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Año V. /

Gramsci leninista

Sobre la obra de Gramsci se ha escrito mucho, con variadas interpretaciones, unos pretendiendo enfrentarle o corregir a Lenin, desde cierta interpretación modernista que vulneraba el fondo revolucionario de este genial teórico italiano. Personalmente me apunto a los que defienden que desarrolló el pensamiento de Marx y sobre todo de Lenin aplicable a la Europa “más desarrollada”. Es evidente que formulaciones teóricas recogidas en esta sintética frase suya: “Intelectual colectivo” , han sido mal interpretadas, situándola como si defendiera cierto elitismo intelectualoide partidista. De lo que conozco de su obra, desde la interpretación dialéctica del fondo de su mensaje revolucionario, considero que el intelectual colectivo era para El la necesidad de la lucha por el desarrollo teórico y práctico del marxismo, tanto en relación con la vanguardia partidista como del conjunto del sujeto histórico protagonista del proceso revolucionario. Conseguir esa interrelación de unidad dialéctica de teoría y práctica, que posibilite la cohesión ideológica de las vanguardias y de las masas convertidas en vanguardia revolucionaria, que ya en su lucha anticapitalista son la alternativa al Estado capitalista, dado su grado de formación y de organización que posibilita la verdadera democracia directa y participativa de forma permanente de abajo hacia arriba.

Esa incomprensión de la obra de Gramcsi es la que a muchos reformistas, con nombre comunista o de izquierda unida anticapitalista, dándoselas de modernos no anclados en el pasado, les ha llevado a adoptar posturas políticas que en nada se diferencian de las socialdemócratas. Se han impedido de instrumentalizar revolucionariamente las posibilidades, los resquicios que permite el Estado de “democracia” capitalista para avanzar en la lucha hasta el final tras, la revolución y el derrocamiento del Estado capitalista reemplazado por el nuevo Estado socialista.

Si bien es cierto que Gramsci no podía aventurar el desarrollo posterior que tuvo la revolución soviética, recogiendo las frases suyas que cito a continuación, considero que desde la interpretación que hizo del poder soviético leninista, no dividía al sujeto histórico del proceso revolucionario que es la clase explotada, en ser productivo y en clase política, sino como un todo político-productivo que se conseguiría una vez liberados los trabajadores del trabajo enajenado. De ahí que al dirigirse al Partido resaltaba la necesidad de interpretar el marxismo desde el leninismo, desde la unidad dialéctica que supuso la lucha leninista contra el capitalismo y la forma organizativa que supuso ella misma a través del Soviet como forma de poder alternativo, ya el proletariado organizado como clase dominante. Su insistencia en la labor educadora del partido sin separar la lucha económica de la ideológica e incluso organizativa que eran indispensables para la victoria sin posibilidad de retorno al capitalismo como tristemente sucedió en el llamado Socialismo Real cuando se abandonaron los principios leninistas que debieron desarrollarse y permitieran que tras la unidad del ser humano actuando en lo productivo-político conseguir el Intelectual colectivo triunfante, hecho ya práctica permanente .

"La lucha económica no puede separarse de la lucha política, y ni la una ni la otra pueden ser separadas de la lucha ideológica. Por ello, el Partido debe asimilar el marxismo y debe asimilarlo en su forma actual, como leninismo. Para luchar contra la confusión que se ha creado de esta manera, es necesario que el Partido intensifique y haga sistemática su actividad en el campo ideológico, que se imponga como un deber de los militantes el conocimiento de la doctrina del marxismo-leninismo, al menos en sus términos más generales. Para que el Partido viva y esté en contacto con las masas, es menester que todo miembro del Partido sea un elemento político activo, sea un dirigente. ...todos los miembros del Partido, cada uno en su ambiente, se hallen en situación de orientarse, de saber extraer de la realidad los elementos para establecer una orientación, a fin de que la clase obrera no se desmoralice sino que sienta que es guiada y que puede aún luchar. La preparación ideológica de la masa es, por consiguiente, una necesidad de la lucha revolucionaria, es una de las condiciones indispensables para la victoria."

LQSomos. Malime. Abril de 2007

70 Años después: Gramsci, La Llama que no cesa
http://www.loquesomos.org/lacalle/losotrosyyo/Gramsci/Gramsci.htm