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La Calle
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| Año V. / | |||||
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La dignidad del SIDA El ultimo verano que pase con mi hermano, después de una crisis hospitalaria, estábamos las cuatro chicas de su vida, intentando pasar el trance sin la traición de los nervios, en una casa rural de la costa gallega. Mi hermano intentaba tranquilizarnos a todas y su debilidad se confundía con la nostalgia y la sonrisa de su mirada que nos hacia revivir, pasear y reunir entorno al hórreo cualquier excusa para celebrar el atardecer que se citaba a diario rojizo y hermoso entre la hierba. Él ya tenia la certeza de lo imparable y yo me agarraba a él como un presagio de perdida que me hacia huir de lo inevitable..No había engaños pero las palabras suavizaban lo eterno y solo referenciaban el presente. Una mañana, después de un intento de superprotección de mujeres "al borde", mi hermano, protesto y cuando nos quedamos a solas me dijo: "no tengo miedo, solo que no se como va a ser". Fue en un amanecer de mayo, en el valle donde había nacido. Yo corría atascada por una de las carreteras de la capital camino a mi trabajo y de pronto mis ojos silenciosos empezaron a soltar lagrimas profundas embargadas de soledad. Cuando llegue a mi destino, recibí una llamada telefónica que anunciaba la muerte de mi hermano. Murió de un cáncer linfático que desencadeno el SIDA (Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida) La muerte le pillo en su mejor momento, estaba a punto de casarse, se fue con el traje puesto, con la esperanza de llegar a tiempo de la esperada "vacuna". Los varones de mi familia siempre han sabido hacer de la muerte una ironía. Pocos
meses después, salió el tratamiento Antirretroviral que
permite convertir a la mayor parte de los afectados por el Virus de
Inmunodeficiencia Humana, que conozco, en humanos esperanzados. Siempre, en el final del proceso, me he encontrado con la dignidad humana de los que menos temen, pierden y tienen. Todo esto en el primer mundo que dicen dotado del valor demócrata de la voz y la posesión. ¿Qué será
de aquellos que carecen de voz y no poseen nada? SI DA(N) los grandes donantes mandatarios del mundo, miles de millones para poseer en bombas y alzan la voz para arengar propaganda de guerra por la tierra en acciones de muerte que llaman preventivas. NO DA(N) que los tratamientos Antirretrovirales lleguen a todos los confines de la tierra y las acciones preventivas se extiendan como regueros de vida digna. EL CONDON este año me lo pongo en la cabeza para impermeabilizarme y ensordecer, de aquellos que teniendo mucho, quieren más, quitan más y no dan nada. Turón Valle |