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La Calle
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| Año V. / | |||||
El final del hijo de MaríaMaría fue una buena mujer, dicen que era bella y estaba ella llena de gracia. Pero como madre soportó la mayor de las desgracias, el ver como asesinaron a su amado hijo Jesús, obviamente no quiso entender que era para el “bien y salvación del genero Humano”. Solamente siglos posteriores es que supimos por medio del clero católico que era la única manera de la redención del hombre para salvarse del pecado, a empezar por el original, que por otro lado no habían cometido... ¡Ella era maravillosa! Su novio José, también era un hombre muy dichoso y feliz por estar con ella. Sin embargo, lo que son las cosas de la vida. Un buen día, no tan bueno, ocurrió lo que no debía de haber ocurrido, por lo menos de esa manera. La admirable, buena y bella María quedó embarazada. Eso en aquel tiempo y hasta hace poco ya en la actualidad era cosa muy grave y siendo mujer soltera y judía mucho más. María corría el riesgo de morir apedreada, caso muy común y como se ha comentado por el hecho de ser mujer. ¿Qué es lo que podía hacer su novio José, pues él no era el autor de ese desaguisado? ¿Dejar que matasen a la preciosidad de su vida? ¡Eso nunca jamás! Una moza como esa, bella, buena, cuyo único delito fue satisfacer las flaquezas de la carne antes de tiempo, no podía tener ese bárbaro fin. Los vecinos argumentaban, o mejor decir las malas lenguas de que José no tenía la culpa, como se ha comentado. Sin embargo, el culpable y autor del pecado era un soldado romano que no pudo esperar a llegar a Jerusalén para aplacar sus necesidades sexuales. Obviamente si eso fue verdad o habladurías no lo llegaremos a saber nunca, queda a criterio del lector ateo o creyente y en los anales de la historia Pero el aquí bueno de José asumió el compromiso y la paternidad casándose con María. No obstante aún había otra historia en relación con el embarazo de María antes y fuera del matrimonio, con lo cual anulaba la intervención del mencionado personaje romano. Éste consistía en que había sido el Espíritu Santo de Jehová el autor de los hechos y de aquella nueva vida que se estaba formando en el vientre de María. Después de los consabidos nueve meses de gestación como cualquier ser humano nació un niño. Él chaval, ya en la adolescencia creyéndose ser el hijo de Jehová, se consideraba el ungido por lo que debería liberal al pueblo de Israel del yugo romano. ¡ÈL era un joven inteligente, corajoso y gran patriota! Al llegar a la vida adulta reunió un grupito y en poco tiempo éste se convirtió en otro más grande con muchos seguidores por lo que llamaba la atención de las autoridades tanto romanas como judías. Tiempos después de su trágico asesinato, y transcurrido como unos 30 o 40 años, durante ese tiempo algunos escucharon sus andazas por la Palestina y posibles hazañas, por lo que empezaron a escribirlas. Decían que llegó a hacer grandes milagros; también que predicaba a las muchedumbres y entre sus arengas que aquel que recibiese una bofetada en el carrillo derecho debería poner también el izquierdo. Escribieron que convirtió el agua en vino; dio de comer a las hambrientas muchedumbres tan solo con unos cuantos panes y peces; resucitaba a los muertos; hacía que ciegos, cojos sordos recuperasen esas dotes perdidas. Otro dato registrado es que un día perdiendo la paciencia empezó a chicotear a sus conterráneos porque estaban comerciando dentro del templo de Jerusalén, lugar sagrado y no de ladrones y comerciantes. Él había recibido el nombre de “Yoshua”, (El Salvador) y como estaba convencido, al haberlo sabido por intermedio de su madre de que él era hijo del Espíritu Santo de Yahvé, no tenía dudas de que sería el libertador del pueblo de Israel. Inteligente y estudioso que lo fue del libro sagrado de la Torá, cuentan que hacía algunas cosas que ya las promulgaron los profetas israelitas, entre ellas entrar triunfante en Jerusalén montado en un jumento, hecho que indicaba que él era el prometido libertador del pueblo hebreo. De esa manera, aquel hombre llamado también Jesús, Emmanuel, Cristo, etc., y lleno de fe llegó hasta las últimas consecuencias, después de arrastrar tantas muchedumbres y algunas revueltas de las cuales sus posibles biógrafos decían que eran pacíficas, las autoridades romanas-judías no las vieron así. Finalmente fue preso, juzgado, condenado y ejecutado en el patíbulo de una cruz, pues también se había proclamó rey de los judíos. Eso supuso una gran ofensa al Imperio de Roma y sus compinches el Sanedrín, gobierno judío, que eran los verdaderos opresores del pueblo hebreo. Cuentan aquellos que escribieron su historia, pero no la presenciaron, que en los últimos momentos de su vida y ya en la agonía desde lo alto de la cruz sin perder la fe en aquel que le llevó hasta el patíbulo por sus ideas, clamó a gritos a su padre Jehová, pues así lo creyó desde siempre : “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me desamparaste? Posteriormente fueron sus discípulos que dijeron y convivieron con él pero no escribieron una sola letra de su vida, pasaron a predicar el futuro de ese reino de Jesús, pues decían que él había resucitado de entre los muertos. La doctrina de Jesús, también llamado el Salvador, pasó a denominarse cristianismo, posteriormente y sin renegar de ese título también son conocidos por católicos, es decir, universal. Pero aquí está el quid de la cuestión, al ser tu creyente de esa doctrina y bautizado en nombre de Jesucristo, mismo que por norma no la escogiste, te la impusieron en la más tierna de las infancias, serás justificado por la fe que ella representa. Por lo tanto, cuando mueras quedarás en el polvo hasta el día en que él vuelva a la Tierra, entonces te llevará para una vida eterna sin sufrimientos y llena de felicidad. Por otro lado, aquellos que no quieran creer en sus doctrinas y fe, serán condenados a arder eternamente en los infiernos. Sin embargo cabe resaltar que muchas adaptaciones fueron hechas en el denominado Viejo Testamento para que pudieran encajar, no siempre, con las que supuestamente narra la vida de aquel ajusticiado, o sea, el Nuevo Testamento. Todo eso para convencer al mundo de que aquel personaje era verdadero el Mesías y por lo que fue ejecutado y resucitado. Entre tanto cuentan las crónicas que no fue hasta pasado tres siglos de su asesinato que el entonces emperador romano Constantino I, el Grande, creyó en el mensaje de Jesús, y el poder y persecuciones que los primitivos cristianos sufrieron sobre sus espaldas y a los que denominaban la “bestia” (Roma), se convirtió en representante de “los corderos”... Lo que ocurrió a continuación es que esos nuevos representantes de los corderos se convirtieron a su vez en unas feroces bestias. Cualquier persona que negase algunos de los dogmas supuestamente predicados por el propio Jesús, moría de forma mucho más cruel de lo que pudo morir él. Pues eran quemados poco a poco por el Santo Tribunal Inquisitorial. También provocaban (aún provocan algunas), toda clase de guerras y atrocidades para imponer la doctrina y fe de Cristo. Los siglos fueron pasando, muchos de los “representantes del hijo de Dios” comprobaron que todo fue una gran mentira hasta el punto de no poder sustentar esas absurdas ideas, ahí ellos perdieron una parte del dominio del mundo, comparándola con la que tuvieron en el pasado y la actualidad, pero la fe en aquel hombre llamado Jesús permanece. Hoy, millones de personas viven de formas miserables, hambrientas, sin recursos, pero son felices, porque creen ciegamente en la fe que un día resucitaran e irán para aquella morada de felicidad en los etéreos paraísos celestiales. Todo esto porque María era una mujer muy guapa, llena de gracia, por lo que José la salvó de morir apedreada al quedar embarazada fuera del matrimonio. ¡Eso sí, nunca jamás sabremos si lo fue por intermedio de aquel soldado romano o por el Espíritu Santo...! ¡El personaje del misterioso misterio que dicen contener tres en uno...! LQS Zerimar Ilosit. Julio 2006 |