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La Calle
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| Año V. / | |||||
| De viaje con Kapuscinski Kapuscinski se fue de viaje con Heródoto, lo cazo como oyente a la orilla de un mar y excitados, los dos, se trasmitieron la pasión y misión de “¡ partir, llegar, enterarse y comunicar el hallazgo al mundo sin perder un segundo¡” . La “absorbente empresa de conocer el mundo que requiere un esfuerzo gigantesco y una dedicación absoluta” eso que se convierte en el mejor oficio del mundo para García Márquez y donde los cínicos no sirven según Kapuscinski. “En una palabra, no se trata de una historia objetiva, sino de una historia pasada por la criba subjetiva de otros. Y no hay solución a este desencuentro. Podemos intentar reducirlo o atenuarlo, pero nunca alcanzaremos el estado ideal. Pues nos resultara imposible eliminar ese factor de subjetividad que siempre esta ahí deformando la realidad... nunca estamos frente la historia real, sino siempre ante una contada, tal como alguien sostiene-y cree- que ha sido” . Y este descubrimiento es la mayor verdad que alcanza todo aquel que viaja con Heródoto. Heródoto no es el patrón de los periodistas, es una casualidad en la vida de Kapuscinski que deseaba “cruzar la frontera” como viaje de iniciación hacia el otro lado. Sacar la cabeza, cruzar la línea, saciar la sed y volver a contarlo. Así de fácil, sacar la cabeza, avanzar un pie y luego el otro, cruzar la línea y perdida la inocencia el otro lado vuelve a tener un viaje. Una deformación profesional hacia un conocimiento inalcanzable. Un periodista en el mundo, el reportero que se deja llevar por leyendas “sabe que una visión aparecida en sueños a un rey puede decidir el destino de un país y de sus millones de súbditos” . La tarea de encajar piezas entre lo que te cuentan, lo que ves y lo que piensas en el puzzle del tiempo y del espacio. La necesidad de absorber, contar, explicar. La fascinación y empatía con el otro, el anhelo incesante de partir hacia el camino, en busca de nuevos lugares y nuevos hechos para describir los procesos de la historia. Elena Tarlowsca era la redactora jefe “un regalo para el viaje de mi parte” y le lega a Heródoto como “Historia” un libro gordo que contiene historias del mundo antiguo. Así se cruzan fronteras, con la inconsciencia de llevar un libro bajo el brazo “naturalmente escribir es una selección, una elección, una decisión” que sin saber porque se convierte en luces, reminiscencias, faros que te acompañan a lo largo del transito. Testigos que pasas en carreras y cruces de caminos. “Hoy la realidad no esta escrita” decían dos veteranos periodistas en la presentación de un libro, y narraban las ordenes del redactor jefe, kilométricamente distanciado, a una novicia inmersa en una manifestación de Okupas que deseaba contar lo visto, vivido y compartido. No recibió a Heródoto como regalo, sino el “ ojo ajeno ” de un periodista de periodistas, con el sangrante titular y el nombre de las fuentes donde tendría que colgar su fascinación y empatía con el otro. La realidad inventada para la subsistencia del poderoso, esa que fluye entre los Ejes del Mal como titular impactante y repetitivo, disociado de lo que ocurre. “...desde el desarrollo de los medios de comunicación en la segunda mitad del siglo XX, estamos viviendo dos historias distintas: la de verdad y la creada por los medios” ¿Qué importan los hechos? Si podemos vocearlos como nuevos, manipularlos como propaganda “los medios de comunicación son los más manipulados porque son instrumentos para determinar la opinión publica, algo que puede ocurrir de maneras diversas dependiendo de quien los gestione” son posesión del que paga, los que deciden que debemos pensar y como debemos pensarlo. El pensamiento único que se mueve en manadas, como rebaños de ovejas; no pueden desplazarse de forma aislada... son tan grandes, influyentes e importantes que han empezado a construir un mundo propio. Un mundo que tiene que ver poco con la realidad.Los poseedores dominan la profesión de la entradilla por el titular y los olvidos de las agendas. Hacen cajas por satélites y conexiones donde la invasión es capaz de recrear guerras civiles y salvar a la humanidad a base de bombas atómicas. Nos dejan pajaritos. Los amos del mundo se han adueñado del oficio, secretariados para la fijación de conciencias, comisiones de festejos para grandes espectáculos, oficinas de ventas para lavados de imagen al por mayor.¿Dónde esta el otro? ¿Esa pasión de velar y no cerrar ojo en las fronteras? ¿Ese caminar despierto para devolver el compromiso ético? ¡eticoooo¡ eticooooo¡ y suena como un eco deontológico en un túnel sin salida.Expulsar lo visto, oído y hablado como catarsis para continuar llenando los espacios de la curiosidad que habita el presente. La responsabilidad social de lo que no puede ser neutral, ni siquiera en un ensayo de ceguera transitoria blanca y lechosa. La vergüenza de ocultar y propagar lo que no puede mantenerse a la luz de los focos.Heródoto de viaje con Kapuscinski descubre que hay muchos mundos y que cada uno es único e igual de importante que los otros. Y que gracias a su existencia nos comprendemos mejor a nosotros mismos.Si, lo sabíamos, lo hemos sabido siempre “sin la ayuda de los otros no se puede escribir un reportaje. No se puede escribir una historia. todo reportaje en realidad es fruto de muchos ”. Los valientes mueren por ello .Decidir de que lado estar mientras en la calle se grita, canta, danza, pinta, compone, rueda, esculpe, graba, escribe, habla, muere... La creación a través del arte callejero que grita todas las mentiras, cuenta lo que pasa en sus vidas.Kapuscinski en el transito del viaje descubre los secretos del periodista y el lado del ser y estar. Es imprescindible ser un buen ser humano para intentar comprender a los demás, formar parte de su destino, compartir, resolver o al menos describir sus problemas. Solo se existe para los demás. “El verdadero periodismo es intencional e intenta provocar algún tipo de cambio. Y no hay otro periodismo posible.” Aquella luz que lleva al cruce, la línea de fronteras a alcanzar, el testigo a pasar. La transmisión de lo múltiple, la variedad de mundos a contar. Mundos que se complementan y que participan del ser humano que los habita. El legado de historia viva de Heródoto a Kapuscinski. La posición invisible de ir detrás o adelantarse al que resuelve que el mundo es suyo y las personas sus mercancías. Esa pregunta incesante que desentraña lo oscuro, la paciencia del vigilante que da las claves para ir deshaciendo nudos. Esos buenos chicos que deciden, en su solitario caminar, si la historia sucede o no existe. “En mi caso, ojala hubiera hecho una cobertura y seguimiento más agresivo investigando el tema de las armas de destrucción masiva... si es un error de mi parte no haber indagado más” (Bob Woodward)LQS. Turón Valle. Marzo de 2007Los textos en cursiva pertenecen a: - “Viajes con Heródoto” de Ryszard Kapuscinski - “Los cínicos no sirven para este oficio” de Ryszard Kapuscinski - Entrevista a Bob Woodward, El país 4-2-07 - Se hace referencia a los títulos: - “Ensayo sobre la Ceguera” de José Saramago - “El Ojo Ajeno” de Alfonso Rojo |