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La Calle
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| Año V. / | |||||
| Incultura y banalización Recientemente pude enterarme, gracias a un reportaje a doble página de un periódico nacional que trataba del tráfico de diamantes, que una de las ciudades europeas más importantes en tal actividad es “Amsterdan (Bélgica)”. En tres ocasiones y para que ningún lector se desorientase con el mapa, nos ilustraba el periodista con la información geográfica: “Amsterdan (Bélgica). Puesta nuestra redacción al habla con las autoridades holandesas, nos confirmaron que, en efecto, en una hábil OPA, la banca belga había comprado la ciudad de Amsterdan, muebles y diamantes incluidos, y estaba siendo transportada por autopista y en medio de importantes medidas de seguridad, al centro de Bélgica. Ya ves, todo se mueve Kevin, nos dijo el ministro de medio ambiente de Holanda. Hemos investigado a fondo el asunto y sí, acabamos de averiguar que Baudelaire, convertido en zombi y llevando tres años muerto, salió de su tumba, se acercó a las barricadas parisinas de 1871, y dio un fraternal abrazo a Jules Vallès. “¡Charles! – dijo Jules - ¡qué bueno que viniste! “Ni caso, tía – dijo la dire – le eliminaron de la pasarela por falta de peso”. Todos han leído la Divina Comedia del no menos divino Dante Alighieri. Hasta parece ser su libro de cabecera. La influencia del Dante en TV es enorme. En cada catástrofe, atentado, guerra, bombazo o choque de trenes, la referencia del informador es siempre la misma: “El espectáculo es dantesco, queridos telespectadores” Todo es dantesco. Ahora mismo tenemos una guerra dantesca en Irak. ¡Todo un espectáculo! LQS. Kevin Vázquez. Febrero de 2007 |