menos). Repasemos cada uno de los temas candentes si son o no discutible hoy por tener un algo de libertad al respecto.

FÚTBOL. Él llega a causar fanatismos, cegueras colectivas (tipo fe), alineaciones, violencias, desmadres, vandalismos, bandidajes, poderes, vanidades, lujurias, explotaciones y aunque no todo lo ven así hay algunos adjetivos más.

POLÍTICA. Ídem, ídem, ídem.

RELIGIÓN. Ídem, ídem, ídem.

La discusión es factible en cualquier asunto, en cualquier situación y cualquier divergencia que se presente, dentro de los límites de la educación y la tolerancia, cosa que por otro lado esos tres conceptos normalmente no lo permiten. ¡Otra observación! ¿Han notado que tanto el Fútbol como la Política y Religión les gustan los fuegos de artificios?

FÚTBOL. Conviene decir que él es el único de los tres temas que no interfiere directamente en la vida de sociedad. Por supuesto, sacando propiamente las fiestas del juego, el estadio, peleas, discusiones y otras cosas más bien embrutecedor, etc. No tienen implicaciones importantes, a no ser en ocasiones específicas; de esa manera no surgen ideologías por causas del propio fútbol. Generaciones de individuos no se han alineado delante de sus propios problemas relacionados con el deporte en sí. Nadie va a la gloria o infierno por causa de que su equipo gane o pierda un partido. Obviamente, claro que es factible el discutir las calidades del equipo, la importancia de tal o cual campeonato por parte de los aficionados civilizadamente, y por ahí va la cosa.

POLÍTICA. Eso ya es muy diferente. Cuando alguien dice: “la política no se discute”, es la mayor estupidez dicha en relación con los casos. La política debe ser acompañada, vigilada, discutida, criticada y hasta cambiada cuando así convenga en beneficio de los ciudadanos, pero sabemos que eso es imposible, por muy “demócrata” que quieran decir de ella, el sistema que rige desde hace siglos, no lo permite, por eso hay que vigilarla.

Decir que la política no se deba de discutir, es continuar haciendo lo mismo desde que ella fue implantada en pretéritos tiempos, eso requiere continuar empujando la suciedad debajo de la alfombra. Es como cerrar los ojos y fingir que todo está perfecto, como es lo que desean los políticos de ayer, hoy y así será siempre, mientras el pueblo lo consienta.

RELIGIÓN. De las tres, la más intrigante. Por nuestros propios criterios tendríamos que definir si ella interfiere directamente en nuestras vidas, o apenas una cuestión personal, espiritual, o concierne simplemente a la propia persona que pueda creer o dejar de creer.

No hay dudas en esos sentidos cuando dicen que la religión atrofia nuestros inconcientes e intelectos, sea por la busca de lo sagrado, por lo sobrenatural o lo inherente al ser humano.

En los contextos de ideas caben destacar apenas lo siguiente: No hay nada en el cerebro humano que no tenga sido colocado anticipadamente relacionado con el saber, sea este futbolístico, político o religioso, que es lo que aquí se está tratando.

Es pues que todas nuestras ideas sobre las religiones y sus consecuencias son apenas convivencias sociales si tuvimos las desgracias de que nos la impusiera en las más tiernas de las infancias. Por supuesto, esa montaña de informaciones depositadas en nuestros cerebros, sin que pudiéramos cuestionar o pensar de ¿por qué el Padre está en los cielos y nos castiga? ¿Por qué? ¡Pues por que sí…!

Existe aún un gran factor, mejor dicho, cientos o miles. Resulta que es imposible vivir sin la intervención directa o indirecta de las religiones, principalmente en un país que es mayoritariamente católico romano debido a sus muchos poderes acumulados durante siglos, y sino vean la lucha que tienen planteada ante el miedo de perder los millones de Euros “regalados” por el estado español y el poder que eso posee.

Lo decimos, principalmente los que sobrepasamos los 50-60 años, que a pesar de que seamos ateos convencidos, y sin haber sido “doctrinados”, no dejamos de tener incrustados aquellos años de misas, rosarios, novenas, confesiones y comuniones que llenaron nuestros cerebros durante años, los mismos que no nos han servido para enfrentar a la vida.

De esta manera llegamos a la obvia conclusión, por la línea del raciocinio, que aquella, concretamente la católica romana, por ser la que tuvimos que aceptar sin rechistar, ella interfiere y muchísimo directamente en las vidas de los ciudadanos, sean estos creyentes o ateos. Por lo tanto, TENEMOS EL DEBER DE DISCUTIRLAS hasta los últimos extremos.

Es un tremendo error decir que no se debe discutir, apenas aceptar los preceptos de la mayoría, sean estos en relación al Fútbol, Política o Religión. Por supuesto, deben ser respetados, al mismo tiempo que ellos nos deben de respetar, cosa que no lo hacen con la frecuencia que deberían. De todas las maneras concordamos en estar fuera del “concordato”. Pero es evidente, cuando decimos que no creemos en Dios, Jesús, la Virgen, Santos, etc., discordamos y lo discutimos. Si el no creer es sinónimo de falta de respecto a cualquier religión, seremos irrespetuosos hasta el límite de nuestras razones como humanos.

La ceguera en las religiones debido a los dogmas de la fe es general. Existen muchos pre preconceptos formados y aceptados por toda la sociedad en el mundo, por lo que casi nadie quiere discutir, no les conviene, la mayoría de las veces, lo más que llegar a pensar es que el tema ¡no interesa!

Es exactamente ahí donde nosotros entramos. Para desmitificar esos falsos dogmas que no están acordes con la realidad de la vida, la convivencia harmoniosa que podríamos llegar a poseer como seres instruidos en las ciencias y el saber humano como principios de concordia.

LQS – Zerimar Ilosit. Septiembre de 2006